Buenos Aires, 15/12/2017, edición Nº 1857

Muiños: “En el FPV había cada vez menos argumentación y más empecinamiento”

La legisladora explica por qué se rompió el bloque kirchnerista en la Ciudad. “Hacen una evaluación errónea de cómo se construye una política de mayoría”, asegura.

(CABA) Tras meses de rumores y entredichos, finalmente se oficializó, días atrás, la ruptura del bloque del Frente para la Victoria en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Los legisladores María Rosa Muiños, Silvia Gottero y Claudio Heredia conformaron un nuevo espacio, llamado Bloque Peronista, por diferencias “en cómo se construye una fuerza parlamentaria”. En diálogo con Zoom, Muiños explica las razones de la separación, habla de una “política sectaria” y critica el concepto de unidad que postula una parte del kirchnerismo. “Viven en una irrealidad importante, donde si lo dijo Cristina todos estamos de acuerdo”. A pesar de las tensiones, asegura que esta nueva estructura se crea con la esperanza de “retomar un diálogo” parlamentario que estaba paralizado y rescata la buena relación con el jefe de bloque del FPV, Carlos Tomada. Además habla de la reciente sanción del proyecto para reurbanizar la villa 20, las diferencias entre el gobierno de Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta, el peso de Martín Lousteau (“es como el Ibarra de la primera elección”) y arriesga una hipótesis respecto a las dificultades del peronismo para construir un candidato en la ciudad. “Siempre seguimos las órdenes de Balcarce 50. En ese sentido, somos la fuerza más colonizada de todas”.

¿Qué razones llevaron a la ruptura del bloque?
Obviamente hay razones políticas profundas, nadie toma una decisión de esta naturaleza así como así. Nosotros veníamos charlando desde hace un montón la posibilidad de retomar el diálogo desde una estructura diferente. Si desde la misma estructura no podíamos dialogar, quizás armando una diferente este diálogo se reactivaba. La verdad es que después pasaron otras cosas, que hicieron que tomáramos esta decisión. Para mí hay dos datos fundamentales. Uno es el funcionamiento del bloque y otro es la política en general. En cuanto al funcionamiento del bloque, yo vengo de una experiencia diferente a la de los dos compañeros que me acompañan en el bloque. Ellos han ingresado este año y tienen la experiencia de este bloque único, con Carlos [Tomada] a la cabeza. Yo vengo del interbloque del Frente para la Victoria de 17 diputados, conformado por cinco bloques, en el que era muy difícil funcionar y en algún momento, cuando decidimos que fuera Carlos el presidente del bloque, entendíamos que tal vez armando un solo bloque, se iba a tornar más homogénea la situación. Y esto no pasó. Lo que hizo fue tensar más estas diferencias, porque vos en un interbloque tenés juego, se negocia, mientras que en el bloque estás más obligado a tomar una decisión en común. Y este “más obligado” en este bloque era absolutamente obligado. Y siempre en el mismo sentido.

¿Hubo algún episodio que haya expuesto más esas tensiones?
Hay un momento para mí sintomático que fue la primera votación del año, por el traspaso de la Policía Federal, donde la discusión se empantanó. Veníamos bien, habíamos llegado a un punto de acuerdo y en un momento, de la noche a la mañana, te anoticiás de que hay una política en contrario a lo que venías hablando, que nunca sabés de dónde viene porque vos no sos parte de esa decisión, nada más te informan. Y ponele que eso puede ser. Ahora, votar abstención en el traspaso de la policía, a mi entender no tiene mucho rigor. Una abstención significa que no sé. Cuando tenés alguna duda respecto del devenir de algún proyecto, la mejor opción es abstenerse porque sino es votar a ciegas. Y la verdad es que el traspaso de la Policía Federal de un gobierno del mismo signo que el otro gobierno a mí no me traía ninguna duda. Fue una promesa de campaña de nuestro candidato, le está dando cumplimiento el flamante presidente de la nación, no hay diferencias de políticas porque son el mismo partido el que gobierna la nación y el que gobierna la ciudad, o sea, o votás porque sí o votás porque no. Y el bloque entero se abstuvo. Eso ya nos causó un malestar a muchos, muchos más de los que hoy estamos armando el Bloque Peronista. Y esto en vez de saldarse en alguna instancia, porque errores cometemos todos, se agudizó. Hubo cada vez menos argumentación y más empecinamiento en la toma de posiciones que eran indiscutibles. Para mí el punto de quiebre es con la ley que crea la Agencia de Bienes del Estado de la Ciudad, donde hubo un sector que se reunió, definió una postura, y otro sector, que somos los tres que finalmente formamos el Bloque Peronista, más Gabriel Fuks, a quienes el jefe de bloque citó para comunicar que había un sector que se había reunido y que había tomado una decisión y que como tal era inapelable. No era discutible, solo nos lo informaba.

