Buenos Aires, 12/12/2017, edición Nº 1854

Polémica por la nueva Ley de Bosques Nativos bonaerense que beneficiaría a empresas privadas

Diversas organizaciones manifiestan su repudio. Aseguran que la ley tiene un criterio inmobiliario y no de protección ecológica.

(PBA) El pasado 21 de diciembre la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires aprobó la Ley de Ordenamiento Territorial y Bosques Nativos (OTBN). Organizaciones ambientalistas y vecinales habían logrado postergar su aprobación tras demostrar que el proyecto podía beneficiar a empresas privadas, como por ejemplo un emprendimiento inmobiliario de la empresa Techint en las costas de Avellaneda y Quilmes, que afectarían los bosque nativos.

El Ministro de Agroindustria de la provincia, ex gerente de la multinacional Monsanto, Leonardo Sarquís, manifestó abiertamente que la sanción del OTBN es una “gran noticia para el sector forestal”, ya que beneficiará el desarrollo de la agroindustria provincial (anteriormente la ausencia de la normativa impedía a los productores forestales gozar de los beneficios para la actividad forestal contemplados en la Ley Nacional de Inversiones para Bosques Cultivados).

Estas son las diferentes categorías de conservación del OTBN:


“En definitiva, todo esto viene a destruir el importante logro que se había obtenido con la sanción de la Ley de Bosques (26.331) en cuanto a la importancia de la participación de la sociedad civil para frenar los intereses económicos que insisten en empeorar la emergencia forestal de nuestro país”, aseguran desde El Federal.

“La provincia de Buenos Aires está en crisis forestal desde hace muchos años. Sólo le queda el 3 por ciento de masa forestal que había cuando llegó la conquista”, explicó a Página/12 Claudio Bertonatti, uno de los naturalistas más reconocidos de la Argentina, ex director de la Fundación Vida Silvestre y de la Reserva Ecológica Costanera Sur. “Si Sarquís celebra la sanción de la ley de esta manera, nos da qué temer. No soy partidario de no usar la naturaleza, hay que usar bien y conservar”, amplió.

Bertonatti hizo hincapié en que la normativa tendría que tender a proteger aún más el poco bosque queda. “Sin embargo le han torcido el brazo a la conservación. Cancha abierta para la producción agrícola y la especulación inmobiliaria, primaron los intereses económicos. Lo único que están conservando es el interés de unos pocos” señaló.

Desde Greenpeace, Hernán Giardini, coordinador de la Campaña de Bosques, advirtió que “no tener una ley era algo malo y tener una mala ley, también”. Giardini advirtió que la clave es el mapa que se confecciona con la aprobación de la norma, donde las zonas estarán divididas por colores: el verde para habilitar el desmonte, rojos y amarillos para frenarlos. “La presión era más inmobiliaria que agrícola en este caso”, aseguró.

La atención está puesta entonces en un proyecto de Techint en Avellaneda y Quilmes, donde prevé invertir 1700 millones de dólares para construir una suerte de Puerto Madero. Los ambientalistas aseguran que la empresa quiere arrasar con lo que queda allí de forestación nativa, sobre las costas del Río de la Plata.

Efectivamente a la costa ribereña de Quilmes y Avellaneda no le queda mucho por defender, lo que quedan son áreas marginales”, señaló Bertonatti. “La alternativa no puede ser mantenerlo así como está o arrasarlo para emprendimientos inmobiliarios. Se podrían poner en valor para transformarlas en un centro de atracción por lo que son. Pero, claro, eso implica presupuesto”, añadió.

El ecólogo advirtió que los bosques tienen una función de “servicio ambiental, silencioso, invisible y gratuito”. Los beneficios del bosque no son medidos en términos económicos, pero van desde la producción de oxígeno, la fijación de los suelos, la conservación de los cursos de agua y la amortiguación –incluso el evite- de inundaciones. “Creen que una hectárea de soja sembrada es más rentable… no tienen idea”, cerró Bertonatti.

Diversas asambleas vecinales de toda la región manifestaron su repudio. Los integrantes de una Asamblea de vecinos y organizaciones que defienden la selva marginal y humedales de Avellaneda y Quilmes tenían la autorización para presenciar la sesión del 21 de diciembre en la legislatura bonaerense, pero se les impidió el ingreso:

“Estuvimos varios meses yendo a la Cámara de Diputados, para hablar con ellos e informarlos sobre las irregularidades de este proyecto de ley, su inconstitucionalidad y las falencias que posee el mapa de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN) que no se ajusta a la realidad de las regiones, ya que muchos bosques nativos no están incorporados. También estuvimos varios miércoles yendo a la legislatura porque se decía que se votaría la ley y ahí queríamos estar”, comenzaron explicando de la Asamblea. Y continuaron: “El segundo miércoles que se amagó en votar la ley, personal de seguridad (que ya nos tenía ubicados) nos informa que si pretendíamos ingresar a presenciar la sesión en la cual se tratara la ‘Ley antibosques’ teníamos que tener aprobación de algún diputado, quién debería mandar un memorándum en tiempo y forma para la autorización de nuestro ingreso. Así fue que conseguimos que un diputado nos invitara e hiciera el trámite burocrático. Todo correcto, en tiempo y forma.

Llegó el día. Finalmente se vota la ley para la des-protección de los Bosques Nativos de toda la Provincia de Buenos Aires. Son las 11 de la mañana, llegamos a la legislatura provincial. Todos los alrededores vallados, así que aprovechamos para desplegar banderas. Llegaron más compañeros, cantamos, repartimos volantes. Iba pasando el día y la sesión no se hacía. Siguieron pasando las horas y recién a las 23hs nos enteramos que se llama a sesión. Se prepararon los que estaban autorizados para el ingreso. Nos anunciamos en la entrada principal, como corresponde, dni, nombre y apellido. Todo lo que fuera necesario para que nos identifiquen y así entonces nos acompañaran al recinto. Pero no. Ahí empieza la violación.

Primero nos dicen que esperemos un poco que estaban preparando el recinto, que terminan de organizarlo y nos hacen pasar. Luego de 20 minutos de estar esperando empieza a sonar en todo el palacio la chicharra tremenda que avisa a todos los funcionarios que empezará la sesión en 40 minutos más. Extrañados de que pase el tiempo y no nos hagan pasar, nos acercamos nuevamente a mesa de entrada”. Según relataron, ahí les informan que el diputado nunca hizo llegar el memo y se comunican con la asesora del mismo, quien da pruebas de que el memorándum había sido entregado cumpliendo con la burocracia pertinente. Ahí es cuando “el muchacho de mesa de entrada” les dice que “bajaron una nueva orden de que no pasa más nadie, y los chicos llegaron tarde”.

Vivimos en carne propia la violación de nuestros derechos. Haber concurrido a la Cámara, hizo que nos conocieran, nos marcaran y supieran que íbamos por la ley de Bosques. Fue fatal haber visto como pasaban los minutos y seguíamos ahí, del otro lado. Teníamos derecho a presenciar la entrega de nuestro bien común, de nuestros bosques. Teníamos derecho de llorar ahí, de gritar fuerte, que nos dolía el alma, que no es justo, que no vale, que son inescrupulosos, mentirosos, vende tierras y más… Por suerte otros tres vecinos pudieron ingresar. El resto se quedó en la vereda. Dónde estuvimos todo el día”, finalizaron. NR

Comentarios

Ingresa tu comentario