Buenos Aires, 14/12/2017, edición Nº 1856

“Medialunas Calentitas” llega al barrio de Recoleta

(CABA) Por las mañanas o después de la playa, la parada obligada en Punta del Este es Medialunas Calentitas, la confitería artesanal que convoca a argentinos y uruguayos por igual. Y ahora, a través de una franquicia, la marca desembarcó en Buenos Aires. Ubicada en Callao y Libertador, la tienda lleva cinco días abierta y, según Marcos Aldao, quien trajo la franquicia a Buenos Aires, todos los clientes que entran...

(CABA) Por las mañanas o después de la playa, la parada obligada en Punta del Este es Medialunas Calentitas, la confitería artesanal que convoca a argentinos y uruguayos por igual. Y ahora, a través de una franquicia, la marca desembarcó en Buenos Aires. Ubicada en Callao y Libertador, la tienda lleva cinco días abierta y, según Marcos Aldao, quien trajo la franquicia a Buenos Aires, todos los clientes que entran preguntan lo mismo: “¿Tienen el mismo sabor que las de Punta del Este?”. Aldao, quien en el pasado fue gerente regional de Arcos Dorados, apostó por la franquicia tras años de frecuentarla en Uruguay. “La conocía de siempre de los veranos en Punta del Este, y claramente allá era una marca que siempre tuvo mucho éxito desde que arrancó”, comentó. Y de acuerdo con su percepción, “el 70 por ciento de quienes las consumían en Uruguay son argentinos”.

A la hora de comenzar el proyecto en la Argentina –y tras contactarse con los dueños de la marca en UruguayAldao puso el foco en la ubicación. “Me gustó la marca, el producto y busqué una buena ubicación, que es el primer paso para este negocio”, narró. Con un valor de $ 70 la docena, el menú está diversificado y, además de los productos que se encontraban en Uruguay, también hay sándwiches y menús ejecutivos para almorzar. “Para el precio, comparé con la mejor docena de medialunas de la competencia, que está a $ 66”, explicó Aldao. Mientras tanto, en los primeros momentos del negocio, la sorpresa lo invadió. “El día que pusimos los toldos, los autos que paraban en Callao sacaban fotos con los teléfonos. No lo podía creer”, se sorprendió el empresario. La idea de fondo es abrir más locales, aunque sin descuidar lo más importante: la ubicación. A su vez, la pregunta de los clientes que entran sigue repitiéndose: “¿El sabor es el mismo?”. Aldao arriesgó: “Eso lo deben definir los clientes”.