Buenos Aires, 20/10/2017, edición Nº 1801

Peligra el pago de salarios a los médicos del Garrahan

Lo denunció ayer el Consejo de Administración del hospital de niños más grande del país.

(CABA) La Ciudad sólo habilitó $ 44 millones de los casi $ 159 requeridos para saldar el acuerdo por el sueldo de los trabajadores. “Están desconociendo la paritaria”, explicó uno de los directivos. A principios de año, el ajuste fue por más de $ 200 millones sobre el presupuesto general. El Consejo de Administración del Hospital de Niños Juan Garrahan denunció ayer que el Gobierno de la Ciudad realizó un recorte de más de $ 110 millones en las partidas destinadas a cumplir con el pago de salarios del personal médico. En este marco, encendió la alerta en torno a la posibilidad de que este escenario complique el depósito de los sueldos en la última parte de 2015.
Por medio de un comunicado, la cúpula directiva de la entidad especificó que el día 27 de agosto la Legislatura porteña aprobó una partida de $ 44 millones, de los casi $ 159 millones totales para pagar los sueldos. “Esa suma de $ 44 millones es insuficiente para afrontar el compromiso salarial y pone en riesgo el pago de sueldos del personal hospitalario en los últimos meses del año”, detallaron los directivos y pidieron la normalización de los aportes al Ejecutivo que conduce Mauricio Macri. “El hospital garantiza la calidad de todos sus servicios y prestaciones, en su gran mayoría intervenciones de alta complejidad y alto costo, así como también la capacitación y formación de recursos humanos de excelencia de profesionales y técnicos de todo el país que se desarrollan en el ámbito de la salud infantil”, detallaron en el escrito presentado.
Consultado sobre el tema, Marcelo Scopinaro -uno de los integrantes del Consejo- adelantó ayer a Tiempo que “Nación aceptó el pedido, y se comprometió a remitir los fondos que le corresponden, pero la Ciudad está desconociendo la paritaria”. Scopinaro destacó además que esto “es un acto ilegal, porque el acuerdo salarial está homologado por el Ministerio de Trabajo”.
Los directivos del hospital tampoco saben cómo y por qué se calcularon $ 44 millones. Cuál fue la justificación del Ejecutivo para establecer el recorte. Tampoco está claro si ese dinero fue a otras partidas de alguna área.
Según el Decreto 815 del año 1989, los aportes estatales en materia de presupuesto (tanto en materia de salarios como en el aporte total) se dividen en partes iguales entre lo que entrega el Ejecutivo porteño y lo que deriva el gobierno nacional, en este caso casi $ 159 millones cada uno por los sueldos. Las partidas, que se actualizan por inflación menos de lo que deberían de acuerdo al creciente volumen de pacientes (buena parte de las cirugías y los tratamientos de cáncer en niños de todo el país se atienden allí), se aplican a compras de material descartable, instrumental, medicinas, sueldos y obras.
Esta situación de ajuste pone en alerta a los directivos y al propio personal médico. Es que la realidad indica que el menor flujo de fondos es el segundo que se produce en lo que va del año. En el presupuesto general de 2015, que se aprobó el año pasado, el PRO recortó $ 216 millones (un 18,5%). Así las cosas, en lo que va del año el Garrahan recibió unos $ 300 millones menos de parte de la Ciudad, entre el ajuste inicial y los $ 115 millones que no se están pagando para cumplir con el aumento paritario. La situación, además, viene siendo muy similar en los últimos años: en 2014, el macrismo había decidido recortar $ 113 millones, una baja del 12% en el presupuesto. En los años anteriores, también hubo menos aportes, pero nunca tan marcados como en la actualidad.
Lo llamativo es parte de la explicación que se dio para justificar el corte en los dineros aportados para atención de la salud infantil. “Ellos decían que sólo el 15% de los chicos que se atienden acá son de la Ciudad, por lo tanto no era necesario tal aporte, que no debería ser del 50% para el distrito”, contó a este diario Aldo Haimovich, coordinador de una de las cinco divisiones de Terapia Intensiva que existen en el hospital.
Esta posición, además de cuestionable desde lo social y lo político, es el preludio de una violación a un decreto que estableció un esquema compartido de financiamiento para un ente autárquico.
La situación expuesta ha sido incluso mencionada públicamente por funcionarios del macrismo y hasta por el propio jefe de Gobierno. Lo cierto es que la atención a mayoría de chicos de casi todo le país es casi la misma en todos los hospitales porteños por cuestiones lógicas de la realidad del Área Metropolitana de Buenos Aires. Pero denota una frialdad importante sobre todo en un tema tan sensible como la atención de la salud. Más aun en el marco de la necesidad de tener una integración entre Capital y el Gran Buenos Aires que mejore la vida diaria de los vecinos.
“Esto no puede ser medido en números ya que se trata del único hospital pediátrico público de CABA que realiza tratamientos complejos como trasplantes, cirugías complejas, enfermedades oncológicas, sin descuidar la atención de niños con enfermedades más comunes, independientemente del lugar del país del que provengan”, destacó Haimovich. Y agregó que “este último recorte empeoró la situación porque empezó a poner en riesgo la concreción y continuación de algunas obras que estaban en marcha y que tenían el objetivo de mejorar la atención de los chicos”.
¿Qué es lo que estaba por hacerse en infraestructura? La ampliación de la farmacia hospitalaria; nuevos quirófanos y consultorios externos; la ampliación de la sala de trasplante de médula ósea que debía pasar de 7 a 14 camas; habilitación del hospital oncológico de día (permite atender a más chicos con cáncer y en mejores condiciones). Todas estas obras son de relevancia si se observan los números del hospital. En 2014, recibió 533.902 consultas; hubo más de 25 mil altas de pacientes; 11.800 cirugías de todo tipo; 131 trasplantes totales. Y el dato más notable: hoy, en el Garrahan, de cada 10 camas, casi todas están ocupadas (98% de ocupación).
En paralelo, los médicos explicaron a este diario que el ajuste que operó el PRO a principios de este año, puso otro escollo para la gestión de atención infantil. La referencia es a la imposibilidad -ante el recorte presupuestario general- de renovar equipamiento tal como equipos de endoscopía, y respiradores, entre otra tecnología que hasta 2014 venía haciéndose. De hecho, según datos que aportaron fuentes internas, los respiradores que entraron este año fueron los que se compraron el año pasado, es decir, con los fondos del presupuesto cerrado en 2013.

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