Paula Bertol: “No es momento de cuestionar decisiones, sino de respetar la independencia de poderes”

La secretaria de Relaciones Parlamentarias y Administración de la Jefatura de Gabinete de Ministros analiza la decisión de la Corte Suprema de Justicia de poner freno parcial al nuevo sistema tarifario del gas

(CABA) Modificar las formas fue una promesa. Y lo estamos cumpliendo. Damos explicaciones en el Congreso y acatamos los fallos judiciales porque estamos convencidos del cambio cultural que se impone.

La decisión de la Corte Suprema de Justicia de poner freno parcial al nuevo sistema tarifario del gas es un claro ejemplo del nuevo tiempo que está viviendo la Argentina. No es momento de cuestionar decisiones, sino de respetar la independencia de poderes y cumplir la ley.

El presidente Mauricio Macri había dicho que no quería jueces militantes y eso se está cumpliendo. Se acabaron los amigos del poder. Entonces, nos guste el fallo o no, debemos celebrarlo, porque significa que la Justicia vuelve a trabajar sin presiones del gobierno de turno.

En ese mismo sentido, esta semana, el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, asistió por segunda vez a un plenario de comisiones en el Congreso de la Nación para explicar la política energética del Gobierno. Contarle a la gente la real situación que atravesamos es nuestra obligación.

Por casi diez horas, el ministro explicó una y otra vez a los miembros presentes el punto de partida desde el cual se tomaron las decisiones que derivaron en un sinceramiento del costo de nuestra energía. Resaltó la disminución de la producción de petróleo desde 2003, que pasó de 43 a 31 millones de metros cúbicos. Poner la crisis energética sobre la mesa y dejar de negarla es el primer paso para solucionarla.

Tener energía a valores irrisorios no fue gratis, tuvo consecuencias concretas: inflación, pérdida de reservas y cortes con mayor frecuencia. En 2004, el promedio de cortes fue de cuatro años por persona, con una duración de hasta nueve horas. En 2015, el número creció a 9,4 cortes por persona, con prolongaciones de 27 a 34 horas, en promedio.

Durante la (no) gestión anterior, el 30% de los subsidios energéticos era absorbido por los sectores de mayores ingresos, mientras que tan sólo el 10% era destinado a los sectores más desprotegidos. Cuando asumió, el 43% de la población no tenía acceso a gas de red. Y cuando terminó su mandato, tras doce años, esa porción se redujo solamente un cuatro por ciento.

Hoy, sin engaños, los sectores más vulnerables son la prioridad: la tarifa social beneficia a 1,5 millones de usuarios de gas y a 3,3 millones de usuarios de energía eléctrica.

La propuesta superadora consiste en aprovechar que la actual discusión no se limite sólo al cuadro tarifario, que sirva también para debatir sobre la mayor apertura a energías renovables, mientras se toma conciencia sobre el cuidado de la luz, el agua y el gas. Hay una diferencia. Ahora los problemas se reconocen y la buena noticia es que nuestros ministros rinden cuentas de sus acciones.

El fallo de la Corte abre una gran oportunidad para que mediante las audiencias públicas volvamos a discutir los aspectos centrales de un sistema energético que está atravesando una crisis profunda, producto de muchos años de distorsiones.

Como sociedad también debemos tomar nota y recordar el pasaje bíblico que afirma que, para alumbrar bien, la lámpara debe estar arriba de la mesa. Porque la racionalidad en el consumo y el buen uso de un recurso que hoy es escaso nos darán energía a todos los argentinos. NT