Buenos Aires, 21/11/2017, edición Nº 1833

Nuevas experiencias de desintoxicación: Yoga a 42º, lavajes y respiración

Vivir mejor.

Bikram-Yoga

(CABA) Como las bacterias y virus que nos enferman cada tanto, existen agentes tóxicos sutiles (o no tanto) que nos complican el día a día de maneras impensables. ¿Se altera por la sirena de un camión de bomberos; por el humo de colectivos y cigarrillo; por el ruido ensordecedor de las obras en construcción? ¿Se siente agobiado por la mala alimentación, falto de energía o sufre de insomnio? ¿Cuántas veces en el último minuto le dio “actualizar” a su casilla de mail en su celular? Si se identifica con alguna de estas cuestiones, estas líneas son para usted. La alimentación poco nutritiva, el estrés, la contaminación ambiental y también la adicción a la tecnología, entre otras cosas, muchas veces se convierten en un combo explosivo difícil de manejar. Tiempo Argentino convocó a expertos de distintas disciplinas para revisar cómo nos “intoxican” varios factores de la vida cotidiana y analizar alternativas para cambiar hábitos. Como hacer yoga a 42º, someterse a lavajes varios o meditar.

Alimentación sana: La cuestión sobre la alimentación está siendo revisada desde hace tiempo. Palabras como “orgánico“, “vegetariano” o “alimentación consciente” ya no son ajenas en el vocabulario cotidiano y cada vez son más las personas que reflexionan sobre lo que comen. Néstor Palmetti, técnico en dietética y nutrición natural, y director de Espacio Depurativo, en Córdoba, donde se abordan talleres para quienes estén interesados en una depuración natural , explica: “En realidad, el cuerpo tiene sólo dos estadios: orden o desorden. Así de simple. Cuando hay orden hay energía, ganas de hacer cosas, creatividad, alegría. Cuando lo perdemos hablamos de síntomas agudos, enfermedades crónicas y degenerativas. Y si profundizamos, comprendemos que son mecanismos de supervivencia corporal. La pregunta es ¿por qué esperar un diagnóstico grave para recién entonces comenzar a modificar los hábitos nocivos? El ‘ensuciamiento’ es un fenómeno de las últimas décadas, generado por nuestra antinatural forma de alimentarnos y el total olvido del mantenimiento depurativo. El problema comienza cuando los alimentos que ingerimos no están adaptados a nuestra fisiología. Entonces, la digestión de la comida es insuficiente, la flora se desequilibra, se genera putrefacción, inflamación y enlentecimiento del bolo alimenticio. Se producen problemas como el ‘tilde’ del sistema inmune. Se agregan las presiones, el estrés y las formas modernas de luchar por la supervivencia. Ahora, ¿cuál sería la correcta nutrición? Nuestra naturaleza frugívora satisface absolutamente todas sus necesidades con el aporte de frutas, hortalizas y semillas. Nuestro perfecto sistema celular siempre ha requerido las mismas cosas: oxígeno, alcalinidad, vibración, enzimas, adecuados nutrientes y fluidos limpios. Con esos simples aspectos garantizados, el sistema se auto-regula y nos brinda buena calidad de vida, buen nivel de energía, longevidad y ausencia de malestares“.

Pensamientos negativos: Beatriz Goyoaga es instructora y coordinadora internacional de El Arte de Vivir. Sobre los pensamientos negativos explica: “La contaminación mental existe en casi todas las partes del mundo. Puedes ser chino, mexicano o argentino y tener una mente contaminante para ti mismo y para los demás. Me refiero a los que se quejan, son irascibles, cínicos e irónicos, las mentes que ven todo mal, depresivas, las estresadas y las negativas. Las emociones, como los pensamientos, son impulsos de energía y se quedan arraigados en el organismo en diferentes formas: a veces como toxinas, depresión, fobias, angustia, entre otras. Esto se puede limpiar devolviendo a la mente su equilibrio. ¿Cómo? Con las fuentes que te otorga la naturaleza para recuperar la energía vital: comer sano, descansar, que significa también cortar el teléfono e Internet; respirar y meditar y, finalmente, teniendo ratos diarios de felicidad. Lo más importante de todo y más poderoso es la respiración, porque está unida con la mente. En poco tiempo uno nota el cambio. El cerebro necesita descanso, ¡si no, después ladramos!

Mala vibra: Desde las culturas orientales, Patricia Traversa, directora del Centro de Feng Shui Profesional , explica cómo los ambientes donde vivimos también pueden ser agentes contaminantes: “El Feng Shui se fundamenta en los principios de la filosofía taoísta, que sostiene que existe una sutil conexión entre la naturaleza y el hombre. En la actualidad, nos acostumbramos a vivir en las ciudades, sin contacto con la naturaleza; por eso es importante mantener armonizados nuestros ambientes (casa, oficina). Si esto no ocurre, sobrevienen desequilibrios en distintas áreas de la vida. Cuando algo en la energía de la casa o el terreno está mal, también lo estarán quienes habiten el lugar. Muchas veces, al entrar a un espacio, hay algo que nos hace sentir incómodos o cansados, pero no podemos explicar qué es. Esto es consecuencia de una energía estancada, ya sea por una mala circulación del ‘chi’ o por contaminación electromagnética. Hoy en día, debido a los progresos tecnológicos, los campos eléctricos son 10 mil veces superiores a los naturales. La contaminación electromagnética procede de muy diversas fuentes: antenas de telefonía móvil, torres y líneas de alta tensión, transformadores, instalación eléctrica defectuosa, tubos fluorescentes que parpadean, entre otras. Sus efectos se traducen generalmente en depresión, irritabilidad y desequilibrios emocionales, así como disfunciones del sistema inmunológico; lo que nos hace más vulnerables a las enfermedades. El hombre es un microcosmos que afecta al entorno. Por esto se intenta encontrar una sintonía entre ambos para que vivan en equilibrio.

Fuente: Tiempo Argentino

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