Buenos Aires, 24/08/2017, edición Nº 2083

Nuevas rutinas para adolescentes en los gimnasios porteños

(CABA) Chiara tiene 13 años y un cuerpo acorde a su edad, que está en pleno cambio. Como a muchas chicas adolescentes algunas partes no le gustan: a veces se ve las piernas anchas, a veces siente que necesita estar más liviana, a veces quiere estar más en movimiento. Y como muchas de su edad, vive en una rutina en la que todavía no la dejan salir sola a caminar,...

(CABA) Chiara tiene 13 años y un cuerpo acorde a su edad, que está en pleno cambio. Como a muchas chicas adolescentes algunas partes no le gustan: a veces se ve las piernas anchas, a veces siente que necesita estar más liviana, a veces quiere estar más en movimiento. Y como muchas de su edad, vive en una rutina en la que todavía no la dejan salir sola a caminar, a correr o a andar en bici. La demanda de Chiara, replicada en la de otras jóvenes, genera una nueva tendencia que se va imponiendo en la Ciudad: cada vez más gimnasios, tradicionales e innovadores, ofrecen actividades especiales para captar esa generación que va desde los 13 a los 17 años. Les arman rutinas especiales para clases de gimnasia localizada, pilates, stretching, yoga, iniciación a la musculación y hasta para ejercitarse en cápsulas de calor. Los expertos avalan las prácticas siempre bajo permiso médico y, claro, de los padres.

En los gimnasios hablan de una generación de chicas que demandan cambios, sobre todo, por la falta de espacio y de libertad para moverse solas por la Ciudad. Incluso ante la carencia, muchas veces, de vacantes en clubes donde se practican deportes tradicionales. Así, desde mitad del año pasado hasta ahora se fue abriendo un nuevo abanico de todo tipo de actividades que se hacen puertas adentro, supervisadas y de manera entretenida. La idea es que a esa edad en la que se aburren con facilidad logren ser constantes y lo disfruten.

Se ve, por ejemplo, en las clases de stretching que se dan en ZencenterBA, un espacio con profesoras de gimnasia entrenadas para crear estas nuevas rutinas. Milagros es una de las que va a esas clases, desde que ese centro, ubicado en el corazón del Microcentro, abrió sus puertas, en mayo del año pasado. Ahí hay clases de stretching (se llaman “Flow”) para elongar y estirar y fortalecer los músculos, además de yoga y de relajación, pensadas para las chicas. Ella probó las dos primeras y se quedó. Tiene 17 años y llegó hasta ahí por su mamá, socia de un centro de estética que está a metros de ese lugar, y que es otro de los espacios que se adaptaron a esta nueva generación de jóvenes que buscan estar en movimiento en lugares personalizados. Y hasta incluso más íntimos, sólo para mujeres.

Paula Angeramo, directora de Íobella Microcentro, explica cómo surgió el plan joven. Según contó, fue a pedido de las mismas chicas. “Creamos un subgrupo dentro del plan joven, que abarca desde los 14 hasta los 17 años, que surgió a partir de la demanda. Trabajamos con profesoras y nutricionistas, un equipo completo que les permite hacer una rutina de media hora y tener contención médica. Hay casos de chicas que son tercera generación de socias: primero empezaron las abuelas, después siguieron las madres y ahora se sumaron las hijas, con sus particularidades”, relató.

Según reveló, las consultas surgieron a mediados del año pasado y fueron aumentando de a poco. “Hoy estamos un 40% arriba de consultas con respecto al año anterior”, contó. Y aclaró que en todos los casos la evaluación es personalizada y siempre con apto médico y permiso de un adulto responsable.

En general, la actividad principal es la gimnasia localizada. Pero en algunos lugares también usan las cápsulas con calor.

La rutina varía cada seis sesiones para ir midiendo los resultados y para ajustarla a las zonas que se quieren modelar.

Los métodos permiten reducir centímetros, eliminar la adiposidad localizada y atacar la celulitis y la flacidez, algo que puede aparecer antes de los 15. Hay lugares en los que los tratamientos se completan con una sesión de ozonoterapia, que oxigena la piel.

Muchos centros de Pilates también sumaron clientas muy jóvenes. Se trata de las que se animan a fortalecer músculos en pequeños centros que no sólo permiten evitar el amontonamiento de un gimnasio, también suelen ser exclusivamente para mujeres y con clases personalizadas.

Pero no son los únicos: en el otro extremo (por multitud de socios) están las cadenas de gimnasios, como Megatlón. En esos casos, la nueva demanda tiene espacios en algunas de sus sucursales. Entre las actividades específicas, en algunas de ellas diseñaron un plan que combina natación, patín y un taller de iniciación en musculación para adolescentes de 13 a 16 (que en este caso es mixto). Está basado en clases de fitness y también suman inscriptos.

Con más o menos gente alrededor, en todos los casos los profesores remarcan que es clave que los adolescentes no pierdan nunca el hábito de estar en movimiento. Y que elijan alguna actividad que los entusiasme para no abandonar. “Tuve varias alumnas de 15 años e incluso más chicas. Es una etapa con miedos pero cuando empiezan a ver los cambios también cambia la actitud, y eso impacta en la autoestima: incluso cambian la ropa y el humor, y hasta la confianza en ellas mismas. Eso es lo que logra la actividad física. Es increíble”, concluyó Cynthia Cardoso, que trabaja como profesora de Íobella desde hace varios años.

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