Buenos Aires, 26/09/2017, edición Nº 1777

Muestra de Barnes y Doumerc en el Museo del Libro y de la Lengua

La escritora y el dibujante de literatura infantil llegan por primera vez al Museo del Libro y de la Lengua.

(CABA) La literatura infantil irrumpe por primera vez en una exposición en el Museo del Libro y de la Lengua, y lo hace con autores comprometidos, de vanguardia y disruptivos, como lo fueron el ilustrador Ayax Barnes y la escritora Beatriz Doumerc, quienes a pesar de censuras y exilios, siguieron contando historias sencillas y honestas sobre eso que siempre los convocó en sus obras: la libertad.

Con Barnes (1926-1993) y Doumerc (1929-2014), el museo recibe así­ a “Tal para cual“, una muestra interactiva para todas las edades en la que una lí­nea de tiempo -en sintoní­a con su célebre obra homónima, ganadora del Premio Casa de las Américas y censurada por la última dictadura cí­vico-militar- transita las salas invitando a seguir su recorrido, en el que no faltan fotografías, dibujos y textos originales de su vasta obra literaria.

Hay además espacios de juego y producción con rompecabezas, memotest, papeles para pintar (inspirados en el trazo de Barnes), proyecciones con ilustraciones y una pequeña zona interactiva al ritmo de una narración grabada que invita a llenar de colores un mural y reparar así a “El pueblo que no querí­a ser gris”, otra obra maestra de esta pareja, también censurada en aquella época oscura.

En el primer piso del museo se exhibe “La lí­nea“, acompañada por discusiones acerca de su significado y prohibición, y, como plato fuerte, en la segunda planta, está la exposición bibliográfica compuesta por archivos de La Nube, la biblioteca y centro de documentación dirigido por Pablo Medina que impulsó esta iniciativa, a la que entusiastamente se sumó el hijo de la pareja, Gabriel Barnes.

Nos pareció interesante entrar a la literatura infantil con esta muestra, que además de ser muy lúdica para los niños, repone una condición histórica porque trae a la memoria a dos artistas que hicieron una obra conjunta enorme, con muchas cualidades estéticas, muy innovadora respecto del género y con la particularidad de que varios de sus libros fueron prohibidos durante la Dictadura“, cuenta Marí­a Pia López, directora del museo.

Exiliados en 1976, primero en Italia y después en Barcelona, donde finalmente murieron los dos, Barnes en 1993 y Doumerc en 2014, ambos artistas, creadores de “Cómo se hacen los niños“, “Pulgarcita“, “Aserrí­n, aserrán” o “Juan y el gato con botas“, entre otros, tuvieron su esplendor de producción en los años 60 y 70 y una década más tarde su obra estuvo vinculada al Centro Editor de América Latina.

Según Pablo Medina, a cargo de La Nube, la institución que recolectó cuidadosamente la obra de ambos autores dado que su censura la hizo ajena a numerosas bibliotecas públicas -incluso en la Biblioteca Nacional habí­a casi poco o nada- considera que “dentro de la producción literaria estos dos artistas tení­an un compromiso polí­tico militante importante“.

Se refiere a que Barnes y Doumerc “construyeron un mundo de reflexión y de participación muy activa ligada a la libertad, con historias sencillas, claras, cercanas y directas. Entendieron que los niños necesitan discursos cercanos para pensar y sentir la libertad, apelaron a la construcción mancomunada y al conocimiento del otro. Por eso creemos que es un compromiso recuperar la memoria y el proceso de estas vidas que han sido muy creativas, muy argentinas y muy latinoamericanas“.

Comprometidos pero también innovadores, agrega López sobre el perfil de estos autores, porque por un lado “hay una interpelación con los códigos de las ideologí­as vigentes de la época, una idea de que el lector merece una precisión estética, un lenguaje desacartonado, y por otro, lo que hace a Barnes, está muy vinculado al pop más que a la ilustración tradicional. En ese sentido nos parece que es recuperar a artistas de ruptura“.

También para Gabriel Barnes, hijo de la pareja y responsable de haber acercado registros que permiten descubrir más de cerca el mundo de estos creadores (fotografí­as, originales de textos y dibujos) se trata de una recuperación, “para mi tiene un significado de enorme satisfacción y a la vez, trasciende mi juicio: busca ser un regreso de mis padres a la Argentina“.

Pero además de Argentina, un regreso “a un Buenos Aires nunca olvidado, para reencontrar la memoria de los lectores de entonces, y la de los nuevos e hijos de aquellos, que recuerdan dibujos e historias que poblaron su infancia. Es a la vez, la recuperación de unos años difíciles y a la vez prodigiosos en cuanto a creación artística“.

Barnes y Doumerc, recuerda y sintetiza Gabriel Barnes, “trabajaron siempre como dos músicos buscando la armoní­a. Una palabra me vuelve siempre cuando pienso en ellos y en su trabajo es honestidad. Trabajaron para los niños y también para los grandes que fueron niños también, con la honestidad de quien considera a los demás y a pesar de todos los buenos amigos“.

Para incentivar a nuevas generaciones, para aquellas infancias a las que Barnes y Doumerc le escribieron, pero sobre todo para reponer los borrones de la historia cultural argentina, “Tal para cual“, la primera exposición de literatura infantil en el museo, recupera desde el juego y la palabra una obra marcada por el sentido de justicia y libertad, igual de vigente como cuando fue producida.

 

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