Buenos Aires, 15/12/2017, edición Nº 1857

Oche Califa, director de la Feria del Libro: “la ciudad de Buenos Aires nos facilita cosas”

El nuevo director de la Feria del Libro habla sobre su experiencia en la gestión cultural y anticipa algunos nombres de la edición 2015. (CABA) Anónimo, pero conocido. Podría ser el título de una comedia de verano, pero resume la sorpresa de la Fundación El Libro de haber elegido, por medio de una consultoría, a un integrante de esa ONG para dirigir el área Cultural e Institucional, que incluye el...

El nuevo director de la Feria del Libro habla sobre su experiencia en la gestión cultural y anticipa algunos nombres de la edición 2015.

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(CABA) Anónimo, pero conocido. Podría ser el título de una comedia de verano, pero resume la sorpresa de la Fundación El Libro de haber elegido, por medio de una consultoría, a un integrante de esa ONG para dirigir el área Cultural e Institucional, que incluye el manejo de las dos ferias que se realizan anualmente. El periodista y escritor Oche Califa fue seleccionado, entre 2000 postulantes, como sucesor de Gabriela Adamo, que renunció apenas concluyó la 40a Feria del Libro. En solidaridad, se había ido también el presidente de la Fundación, Gustavo Canevaro, y ambos alejamientos generaron una convulsión interna. Si bien el mandato de Canevaro venció en septiembre, la asamblea de la entidad logró hace pocos días votar nuevo presidente. Eligió a Martín Gremmelspacher, vicepresidente de la entidad que ofició de titular durante estos siete meses de crisis, que incluyó el desdoblamiento de la Feria del Libro Infantil entre el Predio Dorrego, en la Capital, y Tecnópolis, en Buenos Aires. Y a Alejandro Vaccaro, ex secretario de la entidad y titular de la SADE, vicepresidente. La renovación completa de la comisión directiva quedó aplazada hasta febrero próximo.

-Trabajó ad honórem 14 años en la Fundación El Libro y se postuló como director Cultural e Institucional. ¿Hace cuánto tiempo quería ser director de la Feria del Libro?

-No se me había ocurrido, fue mi esposa la que me sugirió que me postulara. Durante 14 años integré la Comisión de Actividades Culturales de la Feria del Libro y en ese tiempo hicimos muchas cosas, como las mesas redondas, los cursos, los talleres, la Maratón de Lectura y las Jornadas Profesionales, que, aunque tal vez no sean visibles para el público, son muy importantes.

-¿Cuánto tiempo piensa que puede durar su ciclo?

-Tengo que lograr que el ciclo personal sea válido para la Fundación. Diez años estaría bien. Soy un convencido, no sólo en esto, sino en el mundo de la cultura, de lo que significa la renovación generacional.

-¿El cargo abarca también la dirección de la Feria del Libro Infantil?

-Sí, y sobre la totalidad de las actividades institucionales y culturales que la Fundación El Libro se encuentre haciendo o vaya a hacer, por ejemplo, otros eventos como la Semana del Libro, que suele hacerse en noviembre, organizada por la Cámara del Libro. Este año hicimos una campaña “Regale libros”, que tuvo buenos resultados y con Gabriela Adamo se había comenzado algo que vamos a retomar ahora, que es tratar de establecer una red nacional de ferias del libro.

-La dirección de la Feria del Libro quedó vacante durante más de 8 meses. ¿Cuánto se resiente su organización?

-Ya nos había pasado. Tenemos algo muy bueno que es la planta fija muy veterana y muy calificada en la Fundación. Prácticamente a Gabriela en su primera feria le pasó lo mismo que a mí: llegó con pocos meses de tiempo. No se resiente, tenemos un consejo de 30 miembros muy participativo que van siempre a todas las reuniones, y tenemos el equipo permanente y siete comisiones de voluntarios afectados a hechos puntuales: actividades culturales de la feria, actividades educativas, jornadas profesionales. Si sumamos deberemos andar en unas 80 personas en actividad con mucha regularidad.

-¿Habló con Gabriela Adamo?

-Me gustaría poder tener una charla con ella. Siempre interactuamos con ella en la limitada situación de que yo era miembro de las comisiones. Su gestión fue muy buena. Se fue con muchos elogios por parte de la Fundación y desde afuera. Con Gabriela comenzamos el diálogo de escritores latinoamericanos, una relación que se había debilitado con los autores de nuestra propia lengua. Tenemos éxitos que nos ponen orgullosos.

-¿No fue muy largo el proceso de elección del director de la Feria?

-Fue largo porque hubo una abundancia de postulantes. Desconozco con quiénes competí, pero seguramente debe haber sido gente con mérito suficiente. Me sorprendió que hubiera tantos postulantes. En rigor, pareciera que no debiera haber tantos. Si uno mira la industria del libro y un poquito más allá de la periferia de las demás industrias culturales, uno creería que no hay tanto.

-Los episodios del último año en la Fundación El Libro, como el alejamiento de Adamo, la renuncia del presidente de la entidad en solidaridad y los intentos de mudar la Feria a Tecnópolis parecen marcar una relación especial con el Gobierno.

-Me parece que ha habido una extrema sensibilidad en esa cuestión. Lo mismo podría decirse del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Nos llevamos tan bien con Lombardi que por qué no decir lo contrario. De hecho, la ciudad de Buenos Aires pone recursos, actividades, nos facilita cosas. Pero pasaba con el gobierno anterior de la ciudad y con el gobierno anterior de la Nación. La Fundación no puede quejarse de las relaciones que ha tenido tampoco con las provincias porque todas vienen a participar.

-Hubo un momento en que parecía que la insistencia en mudar la Feria a Tecnópolis era un intento del Gobierno por tener un rédito político.

-Fue un ofrecimiento. En esos momentos yo estaba en una de las comisiones. Se conversaba y se veía como un ofrecimiento. Se desistió y no huno ningún problema con el gobierno nacional. Por el contrario, la relación sigue siendo buena. Todos los gobiernos intentan pararse del buen lado de la Fundación, lo cual es lógico. ¿Qué gobierno no lo haría?

-Por ser un año electoral, ¿la política estará en la Feria 2015?

-Seguramente. Nosotros vamos a organizar una mesa con los encuestadores. Los políticos seguramente van a llegar con sus libros editados. La Feria es una vidriera muy importante para un político, para un científico, para un escritor. La Feria es del libro, no sólo de la literatura, claro que el autor literario siempre es más visible. Las PASO estarán muy cerca y en el metabolismo de producción de las editoriales, la Feria es un momento importante. Hemos tenido otros momentos políticos con mucha presencia de políticos y de público. Es parte de la lógica de lo que la Feria tiene que reflejar.

-¿Qué autores ya confirmaron su participación en la Feria?

-Vienen los escritores australianos Gail Jones y Nicholas Jose, los poetas chilenos Raúl Zurita y Alejandro Zambra, varios autores colombianos, Arturo Pérez-Reverte, John Banville, la socióloga y antropóloga francesa Michelle Petit y vendrán muchos escritores de México, que es la ciudad invitada de honor.

-¿La próxima Feria Infantil tendrá dos sedes como este año?

-Será una feria aniversario porque cumple 25 años. Tenemos que darle un carácter especial, es factible que vayamos a un sector de La Rural. En Dorrego, aun siendo una gentileza de la Ciudad, nos queda chica. Ésa es la Feria Infantil del Libro de la ciudad de Buenos Aires, pero eso no obsta que hagamos otras sedes de manera simultánea. ¿Por qué no seguir con Tecnópolis?

Fuente: La Nación

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