Buenos Aires, 22/05/2017

El otro perfil de San Telmo

El actual San Telmo había sido una pequeña agrupación urbana alrededor del Alto de San Pedro –la actual Plaza Dorrego–, parador del tráfico de carretas provenientes de los pagos del sur de la provincia

(CABA) El actual San Telmo había sido una pequeña agrupación urbana alrededor del Alto de San Pedro –la actual Plaza Dorrego–, parador del tráfico de carretas provenientes de los pagos del sur de la provincia. Separado del “centro” por el Zanjón de Granados, un arroyo que corría aproximadamente por la calle Chile y recién fue entubado hacia 1898, era barrio de corralones y gente vinculada a ese oficio carretero, además de algunas familias de relativo “medio pelo” como la del cartero Domingo French. Su fundación como curato, y luego como parroquia, se debió al obispo Lué (sí, el del cuadro del 22 de mayo de 1810), a quien se lo pidieron los vecinos porque en época de lluvias el arroyo los dejaba aislados de la iglesia de la Concepción.

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Hacia 1857 por las actuales Caseros, Patricios y Martín García hacia Montes de Oca cesaba la edificación y comenzaban las quintas, como las de Guillermo Brown, Merlos, Llavallol, Cambacères, Sáenz Valiente y la de Balcarce, cuya casa principal estaba donde hoy se erige la Casa Cuna y una noche de 1853 fue volada en un atentado. ¿Qué había pasado? Pues que una de las niñas de la casa, Trinidad Balcarce, estaba casada con un marino norteamericano llamado John Halstead Coe a quien la Confederación Argentina, con capital en Paraná y presidida por Urquiza, había confiado su flota de guerra para bloquear a la rebelde y secesionada Buenos Aires. La cosa es que algún personero porteño, del gobierno o del poderoso establishment comercial, se acercó al comodoro Coe con una bolsa muy bien provista y éste entregó la escuadra, causando el cese del bloqueo y, de paso, que su pobre suegro se quedara sin quinta.

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Por ese año de 1857 se produjo un decisivo cambio en el barrio, al desplazarse la terminal de carretas a Plaza Constitución (que será el último parador de este tipo en la ciudad) e instalarse en Plaza Dorrego el Mercado de San Telmo, que persistirá en esa ubicación hasta 1898 al mudarse al flamante edificio de Bolívar y Carlos Calvo construido por Juan Buschiazzo. Esa antigua utilidad de la placita es aun evidente en las dos callejuelas laterales, Bethlem la que corre de este a oeste y Anselmo Aieta la que lo hace de norte a sur, típicas zonas de carga y descarga de mercaderías. A su alrededor comenzaron a instalarse casas de comercio que en pocos años serían de gran importancia como el de la Viuda de Canale, la tabaquería de Piccardo, la fábrica de dulces de Noel y Cía., así como peluquerías, cuchillerías, mercerías, roperías, zapaterías, carbonerías, médicos, tintorerías, cafés, restaurantes y todos esos pequeños establecimientos que contribuyen a nuestra vida cotidiana. NT

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