Buenos Aires, 22/11/2017, edición Nº 1834

Palermo: continúa el debate por el shopping Distrito Arcos

Una medida cautelar impidió su inauguración. Distrito Arcos sería el primer shopping a cielo abierto de la Ciudad de Buenos Aires. (CABA) El Shopping Distrito Arcos, ubicado en los terrenos de la ex-playa de maniobras del Ferrocarril San Martín y de las Bodegas Giol en Palermo, continúa sin poder abrir sus puertas. Desde 2010, cuando empezó a planificarse el shopping, hasta su concreción en 2013 pasó mucha agua bajo el...

Una medida cautelar impidió su inauguración. Distrito Arcos sería el primer shopping a cielo abierto de la Ciudad de Buenos Aires.

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(CABA) El Shopping Distrito Arcos, ubicado en los terrenos de la ex-playa de maniobras del Ferrocarril San Martín y de las Bodegas Giol en Palermo, continúa sin poder abrir sus puertas. Desde 2010, cuando empezó a planificarse el shopping, hasta su concreción en 2013 pasó mucha agua bajo el puente.

Distrito Arcos es el primer centro comercial a cielo abierto de la ciudad y una de las últimas iniciativas de la firma IRSA. Estaba previsto que se inaugurarse en diciembre pasado pero la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (FECOBA) cuestionó la exactitud del estudio de impacto ambiental que se había presentado con el proyecto y logró frenar su apertura mediante una cautelar.

Sergio Dattilo, gerente de Relaciones Institucionales de IRSA, confirma que están haciendo todo lo pedido por la justicia para poder abrir el shopping lo antes posible, pero con la feria judicial por medio, es posible que los plazos se extiendan todavía un poco más. Otro de los cuestionamientos que tiene este edificio es la posibilidad que perjudique la oferta comercial vigente en la zona de Palermo. A esto la desarrolladora responde que las marcas que están en Distrito Arcos venderán sólo productos de outlet y que confían que el impacto en la zona será positivo como fue en el caso el Shopping Abasto y del Alto Palermo en sus respectivos barrios.

La historia de este emprendimiento tuvo varias idas y vueltas. En principio, la idea original fue construir un edificio en altura que funcionara como polo gastronómico. El proyecto fue modificando su destino hasta concluir en un centro comercial “Premium outlet”. En septiembre de este año, cuando la obra estaba muy avanzada, la construcción fue demorada por la acción judicial de vecinos, comerciantes y legisladores que cuestionaron la documentación presentada para el proyecto. A los pocos días, IRSA compareció ante la justicia y pudo continuar con la obra hasta concluirla en diciembre cuando llegó la noticia de la cautelar.

Cómo es el proyecto para Distrito Los Arcos

El emprendimiento lo llevó a cabo Seggiaro Arquitectos y es un signo de los cambios económicos de nuestro país: el origen del predio está vinculado a la producción, luego fue abandonado y ahora fue recuperado por un emprendimiento destinado al consumo. El emplazamiento, entre las avenidas Juan B. Justo y Santa Fe y las calles Godoy Cruz y Paraguay –donde se ubica el acceso principal peatonal– fue en sus inicios la playa de maniobras del ferrocarril y el centro de acopio y distribución de la bodega Giol.

El rescate de la estructura ferroviaria realizada en ladrillo a principios de siglo XX implicó la limpieza de la vegetación que crecía en los muros y el arreglo de las instalaciones posteriores a la edificación que se hicieron ignorando su valor patrimonial. “Nos propusimos conservar el edificio e intervenirlo lo menos posible y con respeto hacia su estética industrial. Aprovechamos los arcos vaciados para hacer entradas vehiculares. Los portones de madera originales fueron conservados y utilizados como entrada a los diferentes locales, en donde dispusimos unas vitrinas externas a modo de vidrieras”, detalla Leandro O’ Flaherty, del estudio Seggiaro. Además, se instalaron pérgolas con el mismo radio que las bóvedas interiores fijadas con cuidado de no dañar el edificio histórico. Esta preocupación se mantuvo incluso para las instalaciones comerciales, que fueron diseñadas con el mismo objetivo conservacionista, por lo que tampoco fueron amuradas.

El temor al avance de las inundaciones obligó a definir un dique perimetral de 1.30m de altura. A partir de esta medida se diseñó una plaza y un paseo lineal conformados por un sistema de rampas, escalinatas y senderos entre gigantescos canteros. “El objetivo fue armonizar con la infraestructura y la arquitectura circundante, sintetiza Cora Burgin, del estudio de paisajismo. El equipamiento urbano estuvo a cargo del Estudio Cabeza, cuyos bancos curvados acompañan la forma de los canteros que contienen las plantas y árboles. El parque se completa con las góndolas de los comercios, pergolas y áreas de eventos. En este espacio, la figura circular es recurrente.

En conjunto, el edificio ferroviario, los galpones y el paseo con partes iguales de verde y cemento que va cambiando de texturas, define un recorrido de rincones y semicírculos que remiten a los arcos de la vieja estructura.

Fuente consultada: Clarín

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