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Morón: 22 años de prisión para profesor de gimnasia que abusó de ocho nenes

(PBA) En medio de un clima de mucha tensión, el tribunal en lo criminal número 4 de Morón condenó a 22 años de prisión al profesor de educación física Mariano Damián Volta, por el abuso sexual gravemente ultrajante y la corrupción de menores de ocho nenes.

Ese juicio había comenzado el 7 de noviembre y hoy se conoció la sentencia. Antes de la lectura del veredicto el clima en los tribunales era particularmente tenso. Una treintena de allegados llegaron esta mañana a los tribunales vestidos con remeras blancas e inscripciones en verde en defensa del ahora condenado, lo que generó mucho malestar entre los familiares de las víctimas. Hubo algunos forcejeos e insultos antes del inicio de la audiencia.

Volta fue juzgado por “abuso sexual gravemente ultrajante –en ocho hechos- en concurso ideal con corrupción de menores doblemente agravada”. Los hechos se registraron en 2013, cuando el acusado era profesor de educación física del Instituto Almirante Brown, un tradicional colegio de Haedo y también daba clases en el jardín 914 de Morón. Los jueces dictaron sentencia en sintonía con la pena pedida por la fiscalía. La querella, por su parte, pedía 40 años de reclusión.

“13 peritos constataron lo que decían los nenes. No quedaron dudas. El fallo fue unánime. El acusado nunca presentó una defensa, sólo trajo amigos y familiares para marchar”, dijo al conocerse la sentencia Carlos Pousa Bogado, abogado de las familias de las ocho víctimas.

Damián Pérez, el otro abogado de los familiares, contó que en el juicio, uno de esos peritos dijo que “el daño que le provocó a los nenes equivale a un disparo en la cabeza”. Los peritos también evaluaron que Volta tiene rasgos psicopáticos y perversos.

Los familiares de los nenes se mostraron en su mayoría conformes con la sentencia. Cuando comenzó el juicio, Ana María La Gamba, abuela de una de las nenas, le había icho a Clarín que “nosotros nos enteramos porque otra nena empezó a contar. Entonces mi nuera, que es una madraza, se sentó con mi nieta, que en ese momento tenía tres años, y puso a grabar un audio mientras la nena le contaba. Le empezó a preguntar qué hacía en el jardín, y la nena le contaba de otras actividades, como inglés”, dice la abuela. Hasta que el relato llega a la clase de educación física. “Ahí mi nieta le cuenta que en gimnasia ‘jugamos al oso y al perrito’. Y mi nuera le propone que le enseñe a jugar”, cuenta con la voz entrecortada la abuela. Ese audio con el relato de la chiquita fue incorporado a la causa y es una de las tantas pruebas contra el acusado.

De los ocho casos que llegaron a juicio, seis corresponden al Instituto Almirante Brown. “Es el colegio al que fueron mis hijos, por eso fue mi nieta a ese colegio. Yo fui a hablar con el dueño del colegio, que me recibió con un abogado. Ellos niegan todo. Cuando les mandaban las citaciones no las recibían, las rechazaban”, se indigna la mujer. También habló con el equipo de orientación de la escuela, pero tampoco se hicieron cargo de lo sucedido. “Un año antes otras familias habían denunciado que el profesor de educación física manoseaba a los alumnos, y los trataron de locos”, afirma. NR

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