Buenos Aires, 23/08/2017, edición Nº 2082

Nisman y el 18F tuvieron su marcha en varias ciudades del mundo

En Francia, Australia, Sudráfica e Italia, entre otros países, hubo manifestaciones para homenajear a Nisman.

(CABA) A un mes de la muerte de Alberto Nisman , se realizaron hoy en distintas ciudades del país y del mundo marchas o concentraciones en homenaje a su memoria y a su tarea como fiscal.

Por el huso horario, los primeros en manifestarse fueron los argentinos residentes en Australia. En la puerta del Consulado General de la República Argentina en Sidney, en el número 44 de Market Street, unas veinte personas se juntaron con carteles alusivos.

“Yo soy Nisman”, “Justicia x Nisman”, “18F silencio”, “NO al terrorismo de Estado”, “Argentina wake up” y “Argentina says NO to state terrorism” fueron algunas de las frases que mostraron los congregados en Sidney.

Durante la jornada también habrá concentraciones en distintas ciudades de España, Italia, Francia, Alemania, Israel, Estados Unidos, Canadá, Y en América latina habrá movilizaciones en Brasil, Uruguay y Chile.

En París también se reunieron para homenajear a Nisman. El grupo congregado mostrró carteles con las consignas “Por la verdad” y “Por la justicia”, junto a una bandera argentina. Entre los participantes estuvo el diputado Federico Sturzenegger.

Sudáfrica fue otro de los puntos de encuentro en el pedido de justicia por el fiscal fallecido. Allí las banderas y camisetas argentinas prevalecían en el reclamo.

Unos pensaron que era a las 18 locales (las 14 en la Argentina), otros, a las 19. Pese a la confusión en torno al horario, al menos unas cincuenta personas participaron del 18F convocado ante la sede del consulado de esta capital, en la Via Veneto.

Muchos eran argentinos de paso por la ciudad eterna, de vacaciones, que quisieron manifestarse por la justicia y estar presentes. “Si estaba en Buenos Aires hubiera ido a la marcha, por eso estoy acá. ¿Por qué vine? ¿Querés que te haga la lista?”, preguntó a La Nación Mónica, abogada de Buenos Aires que, como muchos otros, se presentó a la cita con bandera albiceleste.

“Vine a apoyar a una justicia independiente y responsable”, dijo Inés Sastre, otra turista que tenía puestas servilletas celestes y blancas en el bosillo superior del tapado. “Estoy muy dolida con lo que pasa en la Argentina. Es una verguenza. Nos llena de pena a todos la falta de respuesta. Estamos acá por nuestro hijos y nuestros nietos”, comentó a su turno María Tesoriero, también de paso.

“Yo soy Nisman”, decía el cartel que llevaba en sus manos Fernando Lattanzi, que vive en Italia desde 2002 y es camionero. “Vine para que haya justicia y en contra de la prepotencia de este gobierno”, explicó. Estela, sanjuanina que vive desde hace 23 años en Italia, aseguró que participaba para manifestar “la aberración que han hecho en la Argentina” y para “defender el derecho de todos los argentinos”.

“Vine en apoyo a los fiscales como ministerios públicos, para que no sean influenciados en su labor, por el fortalecimiento de las instituciones y para decirle no al miedo”, dijo a su turno María del Carmen, que, como varios, prefierió no dar su apellido.

Luisa y Dolores, dos jóvenes estudiantes de Arquitectura de la UBA que están haciendo un intercambio con la Universidad La Sapienza de Roma, lamentaron la confusión de horarios. “Es medio decepcionante, pensábamos que iba a haber muchos más argentinos”, confesaron, pasadas las siete de la noche locales.

No obstante, y pese al frío de la noche, seguían llegando argentinos ante el portón de la sede del consulado argentino de la famosa Vía Veneto. “A mí me dijeron que era a las 19”, protestó Sofía Lanusse, gestora cultural de 29 años, también de paseo, que llegó “volando” desde la estación Termini, recién vuelta de visitar Florencia. “Vine porque me parece que los argentinos tenemos que salir a que nos escuchen y porque no puede ser que haya tánta impunidad en el país”, explicó. “No importa que seamos un puñado”, también decía Sofía a los demás, que a la espera de más gente charlaban entre ellos, sacaban fotos grupales y contaban horrorizados dónde estaban y qué hacían cuando se enteraron que había aparecido muerto Nisman, hace un mes.

Aunque la consigna era el silencio, otra turista, María Noel, porteña y una de las últimas en llegar, apareció con una cacerola, que empezó a hacer sonar al grito de “¡Argentina! ¡Argentina!”.

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