Buenos Aires, 24/09/2017, edición Nº 1775

Ni la Nación ni la Ciudad incluyeron al Subte en el presupuesto 2013

Confiados en que la gente no los votó para administrar sino para pelearse como vedettes, ni el Gobierno de la Ciudad ni el Gobierno de la Nación incluyó en su anteproyecto presupuestario para el año próximo las partidas necesarias para hacer funcionar el Subte, en el que viajan millones de personas todos los días. El aumento de tarifas de 1,10 a 2,50 fue un regalo que el jefe Macri les...

Confiados en que la gente no los votó para administrar sino para pelearse como vedettes, ni el Gobierno de la Ciudad ni el Gobierno de la Nación incluyó en su anteproyecto presupuestario para el año próximo las partidas necesarias para hacer funcionar el Subte, en el que viajan millones de personas todos los días. El aumento de tarifas de 1,10 a 2,50 fue un regalo que el jefe Macri les hizo a los usuarios en enero, para festejar el Día de Reyes, pero claro, eso de ninguna manera tiene que ver con hacerse cargo del servicio de transporte porteño. Macri tiene otro regalito para los próximos Reyes Magos: sin subsidios, el boleto del subte se iría al menos a $3,90.

Macri Cristina CFK subtes parabuenosaires.com

(Ciudad de Buenos Aires) En el presupuesto de Macri hay un rubro que no figurará en las partidas: subsidio a los subterráneos porteños. Eso quiere decir que el jefe de Gobierno reafirma su voluntad de no aceptar el traspaso de los subterráneos a su órbita y seguirá sin reconocer el acta que firmó el 3 de enero pasado mediante la cual el Gobierno nacional reducía a la mitad y mantenía sólo hasta diciembre de este año el subsidio para sostener el precio del pasaje. Tras suscribir ese documento, el Gobierno porteño subió el valor del viaje un 127% para aportar la mitad que dejaba de pagar la Nación. Después, como se sabe, Macri desconoció el acuerdo.

En tanto, el Gobierno nacional tampoco no ha incluido en su presupuesto 2013 los $ 360 millones anuales que hasta la firma del acta y la aprobación de la Ley nacional, entregaba a la concesionaria Metrovías. Este punto estaba estipulado en el acta, aunque la transferencia de Nación a Ciudad no se concretó nunca.

La decisión de Macri de eludir nuevamente el rubro podría desatar una pelea más compleja que la que derivó en una protesta gremial que mortificó durante diez días a los usuarios con el paro del servicio.

Solamente si la Justicia obligara al jefe de Gobierno a cumplir el acta y una ley que posteriormente aprobó el Congreso imponiendo que tome el control de los subterráneos y de 33 líneas de colectivos habría un cambio.

Está en los supuestos del PRO, que en ese caso concurriría a la Legislatura con un proyecto de adecuación de partidas y sería la salida del atolladero en el que ingresó el Gobierno porteño al truncar el trámite del traspaso.

Por lo pronto, la concesionaria comenzó esta semana a reclamarle más dinero (ver nota aparte) y a insistir con que asuma el control, reciclando la pelea que parecía ya aplacada.

En cambio, en el presupuesto 2013 del PRO figurarán partidas para obras relacionadas con los subterráneos. Aún la administración macrista espera que los diputados aprueben el permiso para contraer un crédito destinado a pagar vagones para la línea H de subtes, la única que controla Macri sin intervención del Gobierno nacional, ya que se construyó en gestiones anteriores pero años después del convenio entre Metrovías y el Gobierno nacional.

Mientras, millones de usuarios siguen siendo rehenes del vedettismo político.

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