Buenos Aires, 22/10/2017, edición Nº 1803

Osvaldo Berardi, el renovador de Los 36 billares

(CABA) “Yo soy billarista”, afirma tajante y orgulloso. Es decir, a la hora de definirse no elige un cargo pomposo y mucho menos enumera los premios que ganó en su extensa carrera como jugador de billar. Sentado junto a una mesa lustrosa y brillante, Osvaldo Berardi prefiere no hablar de aquella vez, a fines de los 60, cuando se quedó con la gran copa del Campeonato del Mundo del billar...

Berardi 2006

(CABA) “Yo soy billarista”, afirma tajante y orgulloso. Es decir, a la hora de definirse no elige un cargo pomposo y mucho menos enumera los premios que ganó en su extensa carrera como jugador de billar. Sentado junto a una mesa lustrosa y brillante, Osvaldo Berardi prefiere no hablar de aquella vez, a fines de los 60, cuando se quedó con la gran copa del Campeonato del Mundo del billar en Alemania, ni repasar sus 68 campeonatos argentinos en siete categorías ni sus 17 títulos sudamericanos. Tampoco, mencionar otros reconocimientos: cinco premios Olimpia de Plata, el Konex, un homenaje reciente en la Legislatura porteña y decenas de placas que lo reconocen como docente de billar. No. Berardi elige hablar de lo que tuvo que esperar, unos nueve meses, para que la sala que dirige en el subsuelo del mítico café Los 36 Billares, de Avenida de Mayo, volviera a recibir a los amigos de siempre. Ahora, con olor a nuevo, restaurada, y con características que bien subraya. “Ningún café –aclara– tiene las mesas que tenemos acá: bandas y bolas belgas, paño español. No: no hay ningún lugar en Buenos Aires que cuente con seis mesas de nivel internacional. El que juega acá puede lucirse”.

A punto de cumplir 83 años, parece un chico ansioso en una gran sala de juegos propia. “Es que fue casi un año largo, de mucha ansiedad”, comenta. Durante todo ese tiempo extrañó a sus amigos, a los que iban siempre a pasar el tiempo juntos ahí y desde enero tuvieron que dejar de hacerlo porque el subsuelo, “esa cava especial” para el deporte al que le dedicó toda su vida, se convirtió en parte de la gran obra que todavía realizan en la planta baja. Los nuevos dueños, que son los de una cadena de pizzerías, apuran los trabajos para que el café vuelva a ser una de las paradas indiscutidas de Avenida de Mayo, y, sobre todo, un lugar de encuentro como desde que nació, hace 120 años. “Sí, Los 36 Billares es de 1894 y tiene su historia, su fama. También la ganó en todo el mundo porque vinieron jugadores belgas, holandeses, alemanes, de todos lados. Ahora queremos organizar torneos, volver a eso: el año que viene vamos a ver si podemos hacer un campeonato internacional, de América Latina, para que el billar vuelva a brillar, para que los que hoy están alejados se acerquen”.

También quiere atraer a los jóvenes. Esto, se nota cuando habla, es de lo que más lo entusiasma. Lo que pasa es que la historia del billar porteño no fue amiga de los menores de 18 años durante mucho tiempo. Décadas atrás había que demostrar más de esa edad para poder entrar al mundo de los billares en clubes y en bares. Fue así durante años y años. Y cuando empezó a cambiar tampoco era común ver en esos lugares a los padres con sus hijos, como en el fútbol. De mujeres, ni hablar. El billar, por lo menos hasta hace poco, fue cosa de hombres.

Ahora, marca Berardi, hay un resurgimiento en los clubes.“Hay lugares en los que se juega el billar, claro. Pero en la actualidad suman más clubes que bares. Este debe ser uno de los poquitos cafés que todavía funcionan para eso en Buenos Aires”, asegura.

Con un pocillo en la mano, se acomoda, piensa, sonríe, y asegura: “La verdad es que los porteños juegan bien”.

El desafío está lanzado. Y tiene esa sede con olor a nuevo. Aunque hay parte de la edificación antigua que ya no está, como las gradas que fueron usadas por varias generaciones, el lugar todavía mantiene las sillas, que fueron reacondicionadas y lustradas, por ejemplo. Y ostenta esa estética cargada de historia que le da otro aire a esa zona de Buenos Aires.

Avenida de Mayo es tradicional y Los 36 Billares formó parte toda la vida de esa zona. No se podía perder. Por eso, esperaba este regreso. Mientras duró la obra seguí yendo a clubes y todos me preguntaban cuándo íbamos a reabrir. Realmente éramos muchos esperando esto porque lo importante, al final, era tener a la gente de antes, volver a ver acá a los muchachos, que vengan a disfrutar del juego y del lugar otra vez, como siempre, mejor dicho, ahora mejor”, asegura.

¿Ansiedad? Claro. “El último tiempo solamente esperaba que los amigos pudieran volver”, insiste. Ahora, aclara, lo tiene ansioso el final de la obra de arriba, prevista para fin de mes o noviembre. Es el último paso para la gran reapertura.

Yo soy un billarista”, repite. “Me gustan las mesas, que estén preparadas para que uno pueda rendir, por eso estaba tan nervioso con todo esto. Hoy existen muy pocos lugares tan tradicionales como Los 36 Billares: pusimos todo, todo como para jugar acá un Campeonato del Mundo”.

Fuente: Clarin

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