Buenos Aires, 18/08/2017, edición Nº 2077

Palermo: ¿cómo es por dentro la misteriosa esquina británica?

A pasos del Botánico el edificio hipnotiza a quien se lo cruce y enamora al que lo conozca por dentro

(CABA) Regis Pigeon es casi un enigma en Internet. Y tal vez lo sea para cualquier mortal sino se aclara de inmediato que se trata del arquitecto e ingeniero británico responsable de dejarle a la ciudad de Buenos Aires uno de los edificios más bellos y singular: La Colorada. Ubicado en la esquina de Cabello y República Árabe Siria, el inmueble es testigo impávido de la cosecha del neoclásico inglés en las calles porteñas.

Buscando a Pigeon en Google, primero encontraremos a un futbolista o al identikit de una paloma, y luego aparecerá el constructor en páginas con escasa información repetida, pero ni un dato biográfico. Menos que menos su cara o derrotero profesional. Un rastreo más sofisticado tal vez consiga encontrar que, antes de terminar el proyecto en Buenos Aires el 17 de junio de 1911, Pigeon ya había hecho construcciones similares en el Distrito Federal de México. Pero no hay mucho más en esa Torre de Babel virtual, a las que en este caso y para colmo, las bibliotecas papel -como la de la Sociedad Central de Arquitectos- no complementan con otros aportes.
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La Colorada debe el nombre a los ladrillos a la vista -que conforman la estructura- que además lo dotan de particularidad y fue levantado cuando Cabello se llamaba Las Heras Segunda y en la zona no había red cloacal ni traza urbana ni el rococó que ostenta por estos días.

La arquitecta Graciela Novoa, vecina y coautora del volumen de Inventario de Patrimonio Urbano dedicado a Palermo, asegura haber visto fotos antiguas de esta construcción y que alrededor no había nada. “De hecho esta zona de Palermo se la conocía como la Tierra del Fuego, porque estaba la Penitenciaría de Las Heras (hoy parque las Heras), el hospital de tuberculosos (ahora el Fernández) y los galpones y fábricas de cerveza Palermo en Scalabrini Ortíz”, recuerda.

Los ladrillos fueron importados de las islas británicas en los barcos que volvían de llevar granos a Londres desde Buenos Aires, al igual que las aberturas de madera; la pinotea de los pisos y todos los hierros para montar como un mecano la estructura portante (otra particularidad del edificio), además de los puentes/pasillos que hacen a la circulación interna; barandas; las rejas de puertas y balcones y de la marquesina ubicada sobre la entrada principal de Cabello 3791.

El edificio tiene desde 2007 la categoría de edificio representativo de la ciudad de Buenos Aires, goza de la Promoción Especial de Protección Patrimonial y un diploma enmarcado y colgado en la recepción dice que se lo consagró “testimonio vivo de la memoria ciudadana” el 12 de noviembre de 1987.

Aquí, las fotos de su interior. NT

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