Buenos Aires, 23/09/2017, edición Nº 1774

Norman Foster: “La gente demuestra sentir orgullo respecto del edificio”

El arquitecto británico, ideólogo del proyecto de la nueva sede de la Jefatura de Gobierno habló sobre las obras en Parque Patricios.

(CABA) Con una sonrisa cálida y un fuerte apretón de manos, despojado del espíritu solemne que lo acompañó hasta hace algunos minutos cuando le tocó hablar de su proyecto, saluda el arquitecto británico Norman Foster, la estrella de la inauguración de la nueva sede de la Jefatura de Gobierno de la ciudad que él mismo diseñó. Parece un rockstar, atrincherado en la sala de conferencias vidriada que lo separa de una horda de personas que, al menos, quieren darle una palmada en el hombro.

Este tipo es el Mick Jagger de la arquitectura“, dice un arquitecto argentino para sintetizar lo que representa la figura de lord Foster. Ganador del Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2009 -entre otros reconocimientos-, el británico es considerado uno de los arquitectos más influyentes de la época. El Parlamento en Berlín, la sede ecológica del Commerzbank en Fráncfort, la torre Hearst en Nueva York y la estación de trenes de una ciudad construida en el desierto de Arabia Saudita son algunos de los proyectos que avalan su trayectoria.

Invertir en infraestructura es invertir en generaciones futuras. Creo que la gente entiende y valora eso“, suelta a modo de síntesis de lo que representa el nuevo edificio del gobierno porteño de Parque Patricios que presentó junto a Mauricio Macri y María Eugenia Vidal y en el que desde ayer trabajan unas 1200 personas.

– ¿Cuál fue la fuente de inspiración para este proyecto?

– La inspiración nació cuando conocí el lugar, el clima y las características del barrio. También fue la posibilidad de uso de los materiales, principalmente el hormigón.

– La idea inicial era construir un edificio para el Banco Ciudad. ¿Tuvo que modificar el proyecto para convertirlo en la sede del gobierno porteño?

– Creo que la transición se dio de una forma muy natural. Fueron muy pocos los cambios que debimos poner en marcha en el proyecto inicial porque siempre fue pensado como un edificio muy flexible.

– ¿Se tomaron en cuenta las características del barrio?

– Claro que sí. Toda la industria liviana está presente en el lenguaje del edificio. También el parque influyó; la obra tiene la idea de festejar e incorporar el parque al edificio. Esta idea transformadora del gobierno, de ser un catalizador del desarrollo y transformación de la ciudad.

– ¿Considera que este tipo de construcciones influye en la vida cotidiana de los vecinos?

– La gente demuestra sentir orgullo respecto del edificio. En todas las historias de regeneración en las distintas ciudades, cuando los vecinos empiezan a ver esta sensación comienzan a cuidar el barrio porque se sienten orgullosos de ser parte del cambio. En otros proyectos nuestros, como el metro de Bilbao, hemos visto esta misma situación: una ciudad bastante pobre en el momento de la obra donde el metro se convirtió en un motivo de orgullo que transformó la ciudad. Siento que el alcalde (sic) Macri tiene una pasión por invertir en infraestructura y eso lo veo muy positivo. Invertir en obras es invertir en generaciones futuras. Creo que la gente entiende y valora eso.

En la Argentina, Foster ya ha desarrollado otros proyectos. Las residencias Aleph y el Faena Aleph Hotel en Puerto Madero fueron dos de sus creaciones. Actualmente su estudio -Foster+Partners- trabaja en el diseño de un master plan en Rosario para la desarrolladora inmobiliaria TGLT en el que habrá residencias, hotel, oficinas y espacios públicos.

Pienso que no hay ninguna diferencia en la forma de encarar los proyectos, sólo existe una actitud mental de hacer las cosas con calidad, en cualquier contexto en el que estén, sea Puerto Madero, Parque Patricios o cualquier otro sitio“, dejó en claro Foster. “La nueva Jefatura no es un edificio ostentoso ni extravagante. Es un edificio donde la estructura misma es la decoración y el espacio. Es muy sintético en ese sentido“, agregó.

– Sin embargo, es un edificio muy diferente de la arquitectura del barrio y muy moderno.

– De alguna manera, sí. Pero también es cierto que en este barrio hay edificios industriales de gran tamaño, muy modestos, al igual que este edificio. La sede de un gobierno también es un espacio industrial sobre la ética del trabajo, donde se trabaja duro para mejorar la ciudad. Si caminas y recorres el edificio se nota que es un lugar donde la gente está feliz. Creemos que se logró ese equilibrio entre comunidad y privacidad: acá vemos una comunidad de gente que trabaja.

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