Buenos Aires, 12/12/2017, edición Nº 1854

Perdimos un año

Escribe Rafael Gentili* La pelea política entre el gobierno nacional y el gobierno de la Ciudad en torno al traspaso del subte, nos ha hecho perder un año de trabajo. Ahora, debemos tratar de recuperar el tiempo perdido. Sin apuros. Como diría el rey, “vísteme despacio que estoy apurado”. En tal sentido, las tareas que tenemos por delante son varias y cada una tiene su tiempo. Lo primero es aceptar...

Escribe Rafael Gentili*

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La pelea política entre el gobierno nacional y el gobierno de la Ciudad en torno al traspaso del subte, nos ha hecho perder un año de trabajo. Ahora, debemos tratar de recuperar el tiempo perdido. Sin apuros. Como diría el rey, “vísteme despacio que estoy apurado”.

En tal sentido, las tareas que tenemos por delante son varias y cada una tiene su tiempo. Lo primero es aceptar el traspaso y asignar recursos del presupuesto de la Ciudad que den garantías de que el subte no va a afrontar problemas de financiamiento. Se necesitan para eso, entre 500 y 600 millones, que se pueden financiar con los impuestos ya previstos en el Presupuesto 2013. Al mismo tiempo, se debe realizar, en un plazo de 90 días, una profunda auditoría -técnica y económica-contable- sobre el estado en que recibimos el subte. Esto es indispensable para poder avanzar en una gestión pública del subte, sin concesionarios que priorizan sacar el mayor dinero posible antes que en mejorar el servicio.

Por otra parte, se debe realizar un plan de aprovechamiento de la infraestructura existente, tendiente a mejorar sensiblemente la calidad del servicio. Higiene, seguridad, frecuencia, hacinamiento y modernización de infraestructura son temas que se deben encarar con ese plan. Obviamente, este plan también tiene que contemplar las diferentes alternativas para financiarlo y sus plazos.

Finalmente, se debe dar previsibilidad al plan de expansión de la red, para lo cual no solo es necesario garantizar su financiamiento sino principalmente el orden de prioridades de las diferentes líneas previstas. E incluso, una revisión de la red proyectada a fin de que satisfaga la mayor demanda al menor costo.

Estas dos últimas cuestiones deben y pueden encararse en el primer semestre del 2013, junto a la sanción de un nuevo marco jurídico de gestión del subte público, con participación de los trabajadores y control de los usuarios. Porque un nuevo subte no solamente es posible sino necesario para vivir mejor en Buenos Aires.

*Legislador de la ciudad de Buenos Aires. Bloque Proyecto Sur.

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