Buenos Aires, 20/10/2017, edición Nº 1801

Pinamar: se removieron 20.000 metros cuadrados de hormigón de las playas

Se renovaron 23 de los 46 balnearios, con materiales amigables con el medio ambiente. La afluencia de turismo todavía es discreta.

(PBA) No hay turista que aterrice en Pinamar y pueda ser ajeno al cambio. La mitad de los balnearios tienen este verano otra cara: para unos, atractiva; para otros, no. Durante 2016, en un rally que parecía imposible, los concesionarios debieron invertir más de $ 4.000.000 en demoler y volver a construir un balneario amigable con el medio ambiente.

La temporada, saben las inmobiliarias y los concesionarios, no será explosiva. La competencia con Brasil y Punta del Este es difícil. La expectativa está, sobre todo, en saber cómo recibirán los turistas lo nuevo que ofrece Pinamar.

“Cambió la forma de veranear. Ya no te alquilan con dos meses de anticipación una casa o un departamento durante 15 días”, explicó a La Nación Eduardo Isach, secretario de Turismo de Pinamar. Como ejemplo, dijo que anteayer recibió a 10 familias que consultaron en la caseta de turismo, en la entrada al balneario, dónde se podían alojar esa noche.

“Esperamos que 2017 sea mejor que el año pasado. Hay más turismo de fin de semana o de cuatro días. Nos mató que no fuera fin de semana largo”, dijo Rosario Walker, cuya familia tiene la concesión del balneario Cocodrilo, en Pinamar. De las 150 carpas que ofrece, no más de 70 están ocupadas o reservadas. En Barbados la situación no era muy distinta: “Ayer alquilamos siete carpas, y para la quincena tenemos tres reservas”, indicaron.

El partido de Pinamar cuenta con 250.000 camas. Para la primera semana de enero, en 2016, se había ocupado el 65%. Hoy las reservas apenas superan ese porcentaje.

De un total de 46 balnearios, son 23 los que están “listos” y esperan a la gente con 20.000 metros cuadrados menos de hormigón sobre la playa. No sólo por la reducción en infraestructura, sino también porque hubo quienes decidieron demoler pero no construir para esta temporada. Ése es el caso de Neptunia, Gruta Azul y Viejo Lobo. También están los que quisieron demoler y reconstruir aunque no les tocara en esta etapa. Es que querían sumarse a la ola de cambios y no quedar obsoletos.

Hay más arena. Y también montañas de arena donde no debería haber, escombros, contenedores, elementos que se usarán en la construcción esta semana y basura en bolsas de consorcio.

“Lo que ensucian los concesionarios de playa lo deben limpiar ellos”, indicó el intendente Martín Yeza, y admitió que los turistas tendrán menos espacio de estacionamiento en el nuevo frente marítimo. Javier Mendía, secretario de Servicios Urbanos del municipio, explicó: “Intimamos a los concesionarios a que limpien los escombros de la Avenida del Mar. La semana que viene tendrían que estar eliminados”.

El balneario Barbados llama la atención. La construcción es de containers pintados de naranja. “No sé si es provisorio, pero esta galería es de cemento y debería ser de un material renovable”, se quejó Eugenio, vecino de Pinamar. Y remarcó lo que a muchos les molesta: “hay mugre por toda la Avenida del Mar”.

Desde Barbados admitieron que faltan el techo y la conexión de gas. “Queremos ofrecer todo, pero no lo tenemos todavía. Esto se atrasó mucho”, explicaron.

Para los pinamarenses, hay algunos balnearios que quedaron “lindos a la vista”: los favoritos son Salvador Gaviota, Pájaros, Terrazas al Alba, La Rada y Marbella.

La situación en Cariló
“Todavía no empezó la temporada y ya está sucio. Tiene cuatro baños y cuatro duchas”, contó Norma ayer, apenas llegada al balneario Hemingway, en Cariló. Su hijo estaba contento: “Hacía rato que no invertían en el cliente. Quedó lindo”. El marido se quejó de que haya menos estacionamiento en esta renovación: “Quedaron sólo 140 cocheras”.

Cozumel, otro parador renovado en Cariló, no modificó su ubicación. Los clientes que este verano, como desde hace décadas, ocupan sus carpas sienten nostalgia por la estructura que se perdió.

La familia Walker tiene la concesión de Cocodrilo este año. De la demolición se hizo cargo el concesionario anterior y ellos, de la reconstrucción. En agosto tenían los pilotes. En tres meses construyeron todo, aunque les resta terminar la estructura para practicar crossfit.

Rosario Walker está de acuerdo con la renovación aunque le haya costado a su familia una inversión de $ 4.000.000, y a pesar de saber que lo recuperarán en los próximos cinco años si las temporadas son buenas. “Esto renueva Pinamar, que estaba muy caído. Nos equiparamos todos en estructura y ahora la competencia pasa más por los servicios y lo gastronómico”, explicó. El mar se ve desde todo el balneario, que se ubica donde antes estaba el estacionamiento. La construcción tenía 2800 metros cuadrados, y este verano cuenta con apenas 400 metros cuadrados cubiertos.

CR, el mítico balneario de los políticos, tendría que haber sido demolido en esta primera etapa. Pero no hubo caso. Por eso la municipalidad fue a juicio, y CR, junto con La Nueva Posta, logró una medida cautelar que los protege y están funcionando. Según el municipio sólo pueden ofrecer gastronomía y sombra, y también la pileta sólo si se comprometen a demolerla en marzo. “Fue una lucha, pero valió la pena. Ahora la oferta turística es muy superior”, concluyó Mendía. NR


Fuente: La Nación

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