Buenos Aires, 25/05/2017

Mascotas: una idea que debería llegar a Buenos Aires

Un ingeniero industrial creó una máquina para reciclar botellas y alimentar a los perros de la calle

(CABA) Lograr que la población se interese en la separación de residuos para colaborar con el medio ambiente y tener una ciudad limpia era una de los pensamientos que inquietaba a Rubén Gramajo. La otra preocupación que tiene es que los animales callejeros puedan comer al menos una vez por día. Fue así que este ingeniero industrial de Santa Fe pensó una manera para combinar ambas inquietudes y, luego de mucho trabajo, le dio vida a un Ecomedero. Se trata de un dispenser que al recibir un objeto reciclable entrega bandejas con alimento balanceado y agua. “Ya se hizo una prueba piloto y fue muy bien aceptada. La idea es que haya equipos instalados en plazas o espacios públicos y que la gente tome conciencia sobre la importancia del reciclaje”, explicó el creador del Ecomedero.

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El aparato mide cerca de dos metros de altura y es de forma hexagonal. Cuatro de sus lados están destinados a la recepción de los desechos (plástico, aluminio, vidrio, pilas o baterías), mientras que los otros dos son paneles que captan energía solar y permiten el funcionamiento del Ecomedero. “Cualquier persona que se acerque al equipo y coloque en el lugar indicado alguno de estos residuos reciclables, de inmediato recibe la ración de comida y agua para el perro. Con poner una sola botella o pila, sale la recompensa. No se diseñó poniendo como condición un número o peso mínimo porque el objetivo es sacar de la calle la basura”, destacó Rubén.

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Para llegar a esta etapa del proyecto, el ingeniero no estuvo solo. Luego de un año y medio de imaginarlo e idearlo, Rubén logró definir los detalles del aparato y acudió a la ayuda de varios profesionales para comenzar con la construcción del Ecomedero. “Conté con el apoyo de amigos que fueron incondicionales. Uno de ellos me ayudó con la parte mecánica, otro con el sistema electrónico y también hubo quien se encargó del diseño”, explicó.

El fin que persigue el creador es que se coloquen Ecomederos en la mayor cantidad de espacios públicos posibles porque eso implicaría menos desechos en la vía pública. “Gracias al Municipio, pudimos colocar el Ecomedero en la plaza principal. Allí, hicimos una prueba piloto en la que evaluamos el equipo y observamos a la gente, que por suerte se mostró muy interesada en la iniciativa. Ahora estamos con el aparato nuevamente en el taller, ajustando detalles. Estoy sorprendido, pero contento porque recibí llamados de varios municipios. Lo que se requiere para el funcionamiento del Ecomedero es personal que lo recargue con alimento y que retire los residuos”, cerró el inventor. Lo ideal es que este proyecto llegue a la Ciudad de Buenos Aires, en donde hay una enorme cantidad de perros en la calle y de basura. NT

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