Buenos Aires, 17/08/2017, edición Nº 2076

Parque Avellaneda: riqueza histórica de la pampa colonial

En marzo, aniversario del Parque Avellaneda: su historia, desde sus primeros habitantes, hasta la actualidad en que los vecinos disfrutan de múltiples actividades.

Por Irma Beatriz Mansilla

(CABA) Muchos son los relatos interesantes que atraviesa la historia del Parque Avellaneda, desde sus primeros habitantes, hasta la actualidad en que los vecinos disfrutan de múltiples actividades, entre ellas, la de disfrutar del segundo pulmón de la Ciudad, algo en lo que todos debemos conservar y cuidar.

De la bibliografía consultada los datos destacados son los siguientes: Estas tierras, originalmente pertenecían a Pedro Bernal y a Cristóbal Navarro. Sus descendientes las conservaron. En el año 1682 las adquiere Francisco Rodríguez de Estela, dedicando esas tierras a la agricultura y a la fabricación de tejas, junto a sus hijos; años después la chacra pasó a pertenecer a Juan Gutiérrez González y Aragón.

Algo inesperado y que cambio la vida en Buenos Aires fue la fiebre de tifus por el año 1727, los cronistas cuentan que los cadáveres de los pobres eran llevados a enterrar atados a la cola de los caballos. Dada esta situación, Gutiérrez González y Aragón funda la Hermandad de la Santa Caridad de Nuestro Señor Jesucristo, con la misión de recoger y enterrar a los pobres muertos en las calles y también a los ajusticiados. La institución fue puesta bajo la protección de Nuestra Señora de los Remedios, que había sido Patrona Menor de la Ciudad en ese mismo año para conjurar el tifus.

En 1755 se crea el primer hospital de mujeres y el primer Asilo de Huérfanas. La chacra era conocida como Chacra de los Remedios o de las Huérfanas.

En el año 1822 la Hermandad desapareció y fueron cerrados el hospital y el asilo por Bernardino Rivadavia, quien mediante la reforma eclesiástica, dispuso entre otras cosas, que la creación solidaria de la Hermandad fuera sustituida por la Sociedad de Beneficencia.

En 1823 este campo lo arrienda Don Clemente Miranda, trabajándolo como campo productivo. Este se asocia con Domingo Olivera quien instala un tambo con cámara frigorífica para conservar 1000 litros de leche por espacio de 30 horas, que eran destinados al Zoológico para aclimatar la vida de los osos, tenía dos molinos accionados por mulas, abastecía de leña, fruta y pan a San José de Flores y sus alrededores.

Pasemos ahora al año 1914 donde se le coloca el nombre de Parque Domingo Olivera a este parque público y luego de unos meses Parque presidente Nicolás Avellaneda. En 1917 se inicia el vivero con la plantación de seiscientos árboles y gran cantidad de arbustos con los cuales se abastecieron las plazas y calles de la ciudad. Ese mismo año se instala una escuela para niños con desnutrición el progreso a lo largo del tiempo en los mismos se halla en documentación de la época.

En 1925 se inaugura el natatorio, de cuyo uso relatan los vecinos mayores de la zona, al que acudían atravesando las calles de tierra. En 1929 el escultor Luis Perlotti, descubre la obra “La tejedora” en honor a Domingo Faustino Sarmiento y vaya coincidencia, durante muchos años, una pequeña Biblioteca pública, cuya estructura era de madera de base octogonal, en cuyos laterales, al desmontarse desde su parte media hacia arriba, quedaban sus ventanales por los cuales se entregaba materia de lectura (hoy día hay lectores de esa época que reconocen los libros de antaño). Finalizando en la parte superior con una cúpula artísticamente torneada.

En 1941 comienza a funcionar la Escuela de Aprendices Manuel Belgrano, trasladándose en 1949 en lo que fue la casona de la chacra, funcionando hasta 1969. En la actualidad cuenta con el Centro de Educación Física, construido en 1970.

En la misma manzana del parque desde 1962 funciona la Escuela primaria Antonio Zaccagnini, sucesora de la colonia para niños débiles o desnutridos, creada bajo instancia de Zaccagnini.

El último impacto de la zona lo dio la creación de la Autopista Urbana. Hoy solo queda el 42% de lo destinado a parque.

Los integrantes del trabajo del parque trabajan creando un compromiso con la historia y con el presente, maximizando su uso tanto ecológico como cultural. Está en nosotros cuidarlo y aprovecharlo. NR

aniversario del Parque Avellaneda

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