Buenos Aires, 14/12/2017, edición Nº 1856

“Para proteger vidas necesito frenos, no cámaras”, dijo el motorman

Tragedia de Castelar: rompió el silencio el motorman. (CABA A casi un mes del choque, Daniel López contó detalles del episodio. “No soy un conductor suicida”, dijo. Hace 29 años que es maquinista del Sarmiento. “Para proteger vidas necesito frenos, no cámaras”, afirmó Daniel López tiene 52 años, es viudo y padre de cuatro hijas. Hace 29 años que es maquinista de la línea Sarmiento. A casi un mes del...

Tragedia de Castelar: rompió el silencio el motorman.

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(CABA A casi un mes del choque, Daniel López contó detalles del episodio. “No soy un conductor suicida”, dijo. Hace 29 años que es maquinista del Sarmiento. “Para proteger vidas necesito frenos, no cámaras”, afirmó

Daniel López tiene 52 años, es viudo y padre de cuatro hijas. Hace 29 años que es maquinista de la línea Sarmiento. A casi un mes del accidente que protagonizó cerca de la estación Castelar, rompió el silencio y asegura que no es un “conductor suicida”.

En un reportaje al diario La Nación, el motorman del Chapa 1 aseguró que no estaba alcoholizado, no se quedó dormido e hizo “todo lo posible para frenar, pero el tren no me respondió”.

López contó que el día del accidente estaba cumpliendo el “segundo trayecto” con la formación. “Yo saqué esa mañana el Chapa 1 del depósito con un certificado de listo, era la primera vez que lo manejaba después del arreglo que le habían hecho. Viajé hasta Once y luego volví a salir desde Once en un servicio rápido”.

Si bien en un principio, según declaró, no había tenido problemas con los frenos, aunque recordó que existió un episodio “yendo hacia Once”. “Al principio no me acordaba, pero sí, cuando estaba yendo hacia Once el equipo se quedó ‘agarrado’, como decimos nosotros, o sea, frenado. Pero enseguida reaccionó”, dijo. Sin embargo, aclaró: “De regreso pude frenar bien en Flores, Liniers y Morón, las tres paradas previas del servicio rápido”.

Al ser consultado sobre el video que muestra los minutos antes del impacto y cómo reaccionó ante las señales de alerta, López afirmó: “¡Los violé (los semáforos) porque los frenos no me respondían!”.

En este sentido, relató: “Ya cuando quise bajar la velocidad por el primer semáforo, el freno no me respondió. Frené otra vez, y seguía sin responder. Cuando veo el tren detenido adelante, intenté frenar por todos los medios. En un momento, me di cuenta de que la colisión era inevitable, entonces intenté accionar el freno de emergencia, para que por lo menos se amortiguara el impacto, pero tampoco respondió. Cuando ya no podía hacer más nada, me corrí hacia un costado y me encomendé a Dios”.

El motorman negó además que haya estado alcoholizo o dormido al momento del impacto y lo justificó al señalar que en todo momento activó el mecanismo de “hombre vivo”. “Prueba de que yo no estaba dormido el día del accidente es que mantuve activo el “hombre vivo” siempre, hasta el choque”, agregó..

Según López, los controles de alcoholemia previos a su entrada en servicio y posteriores al accidente dieron negativo. “Tampoco –dijo- estoy loco, ni me quise matar; ¿me agarró la locura de golpe en Morón? Es absurdo”.

López es viudo y tiene cuatro hijas. “Mi propia familia viaja en el Sarmiento: mi hija viajó en el tren que chocó en Once, pero se bajó una estación antes” recordó. Asimismo, se diferenció De Marcos Córdoba, el maquinista de la tragedia de Once: “Dijeron que no tenía experiencia, pero yo tengo experiencia”, afirmó.

“Estaba en shock”

López aseguró que se enteró tarde que por el choque había personas muertas. “Quedé atrapado en la cabina. Escuchaba gritos. Cuando logré liberarme, me tiré a las vías. Me chorreaba sangre de la cabeza, me dolía el pecho, tuve golpes en la columna y las rodillas (…) me trasladaron a una clínica en Morón y ahí me incomunicaron. Me enteré de los fallecidos al hablar con mi abogada, antes de declarar ante el juez”.

Al ser consultado sobre la intención del Gobierno de colocar cámaras de videos en las cabinas, fue categórico: “No me molestan, pero no van a ayudar a salvar vidas. Para proteger las vidas necesito frenos, no cámaras de video”, consignó Infobae.

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