El mítico Centro Naval de Retiro abre sus puertas al público por primera vez

Desde hoy, vecinos y turistas pueden recorrer los dorados salones del edificio, un ícono de la arquitectura francesa.

(CABA) El mítico Centro Naval de la calle Florida al 800, en Retiro, abre sus puertas por primera vez para ser visitado. A más de un siglo de inaugurado, a partir de esta semana se podrán recorrer por primera vez los dorados salones del edificio -que eran de uso exclusivo de los socios-, típico exponente de la arquitectura francesa de la belle époque en Buenos Aires.

El tradicional palacio llama la atención de turistas y porteños por su enorme portón de bronce y por la fachada decorada con motivos marítimos y reminiscencias de Versalles. Su interior da cuenta de la vida de los oficiales y permite conocer desde las salas de baile hasta la peluquería y la sastrería de socios.
Por su valor único patrimonial y por el buen estado de conservación en el que se encuentra, pasado mañana comenzarán las visitas guiadas a cargo de varios expertos en patrimonio.

Una escalera imperial inspirada en la Ópera de París y antiguos ascensores circulares de hierro sirven de acceso a cada uno de los siete pisos donde se encuentran piezas artísticas de la Argentina de décadas pasadas en medio de recintos decorados con pinturas al fresco y dorados a la hoja.

El palacio, situado en Florida 801, esquina Córdoba, es obra del arquitecto suizo Jacques Dunant y del francés Gastón Mallet; fue construido especialmente para ser utilizado como sede social de la institución.
La obra se inició en 1911 y concluyó en 1914, momento en que se inauguró en medio de un elegante entorno que incluía las actuales Galerías Pacífico, ubicadas frente al Centro Naval, la tienda Harrod’s y el Edificio Thompson.

Los jóvenes oficiales de la Armada Argentina, egresados de las primeras promociones de la Escuela Naval Militar, fundaron el club en 1882. Hasta que se inauguró el palacio, el club funcionó en diferentes puntos de la ciudad.

Centro Naval,

Esplendor
“Es uno de los edificios más espléndidos de la arquitectura de la École des Beaux Arts, digno de ser mostrado, ya que ha sido preservado por los socios del Centro Naval y por sus propios restauradores que se ocupan de conservar en perfecto estado el edificio, generación tras generación”, explica el historiador Eduardo Lazzari, coordinador de las visitas.

Según Lazzari, recorrer el palacio permite que se tenga “una explicación bastante exacta de las aspiraciones que la Argentina tenía al imitar a París, hecho que hizo de Buenos Aires una ciudad europea”.
En ese sentido, se destaca el portón central, realizado con cañones fundidos de la Guerra de la Independencia que se encontraban en el Arsenal Naval de Buenos Aires. La obra estuvo a cargo del empresario metalúrgico italiano Luis Tiberti, también autor de la puerta del Palacio Paz y del techo de la Catedral de la ciudad de la Plata, entre otros trabajos.

La puerta, junto con la escalera central de mármol y la farola de la entrada donada por el diario La Prensa, constituyen en su conjunto una de las joyas más valiosas de la época. “Permiten imaginar el momento en el que ingresaban a bailar en los salones señores de frac y mujeres con vestidos campana y cintura ajustada”, cuenta el historiador.

Al subir al primer piso se encuentra lo que antes se llamaba el Salón de Fumar o el Salón de Socios, lugar de tertulias y debates, ahora llamado Salón Sarmiento y que contiene una de las pinacotecas más importantes del mundo vinculadas a la temática marina. Está en un ambiente de época que incluye un hogar de leña, boiserie, importantes cortinados, parquet de cedro, sofás de gobelino y mullidos sillones.

En el segundo piso se encuentra el salón más fastuoso, el de fiestas, inspirado en una de las salas del Museo del Louvre, y que es utilizado para casamientos. En el cuarto está la biblioteca, hecha enteramente de madera, con exhibidores vidriados, donación del empresario Miguel Mihanovich. Contiene ejemplares únicos que dan cuenta de la historia marítima de la Argentina y del mundo. También es posible visitar el comedor, el Salón de Armas, utilizado para juegos y eventos, y en el subsuelo, la peluquería, con sillones giratorios de época, y la sastrería, exclusiva de los socios.

Los recorridos, a cargo de un equipo de especialistas coordinados por Lazzari, se realizarán con un máximo de 30 personas, de lunes a viernes, en dos horarios: a las 12 y a las 16. El historiador tendrá a cargo las visitas especiales de los días sábados: la pinacoteca marina e historias navales, románticas e históricas. Todo ello acompañado por un té servido en el comedor del restaurante del sexto piso. Las reservas se hacen al 4382-9989. NR

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