Buenos Aires, 18/12/2017, edición Nº 1860

Pelea contra la pérdida de terrenos y socios en el Club Italiano

En pleno corazón de Caballito.

En los 90 el Club Italiano llegó a tener 9.000 socios. Hoy tiene unos 3.000, pero sus dirigentes y su masa societaria luchan a brazo partido para mantenerlo a flote. “Cuando asumimos la presidencia, 8 años atrás, teníamos $ 15 millones de deuda. Nos sentíamos solos contra el mundo”, cuenta Luis Pino, el presidente.

CLUB ITALIANO
(CABA) En diciembre el Club Italiano cumplirá 115 años. En su origen funcionó en Recoleta, pero en 1910 la sede se mudó primero a un terreno que era una quinta de frutas y verduras y luego a su ubicación actual, en Rivadavia al 4700. Entonces Caballito venía a ser como las afueras de la Ciudad, por eso contaban con un magnífico edificio – que aún se conserva– y un parque formidable, que se fue vendiendo a medida que las crisis arreciaban y que las torres comenzaron a copar el horizonte del barrio.

“Ser socio del club era un símbolo de pertenencia. La sede tenía un teatro para 350 personas y un salón blanco para eventos al estilo de los que se construían en los palacios”, contó Alejandro Mac Gaul, gerente comercial. El club tiene un campo de deportes en el Bajo Flores y una importante infraestructura: canchas de hockey (el equipo está en primera), de rugby (en segunda división) y de tenis, que usan 400 jugadores.

“Estamos en un fuerte proceso de modernización. No recibimos subsidios y aprendimos a hacer todo a pulmón, los socios y los dirigentes” le dijo a Clarín Luis Pino. Ahora comienzan con las obras de reconstrucción del Salón Blanco que se incendió hace 6 años.

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