Buenos Aires, 11/12/2017, edición Nº 1853

Piden 12 años para Di Zeo por el crimen de Palermo

Es por el intento de homicidio de El Uruguayo Richard Laluz Fernández. (CABA) Rafael Di Zeo está cruzado de brazos, casi indiferente a la escena que lo rodea. Parece aburrido, ostenta displicencia y, de algún modo, desafía a los presentes con su actitud altanera. Mientras, Albino Stefanuolo, abogado del ex barra Richard Laluz Fernández, pide 12 años de prisión para Rafa por “homicidio agravado en grado de tentativa”, Di Zeo...

Es por el intento de homicidio de El Uruguayo Richard Laluz Fernández.

Libre-Zeo-Tribunales-Justicia-Boca_CLAIMA20120802_0065_19

(CABA) Rafael Di Zeo está cruzado de brazos, casi indiferente a la escena que lo rodea. Parece aburrido, ostenta displicencia y, de algún modo, desafía a los presentes con su actitud altanera. Mientras, Albino Stefanuolo, abogado del ex barra Richard Laluz Fernández, pide 12 años de prisión para Rafa por “homicidio agravado en grado de tentativa”, Di Zeo muestra la despreocupación escalofriante del que se sabe poderoso. La escena grafica perfectamente el modo en el que el ex jefe de la barra de Boca se mueve por la vida, ya sea administrando un negocio violento o siendo juzgado en un tribunal.

Todo ocurrió en la mañana de ayer, durante una nueva jornada del juicio por el intento de asesinato de El Uruguayo Richard Laluz Fernández en el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de la Capital Federal. El pedido de 12 años de prisión hacia Di Zeo vino por parte del abogado de Laluz. La fiscalía, a cargo de Mónica Cuñarro, sólo solicitó una condena de 14 años para Gabriel Melo, alias Polilla, quien es señalado como el ejecutor de los disparos. Más allá de no haber incluido a Di Zeo, debido a que su acusación no fue elevada a juicio, tanto la querella como la fiscalía marcaron la protección que el ex jefe de la barra tuvo por parte de la Policía Federal.

La historia que antecede al juicio pasó en la madrugada del 12 de marzo de 2011, cuando El Uruguayo Richard concurrió al conocido local nocturno Cocodrilo, lugar en el que La 12 , encabezada por Rafael Di Zeo, festejaba un cumpleaños. Según el relato del propio barra, el llegar allí, Fernando Di Zeo, hermano de Rafa , le avisó que con él estaba “todo mal”. Allí, Richard recibió tres disparos por la espalda. Luego declararía que también sufrió un botellazo por parte de Roberto Tyson Ibáñez. Laluz hoy está en silla de ruedas, ya que uno de los tiros le perforó la médula.

La película de El Uruguayo Richard y El Rafa es un relato que lleva muchos años de construcción. Ambos se conocieron en la cárcel de Devoto. Allí ranchaban junto a los barras presos por el crimen de los hinchas de River Walter Vallejo y Angel Delgado. En aquel pabellón se encontraban algunos de los nombres más pesados de La 12 , entre ellos Miguel Manzanita Santoro, Marcelo De Lomas Aravena y Jorge Corbacho Villagarcía. Richard Laluz (que ya había pasado por los penales de Rawson, Melchor Romero y Chaco) se fue forjando en Devoto como uno de los hombres de la custodia del nuevo jefe, Di Zeo. Luego Laluz fue uno de los popes de la hinchada. Pero el negocio y las causas judiciales rompieron todas las relaciones.

El juicio de Laluz se lleva a cabo a puertas cerradas y con custodia policial, debido a que la semana pasada barras afines a Di Zeo y otros cercanos a Richard se tomaron a golpes de puño y se revolearon sillas en pleno pasillo del juzgado. Hoy, le tocará el turno de los alegatos a José Monteleone, el abogado de Rafa.

Y también al resto de los implicados, incluido Melo, el supuesto autor material. Luego de eso, el tribunal, integrado por Domingo Altieri, Martín Vázquez Acuña y Alberto Huarte Petite, deberá expedirse. Desde el entorno de Di Zeo aseguran que el ex jefe barra “no tendrá problemas”.

Llega el cuarto intermedio y El Rafa sigue en la suya. Manda mensajitos con su celular, se rasca la cabeza y mira al techo. Parece no importarle nada de lo que ocurre a su alrededor. O, al menos, siente tanta seguridad y estuvo en el banquillo de los acusados tantas veces que ya tiene dominados a sus nervios. Cuando el tribunal decide dar por terminada la jornada, Di Zeo realiza otra demostración de su poder. Como en aquellos tiempos en los que manejaba la barra con más contactos políticos del fútbol argentino, El Rafa saluda uno por uno a todos los policías que cuidan la sala. Incluso le sonríe a alguno que pasa por ahí. Y se marcha de su suerte con una caminata liviana. Como si no pasara nada.

Comentarios

Ingresa tu comentario