Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

Polémica: enseñan desde los 9 años a moverse en el caño

  Saltó a la fama con de Tinelli y está asociado a los cabarés. Desde el barrio de Mataderos, dicen que el pole dance es un deporte. (CABA) Hace menos de una década que el pole dance, lo que a nivel local se conoce como “baile del caño”, cobró fuerza en el país como destreza artística, y se sumó a lugares donde se enseñan actividades rítmicas o acrobáticas. Quienes lo...

 

Saltó a la fama con de Tinelli y está asociado a los cabarés. Desde el barrio de Mataderos, dicen que el pole dance es un deporte.

baile caño

(CABA) Hace menos de una década que el pole dance, lo que a nivel local se conoce como “baile del caño”, cobró fuerza en el país como destreza artística, y se sumó a lugares donde se enseñan actividades rítmicas o acrobáticas. Quienes lo practican se esfuerzan por separarlo de aquello que se vio en el programa de Marcelo Tinelli, que lo ligó con movimientos sensuales y eróticos, típicos de cabarés.

Pero más allá de esa separación, la nueva polémica en torno a esta disciplina –que hasta busca alcanzar un lugar en los Juegos Olímpicos, a la par de gimnasia artística– surge con las nuevas clases orientadas a chicas a partir de los 5 años. El Pole Dance Kids.

En el barrio porteño de Mataderos, GV Studio lo implementó, y en una semana se sumaron cuatro alumnas de 9 años, en su mayoría que venían de hacer clases de circo o gimnasia artística. Allí las recibe Valeria Giani Conde (23), la profesora, que durante la clase de una hora les enseña a trepar y dar vueltas en los caños. En el salón, de paredes amarillas, con flores dibujadas y telas de colores que cuelgan del techo, también están las madres de las chicas, que miran atentas cada movimiento de sus hijas, que se reflejan frente a un gran espejo.

“Tratamos de que todo sea lúdico y de que las chicas vengan a jugar. Es parecido a lo que hacen en circo o en tela, aunque la fuerza es diferente, porque la tela es un elemento mucho más maleable”, cuenta Giani Conde.

Y aclara que lo que hacen “no es baile del caño; es pole dance y vamos a lo acrobático. Jamás les enseñaríamos algo sensual, porque tampoco lo hacemos con las clases para adultas”. Gladys Veigas, dueña del estudio, cuenta que decidieron lanzarlo por insistencia de las propias madres que hacían pole dance, y a veces llevaban a sus hijos.

“Para mí es una danza, mezclada con deporte, con arte”, dice Ana, una de las mamás, que hace poco también empezó con clases. Junto a ella, Mariela, agrega que lo que sus hijas hacen “es todo acrobacia”. Sin embargo, admiten que han enfrentado cuestionamientos sobre el tema: “Si decís pole dance nadie sabe qué es, entonces decís caño y ahí sí, saltan”, dice Ana. Mónica, por su parte, agrega: “A mí me pasó que una mamá me dijera ¿la mandás a caño? Pero me lo pidió mi hija y desde que arrancó no falta nunca”. Todas coinciden en algo: “Esto no es lo de Tinelli”.

Miradas. Para el licenciado Santiago Raggio, psicólogo especialista en niños y adolescentes, no es una práctica adecuada para chicas “por la connotación sexual que tiene, que es indisociable de la práctica. No me parece que sea acorde a la edad, porque los chicos no están preparados para enfrentarlo ni tienen la capacidad de comprender de qué se trata”, dice.

Más allá de que las chicas que lo practiquen crean que lo que hacen es distinto a lo que ven en televisión, “uno está inserto en una sociedad y hay que entender qué sentido puede tener para ellos, o sus pares, sean sus hermanos o sus compañeras del colegio. No se puede pensar al chico fuera del contexto social”, dice.

Por su parte, la investigadora Silvia Elizalde, del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género (Iiege) de la UBA, analiza cómo dentro de una práctica social (como el pole dance) puede haber contrastes, donde lo que para algunos tiene relación directa con la sexualidad, otros le dan usos más vinculados al deporte o como actividad recreativa. “La connotación tiene que ver con los significados culturales que se invierten sobre esas prácticas, por eso es importante escuchar a los sujetos que participan de ellas”, señala. Además, dice que “la marca no la tiene Tinelli”, y que “los sujetos hacen otras cosas con las lógicas marcadas tan frecuentemente por los medios”.

Tanto ella, como Giani Conde, creen que el segmento “baile del caño” de ShowMatch sirvió para popularizar la actividad, que atrajo muchas interesadas, aunque emitió el mensaje equivocado. Ellas, dicen, tratan de romper el estereotipo.

(Fuente: Perfil)

 

 

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