Buenos Aires, 21/09/2017, edición Nº 1772

Mejora el “trapito” que fue baleado por un policía en La Boca

Al mismo tiempo que se conoció la mejoría en la salud del pibe, se supo que el juez de Instrucción Osvaldo Rappa cuenta con nuevas declaraciones de testigos.

(PBA) Lucas Cabello, el joven de 20 años que fuera baleado por un efectivo de la Policia Metropolitana, en un episodio, atribuido a un caso de gatillo fácil, ocurrido en el barrio de La Boca, experimentó una “leve mejoría” en su estado de salud, aunque sigue internado con pronóstico “reservado” en una clínica privada de a zona de Palermo.

En tanto, en el marco de la investigación del caso, el juez de Instrucción Osvaldo Rappa cuenta con nuevas declaraciones de testigos, quienes habían realizado su aporte ante funcionarios de la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin), que abonan la hipótesis de un ataque a tiros del agente Ricardo Ayala hacia la víctima, descartándose que estuviera armado y el posterior enfrentamiento, tal como lo sostuvo el ministro de Seguridad porteño, Guillermo Montenegro.

“Sigue internado en terapia intensiva del sanatorio Los Arcos, complicado, debido a que uno de los tiros le afectó la médula y si bien tuvo una leve mejoría, continúa peleando por su vida. “Lucas quiere vivir, la está peleando por su hija y su familia”, dijo su padrastro Rubén Heredia, quien agradeció el “apoyo de los vecinos de La Boca”, que el lunes pasado se concentraron en las cinco esquinas de Almirante Brown y Villafañe, para exclamar “Basta de gatillo fácil, Ni un pibe menos”.

Según indicaron sus familiares, Lucas Cabello “ya puede comer algunas alimentos por una sonda, pronunciar pocas palabras e incluso, movió una de sus manos. Al margen de las heridas de los balazos, tiene un cuadro de neumonía, que compromete aún más su salud”. Acompañado por su novia Camila, el joven está consciente, aunque sedado, debido a suele emocionarse a ver a sus allegados y pregunta mucho por su pequeña hija, de dos años, a la que extraña.

Cabe recordar que el agente Ricardo Ayala, de 24 años, declaró ante el juez Rappa que Lucas Cabello estaba armado y repelió una agresión. Esa versión fue avalada por el ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro, que se sumó a las declaraciones de la vicejefa de Gobierno María Eugenia Vidal, quien atribuyó las consecuencias del episodio a una actuación de la Policía Metropolitana ante un caso de violencia de género.

Las posteriores pericias, en coincidencia con el relato de los testigos, dieron cuenta que en la escena del hecho sólo se secuestró el arma reglamentaria de Ayala y las tres vainas disparadas, que impactaron en la mandíbula, el abdomen y los testículos de la víctima.

Ayala quedó imputado por “tentativa de homicidio agravado” por tratarse de un miembro de una fuerza de seguridad, aunque los abogados de la familia de Lucas Cabello, Gabriela Carpineti y Nahuel Berguier, insistirán en que “el estado de indefensión” también sea considerado un agravante.

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