Mientras Retiro funciona con la concesión vencida, apuran la terminal de micros...

Mientras Retiro funciona con la concesión vencida, apuran la terminal de micros en el sur porteño

(CABA) Una languidece por la falta de inversiones, la otra será la terminal más moderna del país. Una es oscura, inhóspita y quedó rodeada por la villa 31; la otra está llena de luz natural y permitirá la salida directa de los micros a las autopistas. La histórica terminal de ómnibus de Retiro y la futura de Dellepiane, que será inaugurada en diciembre, marcan un contraste perfecto. Con una curiosidad: ambas están en manos del mismo concesionario, Néstor Otero, un polémico empresario condenado por pagarle dádivas a Ricardo Jaime, entre otras causas.

Clarín recorrió Retiro la semana pasada. El deterioro se nota ya al ingresar: la rampa mecánica para ascender al hall principal no funciona y la de descenso directamente fue desmantelada. En la puerta, un joven cartonero dormía en plena tarde, cerca de su carro.

Es cierto que los baños están mantenidos por sus cuidadores, que hay algunos policías en los pasillos y que los pisos están limpios. Pero se nota que la terminal hace años no recibe inversiones. Los servicios se anuncian con las mismas pantallas de letras rojas de hace décadas, los bancos del hall son viejos e insuficientes, y lo que alguna vez fueron salas de embarque donde había policías que pedían los documentos a los pasajeros hoy ya se convirtieron en simples salas de espera, que encima quitan espacio para caminar. Sólo hay controles de Gendarmería en el acceso a las últimas diez de las 75 dársenas, desde donde salen los viajes internacionales.

“Está muy oscuro”, se queja Rubén Pérez, quien espera para viajar a Córdoba. Y se nota: muchas lámparas no funcionan, y las que andan escupen apenas unas luces amarillentas que le dan al lugar una atmósfera aún más sórdida.

La contracara es el comercio. Se nota que buena parte del negocio de la terminal es el alquiler de locales, porque por momentos se genera la sensación de que Retiro se convirtió en un shopping desde donde, de paso, salen micros. Al entrar se ven tres autos en exposición, en stands de concesionarias. Luego hay comercios de ropa, de alfajores, de música (CD truchos incluidos), regalerías, camisetas de fútbol y hasta consolas de videojuegos.

Algunos llaman mucho la atención. Por ejemplo, una ecléctica santería que vende desde estatuillas de San Expedito hasta imágenes de dioses hinduístas. También una peluquería, tal vez para atender a aquellos pasajeros que en el apuro por armar la valija se olvidaron de cortarse el pelo. Hay negocios incluso afuera, del lado de las dársenas: a la altura de la plataforma 50 funciona un local de accesorios para celulares.

Otra sorpresa la causan los precios. En los bares, que cada vez ocupan más lugar con sus mesas, un menú del día no baja de $ 195, y una napolitana con puré cuesta $ 175.

En los quioscos también cobran caro. Un ejemplo casi absurdo: un pancho dentro de la terminal sale $ 28, pero si se compra en uno de los locales de afuera que dan a la calle, que venden la misma marca en el mismo tipo de stand, cuesta $ 17.

Parte del estado actual de Retiro se debe a que funciona con una concesión vencida aunque prorrogada hasta el año que viene. En el Ministerio de Transporte de la Nación informaron que antes de fin de año lanzarán una licitación para una remodelación integral, que comenzaría tras el fin de la temporada de verano. Luego, el control de la terminal pasaría a manos del Gobierno porteño.

Todo lo contrario pasa con la terminal Dellepiane, que será inaugurada en diciembre. El predio ocupa cuatro manzanas en Perito Moreno entre Dellepiane y Mariano Acosta. Tiene una conexión directa con la autopista Cámpora, para que los micros no circulen a nivel de calle obstruyendo el tránsito. Será explotada directamente por Otero.

La idea es que este complejo absorba un 40% de los 1.800 micros que en promedio pasan por Retiro cada día, y que llegan a 2.400 en temporada alta.

El edificio está dividido en tres partes. El primer hall es de acceso para la gente que llegue a las cinco dársenas para 15 líneas de colectivos, o bien en auto, para lo cual se construyó un estacionamiento para 400 vehículos. En un futuro también llegará la línea E de subtes.

El segundo hall servirá para los micros que arriben, mientras el último y más grande, de forma circular, será para las partidas. En total habrá 48 dársenas.

Todo el edificio tiene techos y laterales vidriados, que aportan mucha luz natural. Y, otra vez, habrá una gran explotación comercial: la primera planta, que tiene forma de balcones alrededor de cada hall, estará colmada de comercios, desde patios de gastronomía hasta locales, incluyendo las boleterías y oficinas de la administración.

S.C.