Buenos Aires, 24/11/2017, edición Nº 1836

Máxima Zorreguieta y una historia de talleres clandestinos

Es una historia acreditada y judicializada, pero poco conocida y quizàs ahora que la figura de Maxima Zorreguieta brilla en el escenario mediàtico mundial, valga la pena recordar para concientizar y terminar con la ignominia del trabajo esclavo.   (Ciudad de Buenos Aires) La futura reina de Holanda se vistiò muchos años con diseños exclusivos confeccionados en talleres clandestinos de Buenos Aires donde los costureros eran sometidos a trabajo forzoso...

Es una historia acreditada y judicializada, pero poco conocida y quizàs ahora que la figura de Maxima Zorreguieta brilla en el escenario mediàtico mundial, valga la pena recordar para concientizar y terminar con la ignominia del trabajo esclavo.

 

(Ciudad de Buenos Aires) La futura reina de Holanda se vistiò muchos años con diseños exclusivos confeccionados en talleres clandestinos de Buenos Aires donde los costureros eran sometidos a trabajo forzoso y algunos directamente eran vìctimas de trata y trabajo esclavo.

El taller esclavo de Pompeya de Graciela Naum:

La historia comenzò a descubrirse un 10 de diciembre de 2005 en la Alameda, cuàndo un sastre llamado Samuel Leòn Lucana fue despedido de un taller clandestino y vino a denunciar las deudas salariales y las  tremendas condiciones laborales a las que estaba sometido. El taller estaba ubicado en la calle Tilcara 2143, timbre 1 del barrio de Pompeya y era uno de los principales provedores principales de Graciela Naum, la diseñadora exclusiva de la princesa Màxima durante doce años. Al dìa siguiente, el 11 de diciembre de 2005 acompañamos a Samuel Leòn Lucana a la Defensoria del Pueblo de la Ciudad, dònde radicò la denuncia ante el Dr Mario Ganora. Alli contò que su patròn, Abdòn Yujra Mendoza lo trajo a èl y a otra decena de costureros de Bolivia con la promesa de un buen trabajo, casa y comida. Pero cuàndo llegaron al taller la realidad era otra: tenìan que trabajar larguìsimas jornadas que iban desde las 7.30 a las 23.30 hs por una paga miserable de 800 pesos. Al principio ni siquiera cobraban eso, porque durante meses Mendoza les descontò el pasaje y los costos del traslado desde Bolivia. A los que no sabìan bien el oficio, les iba peor, ya que apenas cobraban 200 pesos como aprendices. En el taller habìa 8 rectas, 1 collareta y 2 over que 12 costureros usaban sin parar hasta la medianoche, siempre para las marcas de Graciela Naum. Luego dormìan amontonados en camas marineras, una al lado de la otra. Mendoza a veces solìa irse los fines de semana y dejar a los costureros encerrados con llave, sin siquiera la libertad ambulatoria que solìan tener algunos domingos. Antes de venir a la Alameda, Samuel le iniciò juicio laboral a Mendoza por las deudas salariales. Pero en la primer audiencia de conciliaciòn a principios de diciembre de 2005 no llegaron a ningùn acuerdo y esto decidiò al sastre a recurrir a la Alameda.

La Defensoria del Pueblo de la Ciudad radicò la denuncia a fines de diciembre de 2005 ante la Càmara Federal. Pocos dìas despuès, el 11 de enero de 2006 Samuel hace pùblica la denuncia en el noticiero del canal 9 donde repitiò lo mismo que habìa denunciado ante la Defensoria y la Alameda: «Supe de la existencia del taller por intermedio de un cuñado que estaba en Buenos Aires y que tambièn trabajaba alli. ..trabajè hasta el 15 de setiembre de 2005, dìa en que fui despedido. Mi patròn, Abdon Yujra Mendoza, se negò a blanquearme…Todos los que trabajàbamos ahi habìamos sido traìdos de Bolivia por el patròn. El nos financiaba el viaje y nos descontaba el importe de las dos primeras remuneraciones…dormìamos en camas marineras, y no habìa ni vacaciones, ni feriados…confeccionaba ropa fina, cosìa blazers de mujer». Ningùn otro medio se hizo eco de aquella noticia y Graciela Naum y la Princesa Màxima que solìa comprar esos blazers optaron por guardar silencio.

Dos meses despuès se produjo el incendio en el taller clandestino de la calle Luis Viale al 1200 en Caballito, donde murieron calcinados 2 costureros y cuatro menores. Fue cuando el drama del trabajo esclavo ganò la primera plana de todos los diarios y comenzò a visibilizarse las denuncias que la Alameda venìa haciendo desde el año pàsado. Fue ahì cuando muchos medios se acordaron del caso del taller de Tilcara, de Graciela Naum y su clienta exclusiva, la princesa Màxima.

