Buenos Aires, 21/10/2017, edición Nº 1802

Murió el zar de la TV, Alejandro Romay

El mítico empresario de la televisión argentina perdió la vida a los 88 años

(CABA) Alejandro Romay murió a los 88 años, en su casa del barrio de Belgrano. En el último tiempo su salud estaba muy desmejorada, sufría mal de alzheimer y una neumonía agravó su cuadro, según pudo saber Personajes.tv.

Nacido en Tucumán el 20 de enero de 1927, fue uno de los empresarios más importantes de la televisión y el teatro argentino. Comenzó su carrera como locutor en Radio Tucumán en 1940. Hombre de medios, quien supo ser llamado “el Zar de la Televisión”, se convirtió cinco años después en director de LV12 Radio Aconquija (actual Radio Independencia) en la misma ciudad.

Fue en 1947 cuando Romay se instaló en Buenos Aires. Rápidamente se apropió de la capital federal, donde también comenzó como locutor para luego convertirse en uno de los empresarios de medios de comunicación más importantes del país. Fue director de radio Libertad (hoy del Plata), del Teatro El Nacional, y de Canal 9. Fue este el trabajo que lo convirtió en uno de los mitos de la pantalla chica. En 1963 asumió la dirección general de la señal y se convirtió en el socio mayoritario.

Romay emigró del país y se instaló en Puerto Rico luego de que en 1974 lo sacaran del canal a punta de pistola por el decreto del gobierno de María Estela Martínez de Perón por el que el Estado Nacional intervino tres de los canales más populares (9,11 y 13). No fue la única vez que tuvo que afrontar los peligros de esos tiempos, en 1973, la sala de El Nacional fue destruída por una bomba cuando estaba por estrenarse Jesucristo Superstar.

Mentor de varios de los programas que hoy se siguen emitiendo en la televisión argentina, entre otros, Almorzando con Mirtha Legrand y Hola Susana, el Zar volvió al país con la democracia y creó la productora Telearte, a través de la cual consiguió la licencia de Canal 9, a quien volvió a llamar Canal 9 Libertad. Con él, la señal tuvo su período de oro, del 84 al 89. Produjo exitos como Música en Libertad, Alta comedia, Feliz domingo yTitanes en el ring.

Años atrás, Romay contó en MemoriZar, un libro de fotos y recuerdos, cómo fue que surgió la idea de los míticos almuerzos de la Chiqui. “Un sábado estaba controlando la emisión de Sábados de la Bondad desde la “pecera” –como se llamaba en la jerga a ese gran ventanal en el que operaban los técnicos y que daba al estudio-, cuando vi entrar a Mirtha Legrand y Daniel Tinayre, muy buenos amigos. Les conté a ambos la idea que tenía el directorio del Canal acerca de ese programa consistente en almuerzos diarios, de lunes a viernes. A “Chiquita” se le iluminó la cara: le pareció fantástico. Daniel empezó a poner excusas: que todos los días no, que era muy cansador, que quiénes irían al programa y otras cosas sin demasiado sentido que me hacían pensar que, en realidad, a Daniel no le interesaba mucho la idea. Finalmente lo convencí, con el apoyo de Mirtha, que estuvo más que entusiasmada desde el primer momento”.

Muy querido en el ambiente, Romay se casó con Leonor “Lita” Rosio con quien tuvo cuadro hijos (Diego, Viviana, Mirta y Omar). Descubridor, entre otros talentos, de Natalia Oreiro a quien según cuentan la vio en Inconquistable corazón y supo cómo seguiría su carrera, su influencia en la pantalla chica quedó inmortalizada en telenovelas como Amo y señor, Más allá del horizonte, La extraña dama, Mujercitas, Ricos y famosos.

En los 90, el Zar siguió adquiriendo medios: en 1991 ganó la licitación de Radio Belgrano, también de FM Feeling y la empresa Buenos Aires Cable (BAC). Más tarde amplió el rango y se hizo del Canal 41 destinado al público hispano de Miami, Estados Unidos que más tarde quedó en manos de Omar, uno de sus descendientes quien fue su sucesor en el mundo de los medios.

A fines de la década, Romay decidió salirse de los medios. Primero se desprendió de BAC que absorbió Multicanal; más tarde de Canal 9 que quedó en manos del grupo australiano Prime Media y por último de las radios que pasaron a un grupo mexicano. Sólo quedó como propietario de el Teatro El Nacional y del Teatro Nuevo Alcalá de Madrid..

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