¿No había diálogo?
Hasta ese momento sí. Nunca de igual a igual, pero había diálogo. Nos reuníamos en reunión de bloque, antes de bajar al recinto. Todo muy mínimo pero existía. Por eso cuando preguntan “por qué se fueron”, la verdad es que ellos tomaron una decisión. Si vos te juntás por la parte, me estás diciendo que yo no soy parte. Para mí, toda esa conducta hace a una forma de construir la política. Nosotros hoy, después de haber perdido la provincia y la nación, al margen de todo lo demás que perdimos, tenemos un escenario diferente que hace que tengamos que variar la política. Tenemos que volver a construir un peronismo, una fuerza que va más allá del peronismo, una nueva mayoría. En función de eso, y de que ningún argentino trabajador pierda ninguno de los derechos que conquistamos en estos doce años, es que definimos estar donde está la gente, donde están los reclamos populares. Para nosotros es una política inteligente salir a ocupar el espacio público en protesta de las medidas antipopulares del gobierno de Macri. Entonces vamos a la marcha de la CGT, vamos a Paz, Pan y Trabajo, vamos a la CTA, vamos a la Marcha Federal, a donde sea necesario para condicionar a este gobierno a que deje de tomar estas medidas económicas. Hay un sector, que es el mismo que gobierna el bloque FPV en esta legislatura, que selecciona dónde está, y con el discurso de la creación de la nueva mayoría no está donde está la mayoría de la unidad, está en algunos, en otros no. Por eso para mí el siguiente quiebre es público y es la Marcha de la Resistencia, eso te marca una política que para mí no es la construcción de una nueva mayoría, sino que es una política sectaria. No digo que sea a propósito, digo que de mínima hay una evaluación errónea de cómo se construye una política de mayoría. Y yo no me siento contenida y mis compañeros tampoco. Después, si hacemos referencia a algunas cosas que ellos vierten en su comunicado, la verdad es que un poco te enojan. Cuando dicen que estuvimos hace 10 días con Cristina Fernández de Kirchner y coincidimos en el valor de la unidad y el valor de que no haya peleas de dirigentes, y los que escribieron el comunicado no saben si nosotros coincidimos o no porque nos fuimos de esa reunión y volvimos a no hablarnos. Hace tres meses que no nos hablamos en conjunto, hay algunos compañeros con los que yo me puedo comunicar, por ejemplo con Tomada, pero reunión de bloque seria, evaluación de lo que hablamos con Cristina, eso no existió. O sea que, de mínima, o viven en una irrealidad importante, donde si lo dijo Cristina todos estamos de acuerdo, o mienten. Para mí ese es el otro punto. Vos no podés declamar unidad como un concepto vacío, porque no entendés lo que es o creés que la unidad es hacer lo que yo digo. Si vos hacés lo que yo digo, estamos unidos. Y no es así.

¿Esto se va a trasladar al partido?
Nosotros teníamos reuniones de Frente para la Victoria dentro del Partido Justicialista y eso dejó de hacerse antes de la ruptura. Es la misma política, es una forma de construcción. Yo se los planteé de esta forma. No lo tomo personal y ellos tampoco deberían tomarlo así. Yo se los dije: nosotros tenemos serías diferencias en cuanto a la construcción política.

