Buenos Aires, 26/09/2017, edición Nº 1777

Mauricio Macri no quiere a Massa ni a ningún exkirchnerista en su gobierno

Macri no quiere a Massa ni siquiera como gobernador. Pese a la presión massista, rechaza una negociación. “Tiene que haber una renovación de verdad”, sostiene.

(CABA) Aunque se lo critique con algunas figuras elegidas, Mauricio Macri quiere una renovación total dentro de su posible gobierno nacional. Mauricio Macri cerró la puerta y le puso un candado gigante a un acuerdo con Sergio Massa. No quiere saber nada. Ya lo había dicho con palabras más o menos determinantes, pero ayer –ante la propuesta pública de la esposa del diputado, Malena Galmarini de que vayan juntos para asegurar la victoria frente al oficialismo– en su entorno redoblaron la apuesta y revelaron una anécdota de hace tres semanas, cuando en la intimidad de su despacho alguien le planteó a Macri qué haría ante la eventual propuesta de Massa de bajar a la provincia de Buenos Aires como candidato a gobernador. “Ni así nos sentaríamos a negociar. Nuestra candidata es Vidal. Massa nos desperfilaría. Es parte de la dirigencia del PJ que ha gobernado estos últimos años”, les contestó.

Algunos macristas reconocen en voz baja que la negativa puede ser interpretada como un gesto de soberbia de quien se siente que podría polarizar con Daniel Scioli. También podría ser visto como una mala señal para la política, pero en el PRO –guiados por el pensamiento de su mesa chica y de su asesor ecuatoriano, Jaime Durán Barba– insisten con preservar la identidad del partido.

“No ha ninguna posibilidad de ir con Massa. La estrategia quedó definida hace tiempo y por si hiciera falta se reafirmó en la reunión del lunes”, contó anoche a Clarín uno de los principales funcionarios del jefe de Gobierno. En ese reunión a la que hizo mención se definieron varias cosas, entre ellas, dos que en el plan de campaña anotan con tinta roja: que Macri lleve como candidato a la vicepresidencia a un dirigente propio y que la postulante a gobernadora bonaerense sea María Eugenia Vidal.

La decisión provocó, incluso, que deje de pesar fuerte la opinión del ministro de Gobierno, Emilio Monzó, uno de los artífices del armado macrista y de las exitosas negociaciones con Elisa Carrió y la UCR. Monzó es el dirigente que tiene la visión “más aperturista” de lo que debería hacer Macri para llegar a ser presidente. El revés interno que sufrió Monzó le devolvió el protagonismo al intendente de Vicente López, Jorge Macri, quien quedó a cargo de la campaña en tierra bonaerense.

En su paso por Misiones, donde estuvo de recorrida proselitista después de posar para los fotógrafos en Tucumán junto al candidato a gobernador José Cano, Macri debió enfrentar varias veces las preguntas en torno a la presión del massismo por hacer una alianza.

Su respuesta fue: “El PJ gobernó el país los últimos 25 años en forma casi ininterrumpida y son los dueños de las promesas incumplidas. Tiene que haber una renovación de verdad. El verdadero cambio se produce cuando cambian los valores y las personas”.

Enterados de la reacción de Macri, en el Frente Renovador decían que no tenían “expectativa” de entablar un acuerdo pero creían que con la postura pública “dejamos expuesto que el PRO no quiere dialogar”. Los macristas replicaban: “Están desesperados porque no paran de caer en las encuestas”.

Fuente: Clarín

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