Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

Metrobus: una obra que viola el patrimonio ambiental

La decisión del Poder Judicial de la ciudad es un antecedente muy importante en la lucha por la defensa del patrimonio ambiental y cultural de quienes habitamos la ciudad de Buenos Aires. Escribe Facundo Di Filippo* La ejecución de las obras del Metrobus Corredor 9 de Julio afecta el patrimonio de la ciudad de Buenos Aires al destruir el paisaje cultural urbano de la avenida 9 de Julio, referencia mundial...

La decisión del Poder Judicial de la ciudad es un antecedente muy importante en la lucha por la defensa del patrimonio ambiental y cultural de quienes habitamos la ciudad de Buenos Aires.

Escribe Facundo Di Filippo*

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La ejecución de las obras del Metrobus Corredor 9 de Julio afecta el patrimonio de la ciudad de Buenos Aires al destruir el paisaje cultural urbano de la avenida 9 de Julio, referencia mundial de la ciudad, uno de sus espacios más emblemáticos -conocida como la “avenida más ancha del mundo”-, que sobresale por su fisonomía, emplazamiento, entramado y construcciones históricas. En efecto, se está alterando el paisaje cultural urbano de mayor singularidad y reconocimiento de la ciudad. Se están destruyendo sus plazoletas, sus frondosos árboles, modificando la Plaza de la República.

En definitiva, se está afectando este paisaje urbano protegido constitucionalmente y lesionando con ello el derecho a un ambiente sano y equilibrado de todos los habitantes de la ciudad.

Estas obras son ilegales: se omitió la participación obligatoria del Poder Legislativo en la definición del trazado, a pesar de que así lo exigen la Constitución y la ley 2992, y se eludió la participación del Estado nacional con miras a acordar el funcionamiento del servicio, al contrario de lo que se hizo en el caso de Juan B. Justo.

La discusión no pasa por Metrobus sí o no, sino por su emplazamiento en la Av. 9 de Julio, alterando la postal porteña por excelencia.

Recordemos que, de manera inédita e irracional, el trazado del Metrobus que propone el gobierno coincide con el recorrido del subte, privilegiando un transporte “sucio” frente a alternativas limpias o sustentables. Pero sí aun así se quisiese sostener ese trazado, con un porcentaje sustancialmente menor del costo de la obra se podría implementar el Metrobus en las calles laterales, sin afectación patrimonial y ambiental, y con lo ahorrado invertir en vagones y equipamiento para mejorar sensiblemente la frecuencia de la línea C.

Este tipo de megaobras, al estilo de Cacciatore, sólo intentan buscar un rédito político en un año electoral. Sin embargo, el rechazo mayoritario a estas obras -incluso de sectores afines al macrismo- se ha expresado públicamente en el último tiempo, no dejando lugar a dudas de que estas obras se estaban llevando a cabo a espaldas de los porteños.

Es por eso que le pedimos a la justicia de la ciudad que paralice estas obras, ordene recomponer el ambiente, y le requerimos a su vez a la Secretaría de Transporte de la Nación que interceda con carácter urgente para exigir el cumplimiento de su intervención obligatoria.

El gobierno de Macri está a tiempo de abandonar esta idea disparatada y cumplir la Constitución. Así lo esperamos.

*Legislador porteño mandato cumplido

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