Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

Nuevas trabas para la compras por internet

Para cuidar aun más los dolares y evitar la fuga de divisas, la Aduana exige ser importador para traer textiles, calzado o electrónica. También revisa casi todo lo que llega a Ezeiza, algo que antes sólo hacía de forma aleatoria. (CABA) Como venía haciendo los últimos tres años, Fernando D. se mandó a hacer tres camisas a medida en Hong Kong, que luego le enviarían desde Asia a la puerta...

Para cuidar aun más los dolares y evitar la fuga de divisas, la Aduana exige ser importador para traer textiles, calzado o electrónica. También revisa casi todo lo que llega a Ezeiza, algo que antes sólo hacía de forma aleatoria.

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(CABA) Como venía haciendo los últimos tres años, Fernando D. se mandó a hacer tres camisas a medida en Hong Kong, que luego le enviarían desde Asia a la puerta de su casa por courier . Hace un mes, sin embargo, le llegó una citación del courier que decía que debía ir al área de Carga General de Ezeiza, en donde, para poder retirarlas, debía registrarse formalmente como importador y, además, presentar el certificado de origen de las camisas. En otras palabras, un trámite casi imposible para cualquier particular. Resultado: las camisas volvieron a Asia y la compra fue revertida.

Con el objetivo de desalentar las crecientes compras de los argentinos en sitios de Internet internacionales y así contener la salida de dólares del país, hace poco menos de un mes, la Aduana, que depende directamente de la AFIP, empezó a trabar casi todos los paquetes que llegan del exterior. Así lo confirmaron a LA NACION dos despachantes de Aduana y al menos tres fuentes con conocimiento del negocio aduanero.

“Para retirar cualquier cosa como particular hay que ir a Ezeiza y registrarse como importador, y si aplica, como en el caso de los textiles, hay que conseguir el certificado de origen de lo que se compró”, explicó un despachante de la Aduana que pidió no ser identificado. “Con lo cual los paquetes no te los están dando.”

En rigor, la Aduana estaría valiéndose de normas vigentes, pero que hasta ahora sólo venía aplicando a medias, ya que en los tiempos en los que la escasez de divisas no era un problema para el país el órgano llevaba a cabo un control apenas aleatorio de las mercancías que ingresaban por correo o por el sistema de couriers ( a diferencia de un envío postal, un operador privado se encarga de la entrega puerta a puerta).

De hecho, de tener apenas un par de oficiales dedicados al control de mercaderías, en los últimos tiempos se habría creado en Ezeiza hasta una comisión con más de 18 personas. LA NACION intentó contactarse en reiteradas ocasiones con la AFIP, pero no obtuvo respuesta a sus consultas.

El régimen de courier, según detalla Rufino Beccar Varela, abogado especializado en temas aduaneros, es un régimen de excepción que autoriza a los particulares a recibir mercaderías que no superen los 50 kilogramos y hasta un valor FOB (en el puerto de origen) de 1000 dólares. Queda excluida del régimen la mercadería alcanzada por alguna prohibición o intervención, como alimentos, medicamentos, textiles, calzado, electrónica o cualquier producto que tenga un tratamiento tributario diferencial. Mientras que el régimen de envíos postales, administrado y operado por los correos de los países involucrados, prevé la posibilidad de hacer operaciones exentas del pago de tributos por valores de hasta 25 dólares, y tiene las mismas limitaciones de fondo.

Debido a los escasos controles, hasta ahora, los argentinos ingresaban textiles o incluso electrónica que compraban por Internet sin inconvenientes. Pero, desde hace días, explica Beccar Varela, “lo que está haciendo la AFIP-DGA es controlar prácticamente la totalidad de los paquetes que llegan. Aquellos que cumplen con el régimen pasan sin problema. Los que están fuera del régimen, porque son mercaderías con intervención especial, por ejemplo, son enviados a régimen general, y en esos casos deben cumplir con los trámites de cualquier importación. Esto es lo que debió haber sucedido siempre”, asevera.

Así, la Aduana puede exigirle a quien se haya comprado desde un par de medias en el exterior a que se registre como importador para poder retirarlo de Ezeiza. Además, podría pedirle que presente un certificado de origen, que es un documento emitido por un organismo especializado, en el que el vendedor da fe del origen del producto. El certificado, además, tiene que tener el visado del consulado argentino en el país extranjero.

Fuente consultada:La Nación

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