Buenos Aires, 18/12/2017, edición Nº 1860

Paseo de la República: Macri inaugura el espacio verde y público construido junto a la Quinta de Olivos

Para hacerlo, demolieron casi 300 metros del famoso muro de ladrillo, que fue reemplazado por una reja.

(PBA) Desde hace más de 40 años, la residencia presidencial es un misterio para la mayoría de los argentinos: una quinta de la que algo se sabe aunque casi nada se ve. Pero hoy a las 10 se inaugura una obra que rompe, literalmente, con tanta reserva: el Paseo de la República, un espacio para el que fueron demolidos casi 300 metros del famoso paredón de ladrillo a la vista, que fue reemplazado por una reja.

Con este Paseo se abre al público un importante sector de la Quinta de Olivos: 14.500 metros cuadrados (equivalentes a una manzana y media), en un parque que se extiende unos 50 metros hacia adentro. Para eso demolieron 280 metros del muro de 2,5 de alto que cercaba el predio sobre la avenida Maipú, entre Malaver y Villate.

El parque está rodeado por una reja que lo separa del resto de la residencia. Así, la cara del lugar cambia por completo, aunque sigue sin poder verse el chalet presidencial, tanto por su ubicación como por las ondulaciones del terreno.

La idea fue del intendente de Vicente López, Jorge Macri, que presentó la propuesta junto al secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis, en mayo, días antes del arranque de las obras. Ambos estarán hoy en la inauguración del espacio, que será encabezada por el presidente Mauricio Macri, la cual había sido planeada para el viernes pasado pero se canceló por el anuncio del fin de la búsqueda de los tripulantes del submarino ARA San Juan.

El Paseo de la República abrirá de martes a domingo, de 10 a 18 en primavera y verano, y de 10 a 17 en otoño e invierno. Hay tres ingresos peatonales: uno por Maipú, otro por Malaver y otro por Villate. La iluminación es de bajo consumo LED, el riego se hace con agua de lluvia (obtenida a través de una cisterna) y hay bicicleteros y conexión WiFi gratuita. Para sentarse se dispusieron canteros-bancos hechos de pórfido (un tipo de piedra) y lapacho.

Como su nombre lo indica, el nuevo espacio propone un recorrido temático por las instituciones, el territorio, la población, la biodiversidad y los emblemas argentinos, y lo hace a través de distintas instalaciones.

Según la Secretaría General de la Presidencia, esto no implicó remover ninguno de los árboles existentes. Con todo, la historiadora local Cristina Mirabelli aseguró que “sacaron muchas plantas por esta obra y quedó mucho cemento, en un lugar que es un verdadero pulmón”.

La especialista, que en breve publicará un libro sobre la Quinta, además criticó el estado del histórico portón de ingreso, “que fue pintado mal, sobre lo sucio, y está todo rajado”. Y sostuvo que “no se dio a conocer qué equipo trabajaría en la intervención ni con qué criterio”.

La Quinta de Olivos tiene 30 hectáreas y aloja una casa diseñada en 1854 por el célebre arquitecto y pintor Prilidiano Pueyrredón. El predio fue donado en 1918 por quien entonces fuera su dueño, Carlos Villate Olaguer, al presidente Hipólito Yrigoyen. Pero el primer mandatario en ocuparla no fue él sino José Félix Uriburu.

A diferencia de otras residencias presidenciales, no ostenta mármoles, oro ni escalinatas lustrosas. Su gran riqueza es su parque ondulado y la vegetación frondosa que lo recubre y que genera un microclima muy valorado por quienes tienen la suerte de recorrer el predio.

Su paredón fue levantado a mediados de los setenta por orden del entonces ministro de Bienestar Social de la tercera presidencia de Perón, José López Rega. “Estaba perseguido, porque recibía amenazas y creía que lo querían matar. Tres empresas se encargaron de construir el muro y reemplazaron ese alambre artístico que había estado por años, junto a un cerco de plantas crataegus, una especie de espino”, explicó Mirabelli. NR

 Fuente consultada: Clarín

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