Buenos Aires, 17/12/2017, edición Nº 1859

Niños autistas son desalojados de su escuela por partidos de fútbol en Isidro Casanova

Los partidos de Almirante Brown caen en horario escolar y la escuela debe ser evacuada, lo que afecta gravemente el tratamiento de niños y jóvenes.

(PBA) Los alumnos del San Martín de Porres de Isidro Casanova, en La Matanza, donde asisten de lunes a viernes 350 niños y jóvenes con autismo, se encuentra desde hace meses en un callejón que parece no tener salida, y que afecta directamente a la salud de los chicos.

“Se fastidia, se pone a llorar, se torna nervioso y agresivo, y no hay manera de explicarle qué pasa, ni de consolarlo, porque su angustia no se traduce en palabras”, contó Marco Carrizo, papá de Camilo, sobre lo que le pasa a su hijo de 14 años, cada vez que un operativo policial lo saca del colegio, lo fuerza a un momento traumático, interrumpiendo su tratamiento y el de sus compañeros.

La escena que describe Marco se repite cada vez que el Club Almirante Brown juega un partido de local. El testimonio en primera persona le da forma al impacto que tiene sobre los nenes. A pesar de las insistencias, no tuvo respuesta de las autoridades.

El problema

Desde hace dos años, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) determinó que algunos partidos de la B Metro se jugaran en días de semana no habituales (lunes, martes, viernes), y por la tarde. Por eso, cada vez que Almirante juega en su cancha en esos días, la policía, por seguridad, desaloja el instituto tres horas antes. El cambio en la rutina de los chicos con autismo genera trastornos graves en su tratamiento, complicaciones en sus vidas, y lógicamente también en las de sus papás.

“En mi trabajo comprenden la razón, pero no la reconocen ni la recompensan. ¿Qué puedo hacer, si estoy separada y ella es mi única hija?”, se pregunta Elida Ojeda, mamá de Daniela (26), que tiene que faltar al trabajo cada vez que pasa esto.

Un golpe de suerte

Desde la institución durante estos años se enviaron reiterados comunicados a la AFA, a la Agencia de Prevencion de la Violencia en el Deporte (A.Pre.Vi.De), cartas y notificaciones a Gobernación de la Provincia y al Municipio de La Matanza para que los partidos no se jugaran en días hábiles. El último de esos mensajes se mandó la semana pasada, y como para alimentar la estadística, tampoco fue contestado.

Loe mensajes contaban de los chicos, de su enfermedad, de lo que tenían que pasar, de lo violento de la situación a la que son expuestos, de la gravedad del asunto, de la necesidad de solucionarlo; pero del otro lado sólo hubo silencio. Este martes a Almirante Brown le toca jugar como local frente a Deportivo Morón a las 17:05 hs. por la fecha 17 del torneo, y eso desde hace varias semanas que son malas noticias para el instituto.

El viernes pasado varios directivos del San Martín de Porres se ilusionaron y creyeron que finalmente habían sido escuchados, cuando vieron que AFA informaba a través de su cuenta oficial de Twitter que el encuentro entre “La Fragata” y “El Gallito” de Morón por la fecha 17 se jugaba en cancha de Villa Dálmine. Pero fue un golpe de suerte.

Esta vez la suerte estuvo del lado del San Martín de Porres, pero la falta de respuesta hace pensar que es sólo cuestión de tiempo para que Almirante vuelva a jugar en su cancha un día de semana, y los chicos y jóvenes del instituto, a sufrir las consecuencias.

S.C.

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