Buenos Aires, 29/05/2017

Mirá los ocho mejores para desayunar en Buenos Aires

De las mejores medialunas a huevos revueltos perfectos. Para reunirse, darse un gusto y disfrutar el olor a pan recién horneado

(CABA) Existen diversos motivos para desayunar fuera de casa. Por hábito, que es el caso de los solteros que van al bar de la cuadra o del barrio, donde son amigos del dueño o del mozo, resultado del trato diario, y es posible que hasta utilicen el lugar para que le puedan dejar paquetes que no podrían recibir cuando están fuera de casa. Luego está el desayunar para coordinar un día de trabajo o temas de negocios. Lo importante es que en este caso el lugar reúna la condición de ser agradable y tener buenas medialunas de grasa o manteca (un desayuno porteño sin ellas es una mala forma de comenzar el día), o un buen sándwich tostado.

Los precios fluctúan entre $ 100 y $ 200, todo depende de lo que uno pida, lógicamente. Y se puede llegar a pagar más si elijo una suerte de modelo de brunch, donde la cosa viene de elegir en un menú hecho y derecho platos que asemejan el desayuno a un almuerzo. Estos son algunos de los lugares para disfrutar de un buen desayuno de trabajo, placer, solo o con amigos o lo que sea, todos elegidos por sus buenos productos y varios por la posibilidad de desayunar oliendo el pan recién horneado, lejos de los productos industriales.

The Food-Truck Store by Panini

Está en Callao, casi llegando a Av. del Libertador, y tiene la ventaja de estar en Recoleta sin estarlo. Lo particular del lugar es que en su interior simula ser un food-truck con mesas a su costado, por lo que hay autoservicio.

La Biela

Es un todo terreno. Se puede decir que La Biela en la esquina de Quintana y Junín reúne las calidades de un lugar para conversar tranquilo, como asimismo es ideal si usted es un cultor del “ver y ser visto”, todo por el mismo precio. En otras épocas era de los que se conocían como “paradas”. Cuando no existían los celulares, era normal que uno le dijera a un amigo o un contacto: “Mirá me encontrás a partir de las 18 en La Biela.”. Y se podía ir tranquilo sabiendo que estas eran citas de hierro. Nuestro hombre -porque la mesa de amigos no era cosa de damas- estaba arreglando el mundo con otro puñado de vagos mal entretenidos, dicho con todo respeto. En tiempos memorables, una de las mesas era ocupada frecuentemente por Jorge Luis Borges, que saludaba amablemente a todo el que se acercara a intercambiar unas palabras.

Bella Italia Café & Bar

Es el lugar donde su dueño, Gustavo Lena, ha instalado la panadería y pastelería que provee su complejo de restaurantes. Así es, a media cuadra en distintas direcciones, de República Árabe Siria al 3330 donde está ubicado, están una parrilla y un restaurante de pastas, todos con el mismo nombre y dueño. Supo ser un restaurante regenteado por el famoso playboy italiano Gigi Rizzi (aquel que tuvo un rifi-rafe con la mismísima Brigitte Bardot). Hace 16 años que Gigi partió y Lena se propuso hacer de las suyas. por suerte.

Florida Garden

Este clásico de los clásicos, está ubicado en la esquina de Florida y Paraguay, el límite del microcentro, y es muy frecuentado por todo tipo de viandantes. Para los entrados en años, el lugar nos recuerda al querido Federico Manuel Peralta Ramos, un inolvidable partenaire de Tato Bores, tipo de inteligencia superlativa. Federico, durante largo tiempo, se sentaba en una de las mesas y le pagaba a un mozo para que a las 5 en punto de la tarde se acercara a su mesa y lo tratara mal. El objetivo era estudiar la reacción de la gente.Para muchos era un loco, para otros tantos era un genio. Se fue pronto “de gira”, pero para los que tuvimos el placer de conocerlo nos dejó un recuerdo imborrable. Su decoración es un ejemplo de lo que era un bar de los años ’60, para bien y para mal.

Claridge’s

Es un lugar en pleno microcentro, Tucumán 535, que remeda a su homónimo de Londres. Los hoteles modernos tienen esa suerte de frialdad que aquí no existe. El lugar es bien belle èpoque. Ideal para hipsters que quieran conocer como era la cosa hace 50 años atrás.

Museo Evita

Volvemos a Palermo, más precisamente a Gutiérrez 3926. Antigua casona que alberga el museo, en calle tranquila, y la enorme ventaja que permite ir acompañado de las mascotas.

Dandy

Ubicado en la esquina de la Av. del Libertador y Bulnes, tuvo una remodelación que terminó por ofrecer ambientes para desayunos de todo tipo. La vereda tiene un conjunto de mesas donde se puede ver a empresarios, ciclistas o trotadores transpirados, señoras compartiendo las últimas novedades que juraron no comentar, toda la fauna que se le ocurra imaginar. Apenas se ingresa hay un salón veranda vidriado, que se disfruta con el solcito del invierno, y muy a propósito para el “ver y ser visto”. Un poco más allá, ya no se ve desde la calle qué anda pasando. Y tiene un enorme espacio al fondo, donde el encuentro goza de gran intimidad y discreción.

Cocu

El lugar es difícil de clasificar. Se propone como una panadería francesa, y tiene todos los productos para ganarse el título. Hay un panadero -Morgan Chauvel- que incansablemente aprovecha las virtudes de su masa madre -de 37 años de edad-, que jura trajo de la mismísima Francia. Está ubicado en Malabia 1501. Ambiente muy informal, con autoservicio. Frecuentado por muchos turistas, varios de habla francesa, que suelen estar parando en los hostels que abundan en el barrio. No pocos vienen a comprar pan, o alguna comida para llevar a su casa. Buena conectividad, y mucho enchufe para trabajar tranquilo sin riesgo de quedarse sin batería. NT

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