Podría cerrar el histórico club de rugby Virreyes

Podría cerrar el histórico club de rugby Virreyes

(PBA) Virreyes es mucho más que “solo” un club de rugby. Allí más de 600 chicos no solo practican deportes, sino que vive la misión de integrar socialmente a personas de bajos recursos. La intención es que los chicos crezcan desde lo humano al participar de las actividades y los talleres que organiza la institución en su afán por brindarle a sus miembros el apoyo y la contención que necesitan. Sin embargo, por estos días crece la preocupación de sus dirigentes: temen que el club cierre sus puertas.

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El proyecto surgió en 2002, cuando Marcos Julianes -del Club Atlético San Isidro (CASI)- y Carlos Ramallo -del San Isidro Club- decidieron trabajar juntos para llevar el rugby a la ciudad de Virreyes. El clásico de San Isidro, unido bajo el mismo objetivo. “Fue un ‘fueguito’ de dos que se transformó en una fogota porque se sumó todo el mundo”, describió el actual presidente de Virreyes, Marcos Julianes.

“El deporte es una oportunidad para igualar hacia arriba, nos vincula y nos permite integrarnos sana y positivamente”, aportó Ramallo, quien considera que con este proyecto no solo creció la gente de Virreyes sino todos los que participaron en él porque “la integración es en dos sentidos”.

“Lo más importante que les damos es lo que todos los chicos del mundo necesitan: amor. Una mirada de alguien que los quiere porque son personas únicas e irrepetibles”, destacó Julianes y agregó la importancia de estar con los ojos abiertos para detectar las necesidades que van surgiendo: “Es un club de rugby, pero dándole a la palabra ‘rugby’ un sentido más amplio, una re-definición. De entrada detectamos que estaban en una situación de desventaja en cuanto a la educación que estaba atravesada por la pobreza. El amor y la educación son las dos patas más importantes”.

En ese entonces, varios de sus compañeros se sumaron y, con la ayuda del párroco y ex jugador del club CUBA Juan Pablo Jasminoy comenzaron a hacer realidad esa idea en el campo de deportes de los empleados de FATE. Iban a los colegios de la zona a buscar chicos que quisieran ser parte del proyecto.

Desde el municipio de San Fernando niegan que haya un problema y atribuyen está clausula a una cuestión meramente legal. “Para nosotros no existe ningún problema. Creemos que la gestión que nos suceda les va a seguir renovando porque hacen una tarea importante. No entendemos el planteo que se está haciendo y la magnitud que adquirió porque valoramos y destacamos el trabajo que hacen en el club para incluir socialmente a muchos chicos y su familia a través del deporte”, explicó el Secretario de Gobierno, Luis Freitas. Y agregó: “Actuamos según marca la ley 9533 y el dictamen que emanó la Asesoría General de Gobierno de la provincia de Buenos Aires. No nos sentimos los dueños del Municipio, sino que somos administradores y custodios temporales y circunstanciales de los bienes públicos y las tierras de los vecinos”.

“Entendemos que si el Virreyes Rugby Club perdura en la esencia con la que fue construido, este gobierno y los que vengan no van a tener problema en renovarles cuando venza el permiso de uso”, destacó Freitas que aclaró, a continuación, que esta medida fue votada por mayoría en el Concejo Deliberante por lo que incluyo también la validación por parte de concejales de la oposición.

A pesar de esto, desde el club, temen el cierre por la cláusula que determina que, acabado el plazo, deberán entregar el predio “libre de ocupantes”, cuestión que según Freitas responde a un mero formalismo legal para resguardar el patrimonio público: “No lo decidimos ‘caprichosamente’ nosotros, es lo que marca la ley”. NT