Graciela Naum saliò en varios medios a desmentir la denuncia, negando al principio vinculaciòn alguna con el taller. Pero mientras tanto discretamente trato de tapar todo junto con el tallerista Abdon Yujra Mendoza al que apoyò economicamente para silenciar al costurero Samuel Leòn Lucana. A principios de abril se realizò la segunda audiencia de conciliaciòn laboral (SECLO) entre Mendoza y Lucana y el tallerista le ofreciò al sastre 6000 pesos y dos màquinas, peor hacièndole firmar un acta donde desistìa de todo reclamo laboral y ademàs aseguràndose que no saliera màs en los medios de comunicaciòn. El sastre cumpliò con su palabra, pero ya era tarde. Habìa radicado la denuncia ante la Defensoria, hablado ante el canal 9 y la Alameda ya habia denunciado el caso ante la Procuraciòn General de la Naciòn y el Gobierno de la Ciudad.

La Princesa Màxima anuncia pùblicamente que no comprarà vestidos a Naum por sus talleres clandestinos:

Con un escàndalo que salpicaba a realeza de Holanda y que ya trascendìa las fronteras argentinas, la Princesa Màxima resolviò dictarle a su Secretario Privado, Yvette Van Eechoujd una carta que luego serìa pùblica, dirigida a Graciela Naum: «En nombre de su Alteza Real, la Princesa Màxima de los Paìses Bajos, es mi deber informarle que la Princesa esta profundamente conmovida por las noticias aparecidas en los medios de comunicaciòn argentinos sobre las condiciones inhumanas en que se encuentran los empleados de algunos de sus proveedores. La Princesa està al corriente de que el gobierno argentino emprenderà acciones pertinentes y espera que esta situaciòn se solucione pronto. Asimismo ella confia plenamente en que usted y sus compañeros de la industria textil tomaran todas las medidas necesarias para mejorar las condiciones de trabajo de toda la gente afectada. Hasta entonces, su Alteza Real se ve obligada a no adquirir ningùn producto màs de su empresa. Espero que comprenda esta decisiòn y le deseo en nombre de la Princesa que pueda solucionar esta horrible situaciòn lo mejor posible»

El 8 de mayo del 2006 Abdon Yujra Mendoza fue indagado por la justicia y su taller fue clausurado. Naum se negò a auditar a sus proveedores en el INTI. En su lugar, contratò a un auditor privado holandès y el 8 de setiembre de 2006 diò una entrevista que fue tapa de la Revista 23 donde se asumiò como «La primer arrepentida del trabajo esclavo». En ese extenso reportaje Naum dice que «me dì cuenta que pasaban cosas terribles que uno las veìa, pero no las miraba…solo conocìa la cara de mi tallerista…Me conmovio enterarme a traves de un informe como es la situaciòn de las mujeres que trabajan en su casa. Mujeres que sacrifican estar con sus hijos, se sientan a la màquina y tienen que sacar adelante el trabajo, porque les pagan por prenda. Se dañan la columna, la vista ¿quièn se hace cargo? Todo el trabajo en el mundo de la moda es temporario, todo està diseñado para que el empresario haga las cosas con el menor compromiso posible; econòmico, social, humano. Uno piensa, si hago las cosas bien me va a salir màs caro, voy a perder precio respecto a mi competencia. Porque si todos los demàs estàn trabajando sin pagar sus impuestos, reciben todo el trabajo en negro, yo me pregunto ¿dònde està el beneficio de hacer las cosas bien? . Estoy luchando contra molinos de viento. Me dì cuenta que tengo que hacerlo porque pretendo un mundo mejor, porque quiero que poco a poco las cosas vayan cambiando…». Pese a su arrepentimiento tardìo y forzado por el escàndalo y la carta de Màxima, Naum nunca se auditò con el INTI y tampoco tuvo que dar explicaciones como corresponde por la ley de trabajo a domicilio, por haber tercerizado su producciòn durante años en talleres clandestinos con trabajo esclavo. Esto ùltimo gracias a Oyarbide, que sistemàticamente en todos los casos se negaba a aplicar la ley 12.732, para dejar impune a las marcas y solo llevarse puesto a los talleristas. Efectivamente eso fue lo que ocurriò: el taller de Tilcara fue clausurado, Mendozà quebrò y los costureros esclavizados quedaron en la calle.

No obstante, desde la Alameda rescatàbamos la actitud de la Princesa Màxima que aunque tres meses despuès y en medio de un escàndalo pùblico, habìa resuelto dejar de comprar vestidos a Graciela Naum por sus proveedores esclavistas. Sin embargo, nuestro cauto optimismo se derrumbò algunos años despuès en un taller clandestino de Avellaneda donde volverìa a repetirse una situaciòn similar en la que tambièn aparecìan los vestidos de la Princesa Màxima.

