Buenos Aires, 25/09/2017, edición Nº 1776

Nada santo: quién era el asesinado en Palermo

(CABA) Carlos Gutiérrez Camacho, el ciudadano colombiano de 40 años asesinado el lunes pasado en los bosques de Palermo, sería un jefe de seguridad del denominada cartel de Norte del Valle, de Colombia, y antes de refugiarse en nuestro país habría comandado un grupo de sicarios que operaba para esa organización dedicada al tráfico de estupefacientes. Según fuentes judiciales y policiales, el dato fue aportado en las últimas horas por...

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(CABA) Carlos Gutiérrez Camacho, el ciudadano colombiano de 40 años asesinado el lunes pasado en los bosques de Palermo, sería un jefe de seguridad del denominada cartel de Norte del Valle, de Colombia, y antes de refugiarse en nuestro país habría comandado un grupo de sicarios que operaba para esa organización dedicada al tráfico de estupefacientes.

Según fuentes judiciales y policiales, el dato fue aportado en las últimas horas por autoridades colombianas y avalaría la presunción que indicaría que el homicidio de Gutiérrez Camacho fue un ajuste de cuentas entre narcos colombianos.

Además, según informó anoche a LA NACION una fuente judicial colombiana, el móvil del asesinato de Gutiérrez Camacho habría sido una venganza pergeñada por su ex jefe debido a que la víctima habría sido señalada como el supuesto responsable del fracaso de un envío de droga a Europa, que derivó en el secuestro del cargamento por parte de la policía colombiana luego de interceptarlo en Panamá.

De acuerdo con este informante judicial, el homicidio de Gutiérrez Camacho se habría planificado en Colombia y su ex patrón convocó a un sicario, viejo conocido de la víctima y ex compañero de armas, para que lo marcara a los asesinos a sueldo que lo mataron a tiros en Palermo.

Esto significa que el homicidio de Gutiérrez Camacho fue un narcoasesinato perpetrado por sicarios colombianos que ingresaron en la Argentina con identidades falsas, obtuvieron armas, información de inteligencia de la víctima y apoyo logístico a partir de la colaboración de un grupo local y, luego de matar, huyeron del país de la misma forma en que llegaron.

De confirmarse estos datos, se echaría por tierra una hipótesis que manejaba la fiscal de instrucción Cristina Caamaño que indicaba que Gutiérrez Camacho pudo ser víctima de un hecho pasional, pergeñado por su ex mujer, quien se había quedado en Colombia, luego de que el hombre se instaló en un departamento de Vicente López con una joven 19 años menor que él.

Esta extraña presunción quedaría desvirtuada si desde Colombia confirmaran la información sobre la supuesta actividad de Gutiérrez Camacho como comandante de los sicarios de un cartel de la droga y si se lograra establecer cuál es la verdadera identidad de la víctima.

A 72 horas del homicidio, los investigadores judiciales y de la Policía Federal todavía tienen dudas sobre la verdadera identidad de Gutiérrez Camacho.

El nombre de Carlos Gutiérrez Camacho sería falso. Debido a que no tenía antecedentes penales ni orden de captura internacional, esa identidad constituyó la fachada perfecta para que la víctima pudiera realizar varios viajes a nuestro país desde 1997.

Se trataría de un caso similar al de Héctor Jairo Saldarriaga Perdomo, quien fue asesinado el 17 de abril de 2012, cuando caminaba por Marcelo T. Alvear y Talcahuano. Al revisar su cuerpo, la policía encontró un documento a nombre de Carlos Brausín García.

Con esa identidad, el sicario colombiano conocido como “Mojarra” o “Guajiro”, viajó de Colombia a nuestro país en seis oportunidades con un pasaporte a nombre de Brausín García, sobre el que no pesaban antecedentes penales. Esto le posibilitó al sicario cruzar los controles migratorios sin que las autoridades advirtieran realmente quién era.

Ayer seguía internada en el hospital Fernández Solange Trujillo, la joven colombiana de 21 años que fue herida de dos tiros en el ataque contra Gutiérrez Camacho. Según Caamaño, la joven afirmó que no sabía quién habría ordenado el homicidio de su novio. Tampoco aportó datos sobre la identidad de “el Diablo”, el hombre que los acompañaba, y que luego de saludar a su novio, se apartó antes de la emboscada..

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