Buenos Aires, 16/08/2017, edición Nº 2075

Plan para ampliar la sede del Museo Nacional de Bellas Artes

Permitiría que el edificio actual gane 7000 m2 para nuevas salas; con una inversión de 18 millones de dólares, se inauguraría en 2019.

(CABA) El llamado a concurso internacional para ampliar la sede del Museo Nacional de Bellas Artes, la mayor pinacoteca de la Argentina, está en las gateras. Serán 7000 metros cuadrados soterrados en los extremos del edificio de Libertador y Pueyrredón, más un replanteo del conjunto de los espacios de exhibición, con un presupuesto aproximado de 18 millones de dólares y fecha estimada de inauguración a fines de 2019.

Hoy, el Bellas Artes exhibe sólo el 8% de las obras de su patrimonio (otros museos del mundo exponen entre el 12 y el 20%); el resto está en depósitos.

La ampliación del Museo Nacional de Bellas Artes era una asignatura pendiente desde los años 90, cuando su entonces director, Jorge Glusberg, y la presidenta de la Asociación de Amigos, Nelly Arrieta de Blaquier, iniciaron las conversaciones para dotar de más metros al MNBA y darle “paredes” a gran parte de la colección que hoy no se exhibe.

Desde entonces corrió mucha agua bajo el puente, cambiaron las autoridades, se aggiornaron los criterios museológicos y, lo que es más importante, creció de manera exponencial la audiencia del arte.

Las condiciones estaban dadas, pero faltaba la decisión política que llegó durante la primera visita de Macri a las salas, pocos días después de asumir como presidente de la Nación. Ese día dio el visto bueno para la ampliación y comenzaron los acuerdos preliminares entre las partes interesadas con vistas a determinar las prioridades y los alcances del proyecto.

Ahora las cartas están echadas. Hubo “fumata blanca” y acuerdo entre el ministro de Cultura, Pablo Avelluto; el director del museo, Andrés Duprat, y el presidente de los Amigos del Museo, Julio Crivelli.

La ampliación de 7000 metros cuadrados, que prácticamente duplica la planta actual, será destinada a salas de exhibición y al replanteo del acceso, los servicios, la tienda y los depósitos. La idea central es actualizar las instalaciones de la institución creada en el siglo XIX de acuerdo con los cánones del siglo XXI.

El contexto internacional

Por su naturaleza, los museos deben ser dinámicos, atender los nuevos públicos y sumar obras al patrimonio, sean compras o donaciones. El MoMA de Nueva York, ampliado en 2000, va camino de una nueva ampliación; el Whitney dejó el edificio de Marcel Breuer en Madison y se mudó a la sede friendly proyectada por Renzo Piano en el HighLine de Manhattan, y la Tate Modern de Londres sumó un nuevo edificio sobre el Támesis firmado por el prestigioso grupo suizo de arquitectos Herzog & De Meuron, inaugurado en junio de 2016 y visitado en un año por más de un millón de personas.

Ampliar la estructuras y expandir las colecciones es el mandato de los museos desde que dejaron de ser solemnes repositorios de obras de arte para ser destino turístico de multitudes, con una gran cuota de atractivo “visible” en los proyectos edilicios, cuyos ejemplos más mediáticos siguen siendo el Pompidou, de Piano y Rogers, y el Guggenheim del genial premio Pritzker, Frank Gehry.

La idea inicial de mudar parte de las colecciones del Bellas Artes a los cubos blancos del edificio de la Televisión Pública sobre Figueroa Alcorta quedó fuera de combate. Ya está en del despacho del subsecretario de Obras Públicas, el arquitecto Jorge Sábato, el pliego de necesidades para formular las bases del concurso internacional, que serán de “proyecto y precio”, del futuro MNBA. Según anticipó Sábato a LA NACION, está planteada la condición: “Si el concurso es ganado por un estudio internacional deberá trabajar con una empresa constructora local en un formato similar al realizado con el proyecto de Norman Foster, hoy sede del gobierno de la ciudad en Parque Patricios”.

Un poco de historia

El diagnóstico inicial para encarar la ampliación deberá partir de la estructura actual formada por tres edificios de épocas, estéticas y funciones diferentes.

Fundado en 1896 por Eduardo Schiaffino, el Museo Nacional de Bellas Artes tuvo como primera sede las tiendas del Bon Marché, hoy Galerías Pacífico, en Córdoba y Florida. De allí se mudó al pabellón de exposiciones en la plaza San Martín y, en los años 30, al actual edificio de Libertador y Pueyrredón, antigua casa de bombas de obras refuncionalizada por el arquitecto Alejandro Bustillo.

En los 70, se concretó la ampliación de la gran sala del primer piso, conocida como sala 29, donde hoy se exhiben las colecciones de arte argentino, incluidas la sala de la Coleccción María Luisa Bemberg y la incorporación de la Sala Berni. La donación Hirsch, con su sala propia, fue inaugurada, en la planta baja, en abril de 1984.

A esta estructura central se suma el pabellón proyectado por César Gianello en los años 60, para la megaexposición de artes y ciencias que impulsó el presidente Arturo Frondizi, cuando el país miraba al mundo desde un horizonte de grandeza. Ese pabellón vidriado, deudor de la arquitectura de Mies van der Rohe, es hoy sede de la Asociación de Amigos, con su nuevo auditorio, talleres y el polo gasstronómico liderado por 900, bajo el escudo de Mercedes-Benz.

El pabellón de Gianello será puesto en valor por la Asociación de Amigos del MNBA, información que confirmó Julio Crivelli, su presidente. Las actividades culturales de ese sector no serás suspendidas mientras se realicen las obras. El edificio de César Giannello, autor también del puente peatonal sobre Alcorta que conecta con la Facultad de Derecho, tiene un nivel de protección patrimonial que impide modificaciones en la fachada.

Así, si todo sale como está previsto, el “nuevo museo” será inaugurado a finales de 2019, tendrá un nuevo acceso y salas para exhibir algunas de las joyas que guarda el depósito, como la Colección Di Tella de arte precolombino, un gabinete de dibujos, más pintura europea y argentina que forma parte del patrimonio, y otras obras de las 14.000 que conforman el acervo del MNBA y que como primer paso deberán ser inventariadas.

Actualmente, solamente se exhibe alrededor de un 8% del patrimonio, mientras los museos del mundo muestran al público entre un 12 y un 20 por ciento de su colección.

Si bien el estilo de la ampliación estará dado por el ganador del concurso, que puede ser bien un prestigioso ganador de un Pritzker global o un estudio joven como ocurrió con el Malba -las cordobesas Fourcade, Tapia y Atelman-, está previsto que la expansión se haga hacia los extremos del actual conjunto, con una parte soterrada, enfatizando y respetando los espacios verdes circundantes.

La “calle” que actualmente une el pabellón de Gianello con el edificio del museo será un espacio verde y no está previsto un área de parking, que sí existe en el nuevo y vecino Centro de Exposiciones, cruzando la avenida Figueroa Alcorta.

Bajo la mirada atenta del ministro Rogelio Frigerio, el jurado del concurso estará integrado por tres representantes del Estado, un representante de la Federación de Arquitectos, un representante por los participantes y otro por la Sociedad Central de Arquitectos. Quien gane dispondrá de 30 meses para hacer la obra y, junto con el proyecto, deberá adjuntar el presupuesto. La ampliación está en marcha.

MG

FUENTE CONSULTADA: LA NACIÓN

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