Buenos Aires, 19/11/2017, edición Nº 1831

Moreno: instalarán aulas modulares para que estudien 555 chicos que no tenían vacantes

Lo anunció el área educativa bonaerense para resolver la falta de escuelas en Cuartel V; las clases comenzarían en junio.

(PBA) Los 555 chicos que no tenían vacantes en las escuelas de Moreno ahora tienen una pequeña esperanza. Aunque siguen sin clases, ayer, desde las cinco, las familias hicieron una larga fila para anotar a sus hijos en primer grado y que puedan cursar, después de junio, en aulas modulares que se instalarán en un playón donde debería estar la escuela primaria que piden desde hace más de dos años.

Esto ocurre un mes y medio después de que padres y vecinos de Cuartel V, en ese distrito del conurbano bonaerense, presentaron una medida autosatisfactiva para que el gobierno provincial construya la escuela que necesitan los chicos. Aunque es provisional y tardío, para la comunidad es una alegría. “Para mí es una solución. Después de un año y medio que mis hijos no tienen clases, es una solución”, dijo Georgina Fetonte, que hoy inscribirá a su hija en segundo grado. Durante esta semana se inscribirán los distintos grados de primaria.

Los vecinos no saben cómo serán las aulas ni qué día empezarán las clases. Tampoco cómo harán las maestras para que sus hijos adquieran los conocimientos en menos tiempo. Pero están ansiosos. “Mis nenes habían perdido el año pasado y ahora no van a la escuela. Después de la presentación judicial, seguí buscando escuelas y no conseguí. Espero que esto se cumpla”, indicó Georgina.

Sobre el plan para que los chicos recuperen los contenidos y aprendan lo mismo en menos tiempo, Roberto Angrisani, director provincial de Gestión Educativa, explicó a La Nación: “No podemos aplicar algo global porque cada chico va a tener características particulares de aprendizajes no alcanzados“. Sin embargo, aclaró que, luego de hacer un diagnóstico, se “aprovecharía la primera semana de vacaciones de invierno y diciembre”.

Según el funcionario, el proyecto de contingencia y recuperación de contenidos incluye talleres, maestros de apoyo si fuera necesario, cuadernillos para resolver en las casas y doble turno. Se analiza la posibilidad de tener dos maestras en el aula, hacer tareas específicas con la comunidad y un seguimiento personalizado.

“Las aulas modulares tienen aire acondicionado y capacidad para más de 30 alumnos, pero la idea es no superar ese número”, explicó Angrisani, e indicó que se nombrarán, por listado, 30 cargos para docentes y directivos en esa escuela provisional. La escuela definitiva estaría lista en dos años.

La semana pasada hubo una audiencia entre vecinos, el consejo de organizaciones de Cuartel V y las asociaciones civiles por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) y El Arca y autoridades provinciales y municipales. Allí, los funcionarios bonaerenses se comprometieron a colocar 12 aulas modulares -10 para alumnos y dos para directivos- en el terreno lindero al jardín 964 del barrio Los Hornos, en Cuartel V. La capacidad será para 600 chicos. Para ello, deberán construir un playón de 900 metros cuadrados.

Paola Ramos fue ayer a las 4.30 con otras vecinas a anotar a su hijo. Ya había fila. A las 7 le dieron el número, caminó las 12 cuadras de noche, bajo la lluvia, a su casa. A las 10 volvió y lo pudo inscribir. “Estamos muy ansiosos porque por fin encontramos una escuela para él”, contó Paola. Estaba contenta: “Mi hijo está muy feliz, ya quiere empezar las clases”.

Según fuentes de la Dirección General de Cultura y Educación, a cargo de Alejandro Finocchiaro, la obra “se adjudicó el 3 de mayo y tiene un plazo de 45 días, hay que sumar 10 días para la instalación y 72 horas más para designar cargos docentes. Lo que hace un total de cerca de 60 días”. Advirtieron que los plazos podrían extenderse por las inclemencias del tiempo.

Ayer, cuando las familias hacían fila desde las 5, la lluvia no cesaba y los caminos se ponían cada vez peores. En ese barrio la calle principal figura como avenida, pero no es más que un tierral plagado de pozos de más de medio metro de profundidad. “Si no hay una calle todo se vuelve imposible: salir a la escuela, a trabajar, ir al hospital por una emergencia. No sé cómo van a hacer para entrar las maestras”, expresó María Melgaré ayer, tras llegar a su casa y limpiar a sus hijas, que cayeron a un pozo de agua y barro. Ella es coordinadora del Centro Comunitario La Pachamama. La calle principal estaba cortada, por lo que el único colectivo que pasa por ahí no entra.

“También pedimos que se traigan aulas modulares para los chicos que están sobrepoblados en la escuela. En 2° grado donde va mi hija hay 46 en la misma aula”, explicó María. Sobre ese tema aún no hay ninguna resolución. NR


Fuente: La Nación

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