Buenos Aires, 24/11/2017, edición Nº 1836

Murió Mabel Manzotti, una dúctil señora de la escena nacional

La actriz Mabel Manzotti, quien se definía como “una comediante con todas las letras” y dueña de una fructífera trayectoria en cine, teatro y televisión, falleció a los 74 años como consecuencia de un accidente cerebrovascular que sufrió a comienzos del 2011 y del que nunca se repuso. Familiares, amigos y colegas de la actriz despedirán sus restos en el velatorio que se realizará a partir de las 19 en...

La actriz Mabel Manzotti, quien se definía como “una comediante con todas las letras” y dueña de una fructífera trayectoria en cine, teatro y televisión, falleció a los 74 años como consecuencia de un accidente cerebrovascular que sufrió a comienzos del 2011 y del que nunca se repuso.

Familiares, amigos y colegas de la actriz despedirán sus restos en el velatorio que se realizará a partir de las 19 en la Casa Zucotti Hermanos (Córdoba 5080, primer piso, sala B), mientras que el entierro se concretará este jueves a las 11 en el Panteón de Actores del cementerio de La Chacarita.

Su vida artística estuvo centrada esencialmente en el teatro, donde sobresalió en la comedia musical y en el unipersonal, y hasta llegó a desempeñarse como vedette en el emblemático teatro Maipo.

Pero su máximo reconocimiento popular lo alcanzó a principios de los 60 con su personaje de “Bochita” que asumió en el programa televisivo “El botón”, de Alberto Olmedo y Jorge Porcel.

Nacida en La Violeta, partido de Pergamino, Manzotti dio sus primeros pasos en la profesión integrando el elenco de la puesta “El farsante más grande del mundo”, protagonizada por Alfredo Alcón y Osvaldo Bonet, luego haber cursado estudios en el Conservatorio Nacional de Arte Escénico.

Luego de varias experiencias en producciones teatrales, estelarizó unipersonales y participó en comedias musicales como “Hello, Dolly!”, “Mame” (1970), “Los ángeles de Vía Veneto” (1971), con Darío Vittori, sobresalió en la obra dramática “La señora Klein”, escrita por Nicholas Wrigth y dirigida por Víctor García Peralta, e incursionó como vedette con “La frescura”, obra en la que compartió elenco junto a Norma Pons y Jorge Porcel.

Desde la década del 90 se impuso en diversos teatros nacionales con su unipersonal “Más vale tarde que nunca”, espectáculo que se erigió en un clásico de su repertorio y que marcó una de los trabajos más importantes de su carrera, integrando una trilogía que completan “Y por casa como andamos” y “Poniendo la casa en orden”.

“A la largo de toda mi carrera siempre me propuse hacer reír pero sin perder de vista el mensaje, la reflexión, siempre es más difícil hacer reír que provocar llanto”, expresó en una entrevista que dio a Télam la intérprete, cuyo último trabajo fue en la pantalla chica fue en “Vidas robadas” (2008), que marcó su primera experiencia en la telenovela.

“Yo tenía mucho miedo por el ritmo de trabajo que normalmente exige una tira, pero resultó ser bastante tranquilo. Creí que no iba a poder (…), me gusta el contacto con los compañeros”, confesó en otra nota con la agencia la actriz, quien en la tira estableció un vínculo que trascendió la pantalla con su colega Carlos Portaluppi, que interpretó a su hijo.

El cine también tuvo un lugar en su carrera y participó de una decena de películas. Su primer trabajo en pantalla grande llegó de la mano de “Blum”, de Julio Porter, al que le siguieron filmes como “Vamos a soñar con el amor” (1971), de Enrique Carreras, “Sola” (1976), dirigida por Raúl de la Torre y en la que realizó su primer papel importante, y “Besos en la frente” (1996), de Carlos Gallettini.

Más tarde se la puedo ver en los filmes “El regreso de Peter Cascada” (2005), basado en un texto de Sergio Bizzio y dirigido por Néstor Montalbano, y “Más que un hombre” (2007), de Dady Brieva y Gerardo Vallina.

Por otro lado y en el rubro de la política, en 1999 asumió como diputada nacional por la Unión Cívica Radical y durante dos años ocupó la banca que Graciela Fernández Meijide había dejado cuando asumió en el ministerio de Desarrollo Social.

En la últimos años estuvo más abocada al teatro y se destacó en espectáculos como “El alma de papá” (2006), “La pipa de la paz” (2009) y en el unipersonal “Síndromes” (2004), que marcó su retorno al género humorístico, donde compuso una veintena de personajes que demostraron los problemas de la sociedad actual, y antes también había tenido una participación en el unitario televisivo “Tiempo final” (2000).

Una de sus últimas apariciones públicas fue a fines de 2010, cuando fue homenajeada en la entrega de los Premios Hugo, por su trayectoria y aporte al musical argentino.

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