¿En qué temas legislativos se vieron más claras esas diferencias?
Creo que en los temas que tienen que ver con el desarrollo de la zona sur, la comuna 8. Para mí es un problema de ubicación, de una mirada que es diferente a la mirada peronista. Yo recibo el proyecto, el proyecto no me gusta, pero le pongo valor a que por fin el PRO decidió desarrollar el sur. Es probable que lo haya hecho como lo ha hecho todos estos años, con un criterio más bien comercial, inmobiliario. Pero yo tomo la posibilidad porque eso me permite desarrollar una zona que está olvidada en el tiempo, que todos los sectores de izquierda y nosotros venimos pidiendo hace años que se ponga el ojo. Faltan escuelas, tienen problemas de infraestructura, de cloacas, hay millones de cosas para hacer. Pero el ejecutivo no somos nosotros y el ejecutivo está votado por la mayoría de los que viven en la ciudad ya por tres períodos. Entonces te tenés que anoticiar en algún momento de que vos no sos el que define la política de desarrollo de la ciudad. Tenés otro rol como legislador, como los vecinos o los comuneros tienen también otro rol…

¿El FPV nunca entendió su rol de oposición?
Es una forma de ejercer la oposición, oponerse a todo. Te da un discurso, te da lustre en los programas de televisión, yo me opongo a esta política neoliberal, etc., etc. Está todo bien. Si vos con ese discurso lográs que el ejecutivo vaya en un camino como para no darte la razón, esa política es efectiva. Yo te acuso todo el tiempo, tipo Margarita Stolbizer, entonces te condiciono la política hacia el lugar que yo quiero que vayas. Ahora si hace años que venís haciendo eso y eso no pasa, tratá con otra forma, porque en esto reside la inteligencia. Nosotros empezamos otro camino, y antes de nosotros en los anteriores bloques FPV también tenías diputados sueltos que trataban de dialogar con los demás bloques. El Ejecutivo es el que mantiene la mayoría dentro de la cámara pero vos podés intentar construir un consenso con los demás bloques. Esto no se hacía. No se hacía en el interbloque en el que yo estuve antes y tampoco se estaba haciendo ahora. A mí lo que me ha funcionado en estos casi tres años fue sentarme con el proyecto, trabajarlo, preguntar qué se pude modificar y discutir. Hay leyes que trabajamos durante un año entero de esta forma. Nuestra decisión es que una vez que está comprometida nuestra palabra y las modificaciones son aceptadas, acompañamos. Una parte del bloque no tiene ese comportamiento. Hemos introducido modificaciones y después no se acompañaba. Después, obviamente, tenés discusiones de concepto, que eso yo lo respeto. El problema es cuando no se discuten estos conceptos, cuando se vota porque se vota así, porque lo dijo alguien que no sabemos quién es. Y no hay oportunidad de discutirlo.

Al peronismo parece costarle construir un candidato fuerte en la Ciudad de Buenos Aires. ¿Por qué cree que sucede esto?
Porque nunca nos propusimos construir un candidato peronista. Más allá de algunas reuniones de café y devaneos de la política, el peronismo nunca se puso seriamente construir un candidato. Esta es una ciudad que no votaba su jefe de gobierno, tenía intendente puesto por el presidente de la nación, y nosotros en ese sentido somos la fuerza más colonizada de todas. Nunca tuvimos tiempo de aprender a armar un candidato o una fuerza política en lo electoral poniendo el foco en la ciudad porque siempre fuimos gobernados por Balcarce 50. Y siempre decidió alguien por nosotros. Creo que se repite permanentemente. Hemos tenido picos que duraron muy poco que fueron en gobiernos no peronistas. Pero nunca hubo construcción de un candidato. Y eso me parece que tiene que ver con los prejuicios que tenemos los peronistas respecto de los porteños.

¿Cómo ve a una figura como Martín Lousteau?
Lousteau me parece el [Aníbal] Ibarra de la primera elección. Es un perfil que al porteño le gusta, es joven, profesional. El porteño es un seguidor de los procesos políticos, está muy atento. Cuando aparece Ibarra, Ibarra era fiscal, y el tema era la justicia. Hoy el tema es la economía, entonces lo tenés al “Rulo”, como le dice Carrio, que es cool, joven, y aparte es un economista, y un economista muy didáctico. Otra vez, yo creo que nuestro problema es nuestra mirada sobre el porteño. Nosotros tenemos una mirada prejuiciosa sobre nosotros mismos, porque nosotros somos porteños, somos clase media y el peronismo tiene una cosa como de miedo, prejuicio, desconfianza, y es su espejo. Ahí hay un problema, que es más para un tratado de psicología.

