Buenos Aires, 21/07/2017

Hay un muerto o herido por cada hora por accidentes de tránsito

Lo afirma la Defensoría del Pueblo. Expertos explican que la cantidad no bajará si no mejoran los controles, las sanciones y la concientización. El uso del celular mientras se conduce, el exceso de velocidad y el alcohol son las principales causas.

(CABA) Cada 57 minutos, un incidente vial deja un herido o un muerto en la Ciudad y no logran bajar la cifra de siniestralidad. La distracción del teléfono celular, la falta de respeto por la prioridad peatonal o de paso, el exceso de velocidad y el alcohol son apenas algunos ingredientes de un cóctel que provoca choques y atropellos en forma cotidiana.

El informe de siniestralidad vial de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad indica que, durante el primer semestre de 2015, hubo 4.556 hechos viales con 45 muertos y 4.842 heridos. Y un estudio del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV) refleja que a nivel nacional, en el primer semestre de este año la cantidad de siniestros viales aumentó un 5% con respecto a igual período de 2015; el número de muertos bajó un 4,5% y el de lesionados graves subió un 7%.

“La siniestralidad no va a bajar mientras no se atiendan los problemas medulares, de lo más a lo menos importante. Y hay que enfrentarlos desde la educación, la concientización, el control, la sanción, la infraestructura vial y una legislación adecuada”, sostiene Fabián Pons, del Observatorio Vial Latinoamericano (OVILAM).

Según la Defensoría, el 44% de los muertos fueron motociclistas, el 37,8% peatones, el 8,9% automovilistas y el 4,4% ciclistas. Mientras, los motociclistas representaron el 40% de los heridos, los automovilistas el 24%, los peatones el 22% y los ciclistas el 6,5%.

Mueren más motociclistas que peatones, cuando éstos solían ser la franja más vulnerable. Esto pasa porque bajó el uso del casco, por el mal estado de las motos, y porque entran muchas desde Provincia, donde hay mucha laxitud a la hora de dar las licencias”, dice Fabián Pons, del Observatorio Vial Latinoamericano (OVILAM).

Otra amenaza vial es que los conductores no respetan la prioridad peatonal ni la de paso del vehículo que viene por la derecha. “Los atropellos a peatones son la segunda causa de muerte en el tránsito –señala Pons–. El 62,5% de los hechos viales en Capital ocurren en bocacalles. Si se cumplieran las prioridades, los siniestros bajarían a la mitad”.

“El alcohol, el exceso de velocidad y el uso del celular son las tres causas más presentes en los siniestros por los que nos consultan en la Asociación Madres del Dolor”, afirma Viviam Perrone.

En el primer semestre, ingresaron a la Fiscalía porteña 1.955 casos de conductores con mayor cantidad de alcohol en sangre que la permitida o bajo los efectos de drogas. Los familiares de víctimas impulsan un proyecto de ley que incorpora la figura de conducción temeraria y prevé penas de 3 a 6 años de prisión para los conductores alcoholizados o drogados que atropellen y maten o lesionen. La misma pena se aplicaría a los que huyeron del lugar, excedieron en 30 km/h la velocidad máxima permitida o si pasaron un semáforo en rojo. “El proyecto tiene media sanción de Diputados, pero está cajoneado en Senadores. Si no lo tratan antes de fin de año, va a perder estado parlamentario. Mientras, hay un vacío legal”, cuenta Perrone.

El uso del celular también provoca incidentes. “Ahora se suma el Pokémon Go, porque algunos van cazando pokémones, incluso desde su auto”, se horroriza Pons. Y advierte que aún el manos libres es peligroso en el auto, porque el cerebro no puede repartir su atención entre la charla y la conducción.

Sin embargo, según la Subsecretaría de Justicia en el primer semestre del año se labraron 1.964.981 infracciones: el 43,74 % por exceso de velocidad, el 35,53% por mal estacionamiento, el 1,67% por conducir usando el celular, el 1,37% por violar la luz roja, el 0,8% por no respetar la senda peatonal y el 0,41% por no usar cinturón de seguridad. Y hubo 86 actas por cruzar las vías con la barrera baja.

“Más del 90% de las multas que se hacen son por métodos electrónicos, como los radares –dice Pons–. Hacen falta controles dinámicos. Sin controles, se genera una sensación de impunidad”.

S.C.

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