Buenos Aires, 25/11/2017, edición Nº 1837

Paciente trasplantada de médula osea conoce a su donante

En el 11º aniversario del Registro Nacional de Donantes de CPH, una paciente que recibió un trasplante de médula ósea se encuentra con la donante que le salvó la vida. (CABA) La receptora de trasplante de médula que participará del acto se llama Carolina Juárez es de Tandil. María Virginia de Ávila, de Brandsen. No son vecinas ni exactamente amigas, recién se conocieron ayer, pero algo de una vive en...

En el 11º aniversario del Registro Nacional de Donantes de CPH, una paciente que recibió un trasplante de médula ósea se encuentra con la donante que le salvó la vida.

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(CABA) La receptora de trasplante de médula que participará del acto se llama Carolina Juárez es de Tandil. María Virginia de Ávila, de Brandsen. No son vecinas ni exactamente amigas, recién se conocieron ayer, pero algo de una vive en la otra; de hecho, ese algo de Virginia le permitió a Carolina vivir.

En una ceremonia presidida por el viceministro de Salud de la Nación, Gabriel Yedlin, para celebrar el 11º aniversario de la creación del Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH), Carolina, trasplantada de médula ósea, pudo abrazar a Virginia, quien fue su donante y a quien pidió expresamente conocer.

El registro, que funciona en el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (I), ofrece respuestas a cientos de personas a las que cada año se les diagnostican enfermedades hematológicas como leucemia, anemia aplástica, linfoma, mieloma, errores metabólicos o déficits inmunológicos, las cuales pueden ser tratadas con un trasplante de CPH, conocido como trasplante de médula ósea. Estas células madres son las encargadas de producir los glóbulos rojos, que transportan el oxígeno a los tejidos; los glóbulos blancos, que combaten las infecciones en el organismo y se ocupan de la vigilancia inmunológica; y las plaquetas, que participan del proceso de coagulación de la sangre.

Sin embargo, sólo entre un 25 y un 30% de estos pacientes tiene la posibilidad de encontrar un donante compatible en su grupo familiar. El resto debe recurrir a un donante no emparentado, a través de los registros de donantes voluntarios, entre ellos, el creado en la Argentina hace once años, que integra la Red Mundial Bone Marrow Donors Worldwide. Desde 2003, el Registro Nacional de CPH posibilitó que 507 pacientes accedan a un trasplante de médula ósea con donante no emparentado.

Durante el acto, que tuvo lugar en la sede del Incucai, en el barrio porteño de Barracas, fueron distinguidos con una estatuilla los donantes del año pasado, en reconocimiento a su entrega voluntaria y solidaria, entre ellos, Marcelo Salvo, de Berazategui; Néstor Martínez, mendocino de General Alvear; Francisco Alloco, porteño; Ernesto Alveal, de Florencio Varela; y Cecilia Brizuela, de General Alvear, provincia de Buenos Aires.

Cuando llegó el momento de premiar a Virginia, Carolina tomó la palabra: “Gracias a vos, gracias al Incucai, he salvado mi vida, soy un ejemplo viviente de que se puede. Donar médula ósea es donar vida.” “Esto nos va a unir para toda la vida“, respondió Virginia, y un maravilloso abrazo cerró un día a pura emoción.

Fuente consultada: Infonews

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