¿Cómo ve al peronismo porteño de cara al 2017?
No lo sé. Creo que si no llegamos a conformar un candidato, que creo que es muy difícil, tenemos que abrir la cabeza para establecer una alianza. Hasta ahora nos hemos aliado con nosotros mismos. Cristina dice “vamos a construir el Frente Ciudadano”, entonces aparecen cuarenta facebooks que se llaman “Frente Ciudadano”. “Vamos a construir la nueva mayoría”, cuarenta facebooks “Nueva mayoría”. Es como si no terminaran de entender de qué está hablando. De repente vos ves que los mismos se van repartiendo diferentes nombres. Bueno, eso no es un frente. Los votos son los mismos, la cantidad es la misma. Vos tenés que sumar y que eso después se refleje en las urnas. Y para eso tenés que cambiar tu política, no te tenés que cambiar el nombre solamente.

Por estos días se votó por unanimidad la reurbanización de la Villa 20. ¿Qué significa este proyecto?
Es una ley muy importante. Hay una ley anterior, que no se ejecutó y, como siempre, hay que estar atentos. Sabemos que no todas las leyes se hacen para ser cumplidas y siempre hay que estar con el ojo puesto. No es que acá se terminó, acá recién empieza. Ahora, no podés estar planteando todo el tiempo las dudas en el recinto. Yo las planteé un par de veces y ya está, ya doy por sentado que es así, no es que tengo confianza al 100% porque sé que los ejecutivos después suelen hacer alguna variación en el camino de lo que realmente acordaron, porque es otro rol el que tienen, definen políticas y lo hacen con un presupuesto acotado y hacen elecciones. Por ahí no es la elección que uno haría pero a nosotros no nos votaron para gobernar la ciudad. Y también hay que ser respetuosos de eso. Si la gente los sigue votando, por algo es. Pero estuvo bueno el proceso, se armó la mesa de urbanización, le dieron participación a todos los afectados, se tomaron todas las modificaciones. Hoy podemos decir que, más allá de quien sea el autor del proyecto, este proyecto de ley lo construyó la villa. Y por lo que entiendo, tanto el IVC como los sectores de gobierno que participaron van a trasladar esta experiencia a las demás urbanizaciones. Hay una voluntad del ejecutivo de urbanizar, que hasta ahora no había demostrado.

¿Y por qué cree que ahora sí existe esa voluntad?
Creo que Horacio Rodríguez Larreta necesita darle a su gestión una impronta diferente a la que le dio Mauricio Macri, sino se termina el ciclo. Hasta ahora han tenido políticas de tránsito con el Metrobus, política de embellecimiento de la ciudad, si querés, política cultural, pero no se han destacado por la política social. Entonces me parece que es probable que Horacio busque un lugar innovador y que eso sea en la política social. Por lo menos esto es lo que está instalando como discurso, hay que verlo después en los hechos.

Usted fue hasta el año pasado presidenta de la comisión de descentralización y participación ciudadana. ¿Cómo ve el proceso que se dio a partir de 2011 con la creación de las comunas?
Yo soy partidaria de tener mecanismos de democracia directa dentro de la democracia representativa. Y me parece que eso funciona si vos tenés un equilibrio entre partido de gobierno y el legislativo, o en este caso las comunas. Y esto no ha pasado. El PRO en la primera elección ganó todas las comunas, entonces a la oposición le quedó un lugar acotado. En esta elección, a partir de la irrupción de Lousteau y ECO, hay un mayor equilibro, y me parece también que hubo una toma de conciencia de los nuevos comuneros oficialistas de que tienen que poner en valor el cargo para el que los votó la gente. Como el proceso de comunas se da a través de una resolución judicial, no es un reclamo popular, es difícil construir desde ahí la obligación del comunero como funcionario público. El PRO trató de que el comunero fuera un delegado del ejecutivo, le dio esas herramientas y esa es la instrucción que los comuneros tenían, y la verdad es que los nuestros se desorientaron bastante porque la forma en que está armada la junta comunal es para desorientar. Hay que mejorar la ley en cuanto a los roles que tiene cada uno de los que forman parte de la junta comunal. Cuando sos oposición dentro de la ciudad pero tenés un rol ejecutivo dentro de la comuna, es medio difícil, porque en algún punto si funciona bien la junta comunal y hace todo lo que tiene que hacer, le estás haciendo política al partido de gobierno, y si te oponés permanentemente estás fallando en el cumplimiento de tus deberes de funcionario, Me parece que en esta instancia encontraron un rol que es bueno que es el de influenciar al comunero del oficialismo y tratar de ir juntos, acompañando proyectos y forzando al ejecutivo a que empiece a largar funciones que son propias de los comuneros. NR

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Fuente: revistazoom

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