Buenos Aires, 22/10/2017, edición Nº 1803

Nuevo ícono: instalan un cincel de 12 metros de alto en Martínez

Como una especie de “Obelisco propio” de la zona, es de bronce, pesa 3.000 kilos y va sobre una base de piedras de 60 toneladas.

(PBA) “¿Y eso qué es?”. Quien más, quien menos, los vecinos que hayan pasado por la costa de Martínez, en el norte del Gran Buenos Aires, en los últimos días con seguridad se hicieron la pregunta. ¿Un clavo gigante? ¿El esqueleto de alguna obra monumental?

No. El nuevo ícono del barrio, como una especie de “Obelisco propio” de la zona, se llama “El cincel” y es una escultura de 10 metros de alto que desde la semana pasada ocupa un lugar de privilegio en Pacheco y el río.

Entre la curiosidad y el asombro, los que se acercan a la costanera pueden ver a su creador –el escultor Jorge Gamarra– dándole los toques finales para inaugurarla oficialmente en un par de semanas.

La obra forma parte de un plan maestro que lleva adelante el Municipio de San Isidro. “Este proyecto surgió hace tres años”, explica Eleonora Jaureguiberry, subsecretaria de Cultura local.

Desde ese momento, las autoridades comisionaron a artistas argentinos para que crearan esculturas destinadas a sitios específicos y relacionadas con la identidad del Municipio y de cada una de las localidades.

“El cincel” mide ocho metros y está emplazado sobre cuatro piedras que pesan 60 toneladas, tienen dos metros de alto y fueron especialmente traídas de Sierra Chica, en Olavarría.

“Es de bronce –pesa unos tres mil kilos– y lo realicé con la técnica de fundición”, explica Gamarra. Y aclara que los cinceles son objetos recurrentes en su producción artística. De hecho, tiene otro –bastante más chico– de quebracho, en la esquina de Alicia Moreau de Justo y Macacha Güemes, una de las entradas al barrio porteño de Puerto Madero.

En este caso, la obra representa el origen trabajador de San Isidro. “Nuestro distrito creció gracias a la gente laboriosa, ellos están en nuestras raíces. Es para romper un poco con la idea dominante que nos vincula sólo con la aristocracia”, describe Jaureguiberry.

La elección del espacio también fue pensada con absoluto cuidado. Casi como un faro distintivo, la escultura está apostada en la bajada de Pacheco, en una playa recuperada para los vecinos que es el único punto desde donde se ve claramente la Ciudad de Buenos Aires.

A la par de la curiosidad por lo monumental de la obra, lógicamente surgió otra entre los vecinos: ¿será seguro? Gamarra despeja cualquier duda “Estará como ‘clavado’ dentro de las piedras, cementado y bien firme”, aclara.

“Lo acabo de ver. La verdad es que no entiendo muy bien qué es ni qué representa, pero supongo que ya nos explicarán o pondrán una placa. Me parece bien que hagan estas cosas porque así deja de estar tan vacía la costanera. Yo vengo todo el tiempo con mi familia y está bueno ver que se invierte en mejorar la estética del lugar”, comentó Diego Brea, vecino del barrio.

La iniciativa de la Comuna de San Isidro dispuso seis lugares para emplazar las esculturas y convertirlas en verdaderas referencias urbanas. Las dos primeras ya ocupan el suyo: la de “Los caballos” en la rotonda de Fleming y Márquez, y “Sobre rieles”, una alegoría del tren, en Fondo de la Legua y Echeverría, en Villa Adelina.

El Cincel” será la tercera obra a inaugurar y las tres restantes ya están en proceso de creación. Se ubicarán en las rotondas de Unidad Nacional y Fleming, Camino Real y Sucre. NR


Fuente: Clarín

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