Buenos Aires, 19/11/2017, edición Nº 1831

Miles de alumnos de la ciudad no encuentran escuela

  (CABA) Faltan 40 días para que comience el nuevo ciclo lectivo. Hay 3500 alumnos porteños que todavía no saben a qué colegio irán y, 12.000 niños de entre 45 días y 5 años que no tienen infraestructura pública para ser albergados mientras sus padres trabajan. Las cifras son oficiales y las difunde el Ministerio de Educación de la Ciudad, a cargo de Esteban Bullrich, que promete resolver la cuestión...

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(CABA) Faltan 40 días para que comience el nuevo ciclo lectivo. Hay 3500 alumnos porteños que todavía no saben a qué colegio irán y, 12.000 niños de entre 45 días y 5 años que no tienen infraestructura pública para ser albergados mientras sus padres trabajan.

Las cifras son oficiales y las difunde el Ministerio de Educación de la Ciudad, a cargo de Esteban Bullrich, que promete resolver la cuestión de manera definitiva antes de 2015, aunque en estos primeros meses planee instalar aulas móviles o establecer convenios con organizaciones sociales y cultos para cubrir los gastos en sueldos docentes.

En la Argentina, la educación obligatoria se extiende desde la sala de 4 años hasta el secundario completo. En esa franja, el faltante de infraestructura en la ciudad deja una demanda insatisfecha de 2006 vacantes (1419, para los chicos de 4 años, y 597, para los de 5 años).

En cambio, entre el primario y el secundario, el saldo es positivo. En esos dos niveles, hay más vacantes que alumnos. La escuela primaria pública tiene 22.456 vacantes y se asignan 16.913. La secundaria, en sus modalidades bachiller, comercial y técnica, tiene 16.686 plazas y tiene una ocupación de 12.196.

La lista de espera para ingresar en las salas lactarias (45 días) y de uno, dos, tres, cuatro y cinco años es de 15.359.

“Los chicos de 4 y 5 años tendrán vacantes seguras este año. Estamos trabajando para reforzar las necesidades de las salas de 3 años y para 2015 queremos tener resuelta la falta de infraestructura de 0 a 2 años”, planteó Bullrich, que anunció que durante este año se crearán 1300 vacantes del nivel inicial porque se harán nueve escuelas más.

A contramano de otros sistemas educativos exitosos del mundo que inician a los chicos en la escuela después de los 7 años, como Finlandia, en nuestro país cada año se profundiza la necesidad de llevar a los menores a las guarderías desde más pequeños.

“Tengo una hija de 2 años y necesito dejarla en una guardería para poder trabajar, pero no consigo vacante”, lamenta Gisela Caballero, cuyo hijo mayor, de 7 años, cursa el primario en un establecimiento público de doble jornada en la zona de Floresta.

La instauración de la inscripción online para ingresar en el sistema educativo público generó tres fenómenos. Una gran cantidad de reclamos por rechazo o falta de confirmación de vacantes, que obligó a abrir una escuela por cada comuna para atender a los padres. Desnudó la necesidad de ampliar la infraestructura escolar para hacer frente a una demanda que crece sin cesar. Y permitió tener más claro cuáles son las necesidades concretas, según las comunas.

Por ejemplo, la comuna 11 no dispone ni de lactarios ni de salas de 1 año, mientras que en la comuna 2 no hay secundario con orientación comercial o técnico.

Mientras el gobierno porteño busca cómo resolver la ampliación de la infraestructura, algunas de las iniciativas de corto plazo generan rechazo entre la comunidad escolar.

En el jardín de infantes Granaderos, de Avenida del Libertador y Olleros, hay inquietud entre los padres y los directivos por la inminente instalación de un aula contenedor o el desmantelamiento de la sala de música para dar lugar a abrir otra para niños de 2 años.

“La directora dice que no pidió más aulas y que no sabe cuántos chicos más se incorporarán. El jardín tiene una sala para 2 años, otra para 3, dos para 4 y dos para 5. Entre los turnos mañana y tarde, concurren 280 chicos, 22 chicos por aula”, explicó, preocupado, Rogelio Di Paola, padre de dos nenas que concurren a esa institución.

Es que en 2013, casi un centenar de padres trabajó durante ocho sábados para pintar todo el jardín, reparar los baños y la sala de música. “Pusimos unos vinilos y hasta hicimos una casita de madera con un puente, además de ir instalando aires acondicionados en las aulas que pagamos nosotros mismos”, añadió Di Paola.

Anticipó que entre hoy y mañana habrá un encuentro de padres con abogados y la Defensoría de la Ciudad para presentar un amparo y evitar nuevas obras sin consultar.

“Si pretenden entrar a hacer las obras sin escucharnos, vamos a protestar. Queremos que se haga un proyecto para solucionar realmente la falta de vacantes. Lo que no podemos aceptar es que nos quieran desmantelar la sala de música para poner un aula o poner en el patio un aula contenedor”, agregó.

La preocupación de los padres de ese jardín es que “lo provisorio quede para siempre”, comentó Di Paola. Y contó que llevan bastante tiempo tratando de resolver el paso de una bicisenda por la misma vereda de la escuela. “La rehicieron varias veces, por suerte ahora la están haciendo en la calle”, concluyó..

 

Fuente: La Nación

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