Benito Fernandez, el taller clandestino de Avellaneda y los quince vestidos de Màxima:

En los primeros dìas de junio de 2011 recibimos una denuncia de un taller clandestino de Avellaneda, ubicado en la calle Pitàgoras 1790 en el que se confeccionaban diseños exclusivos de Benito Fernandez, Laurencio Adot y Jorge Ibañez. La costurera que hizo la denuncia tenìa mucho miedo y no querìa declarar ante ningùn organismo judicial. Por esa razòn, junto a la periodista Mercedes Ninci planificamos que dos costureros de la Alameda se infiltraran con càmara oculta en ese taller con la excusa de buscar trabajo a fin de acreditar lo que nos habìan denunciado.

Los costureros estuvieron dos dìas trabajando en el taller de la calle Pitàgoras 1790, regenteado por la tallerista Lucìa Nuñez y allì pudieron verificar que el taller no estaba habilitado, que tenìa una instalaciòn elèctrica precaria, que los costureros tenìa que trabajar a destajo en jornadas que comenzaban a las 8 y podìan extenderse hasta las 19, 20, 21 o 22 hs segùn la demanda de entregas de vestidos; que les pagaban la mitad del sueldo de convenio, alrededor de 6 pesos por hora y que por confeccionar vestidos exclusivos que los diseñadores vendìan a màs de veinte mil pesos les pagaban apenas unos cien pesos. Lucìa Nuñez pagaba por prenda y en negro y contrataba de palabra, incluso a migrantes sin documentaciòn en regla y se jactaba de que muchos famosos se iban a probar sus vestidos a ese humilde taller de Avellaneda. (http://www.youtube.com/watch?v=Ewl1g0zUROk )

Ademàs de la càmara oculta y la denuncia penal que recayò en el Juzgado Federal de Quilmes del Dr Armella, la Alameda y la periodista Mercedes Ninci aportaron un testigo clave, Marìa Laura Migueles que habìa sido mano derecha de Benito Fernandez durante màs de 20 años en su maisòn. Migueles declarò ante la justicia y tambièn ante los medios, que Benito Fernandez pagaba coimas de la DGI, evadìa impuestos y habìa usado los talleres clandestinos de las hermanas Lucìa y Juana Nuñez (en Avellaneda y Wilde respectivamente) durante màs de 20 años, siempre pagando a destajo y con migrantes en situaciòn de vulnerabilidad. Migueles aportò inclusive fotos de años atràs en las que Benito Fernandez aparecìa en desfiles con las hermanas Nuñez, como prueba de que la relaciòn era de larga data.

En el taller de Pitàgoras 1790 se confeccionaron al menos unos quince vestidos exclusivos para la Princesa Màxima encargados por Benito Fernandez. Pero esta vez la Princesa no adoptò la misma actitud que tuvo con Naum, quizàs porque no se incendiò ningùn taller, ni habìa un escàndalo de las proporciones gigantescas que hubo en marzo de 2006 con la muerte de seis ciudadanos bolivianos calcinados. Quizàs porque Benito Fernandez tuvo màs «banca» que Naum y recurriò a sus contactos polìticos y judiciales para dormir la causa, descuartizarla y dividirla en varios juzgados. En el juzgado de Armella mientras se trataba con abierta hostilidad e indiferencia a los denunciantes y se tomaban todo el tiempo del mundo para allanar dando tiempo a desmantelar todo, se recibìa en el despacho privado a los abogados de los afamados diseñadores como si realmente ellos fueran las vìctimas y no los victimarios. Al poco tiempo Armella sobreseyò a Benito Fernandez en la causa por trata de personas y se declarò incompetente en los otros delitos (reducciòn a la serviudumbre y violaciòn de trabajo a domicilio y evasiòn impositiva que se tramitan en otros juzgados ahora). Mientras tanto, a fines del año pasado el canciller Timmerman llevaba a Benito Fernandez a Paris como representante de los diseñadores argentinos y este verano Scioli y Pulti en Mar del Plata permitìan que Benito Fernandez oficie algunos desfiles mediàticos.

Un pedido al pueblo holandès:

Reconocemos que la mayorìa del pueblo holandès es sensible a la responsabilidad social y al respeto de la dignidad laboral. A ese pueblo le solicitamos que le exija a su futura Reina que adopte con Benito Fernandez la misma actitud que tuvo con Graciela Naum. Que corte pùblicamente el vinculo y deje de encargar vestidos a un diseñador que toda su vida confeccionò prendas en los talleres clandestinos de las hermanas Nuñez, que es un gran evasor impositivo y que estafa a los famosos con prendas «exclusivas» carìsimas que los costureros confeccionan por apenas seis pesos la hora. Ya bastante mancha tiene Màxima con su padre, Jorge Horacio Zorreguieta Stefanini  que fue Secretario de Agricultura y Ganadería durante dictadura genocida, como para que ademàs cargue con la mancha de haber sido vestida durante años por talleres clandestinos con trabajo esclavo. Esperemos que Màxima cuando sea consagrada reina, solamente tenga que ocultar a su padre y no tambièn algunos de sus vestidos exclusivos hechos en los talleres del sudor de Buenos Aires.

(Texto: Gustavo Vera por la Fundaciòn Alameda)

Comentarios

Ingresa tu comentario