Buenos Aires, 18/10/2017, edición Nº 1799

Más de cien pelirrojos festejaron su día en el Parque Centenario

Vestidos con remera verde, se juntaron en Caballito para intercambiar anécdotas y contrarrestar el prejuicio que los considera "yetas".

(CABA) Los comparan con el kétchup; de chiquitos los apodaron “fideos con tuco”; todo el mundo indagó sobre sus pecas; y hasta los acusan de “yetas”. Sin embargo, los colorados que forman el “Pelirrojos Club” ya acumula 6500 miembros en Facebook, y ayer se reunieron más de cien, acompañados de sus familias y vestidos con remera verde, en el Parque Centenario para desmitificar tanta habladuría y celebrar el Día del Pelirrojo que se celebra cada 7 de septiembre.

Este fenómeno, que en Holanda se llamó “Roodharigendag”, nació en 2005 de una manera casual, cuando el artista Bart Rouwenhorst decidió pintar un cuadro en el que aparecerían quince mujeres pelirrojas y para encontrar tantas modelos puso un anuncio en un diario al que respondieron 150 aspirantes. Así, se gestó el germen de estas reuniones del Redhead Day, cuya idea principal es la de batir, cada vez que se celebra, el récord Guinnes de mayor número de pelirrojos en el mismo sitio, a la misma hora y vestidos del mismo modo. “Se calcula que el 1,5 por ciento de la población es pelirroja. La mayoría están concentrados en Irlanda y Escocia”, explica Omar Fornattaro, fundador del “Pelirrojos Club“. Por su parte, la ciencia concluyó que el color rojizo del cabello se debe a la presencia de ciertas variedades del gen MC1R, el gen mutado, que ocasiona la formación de melanosomas.

“Fideos con tuco” despeja las dudas
Yésica es de Pilar, tiene 26 años y llegó al parque acompañada por su marido. Está orgullosa de ser “colorada”, aunque asegura que cuando era chica lo odiaba por las “gastadas” que le propinaban sus amiguitos: “Me acuerdo mucho de la escuela. Hubo un acto por San Martin, yo quería hacer de Remedios de Escalada y la maestra me dijo que no podía porque era colorada; que si nadie quería, iba yo”, comenta el episodio traumático de su infancia. “Me costó un poco adaptarme a que me llamaran ‘fideo con tuco’ y pasé por querer ser morocha, negarme frente a un espejo y todas esas cosas. Después me casé y, por suerte, a mi esposo le encantan las coloradas”, asegura. Ya superadas las dudas, de grande se hizo fuerte en su color de pelo, y recuerda un momento particular que vivió con su grupo de amigas: “Me preguntaban si realmente era toooda colorada y me decían que no podía ser. Entonces, me bajé el pantalón y la ropa interior hasta los tobillos… Y quedaron anonadadas. Conformes, después empezaron a preguntarse si los albinos serán todos blancos.”

Lanfredi, el “Rey Colo”
Germán Lanfredi, de 51 años, es nada menos que “El Rey Colo“. “En 2014 fui elegido como rey de la comunidad para representar al club. El mandato por el momento no se renueva, lo mantengo hasta ser destituido. Lo bueno de todo esto es la buena onda que tenemos entre todos. Yo vengo con ganas a cada evento y lo lindo es que muchos pelirrojos pasan, nos ven, se sorprenden y se suman a nuestra causa”, apunta, cucarda en mano, Lanfredi, quien también asegura que los próximos eventos del club estarán enfocados en acciones de solidaridad y acción social.

“Tenemos un gen mutado”
Es colorado hace 51 años y lo dice con total orgullo. Es el fundador de “Pelirrojos Club“, la comunidad virtual que impulsó el encuentro en Parque Centenario y asegura que se trata de la reunión más grande de América por la cantidad de miembros que alberga: 6800 en total, según la fanpage en facebook. “Eso de que los colorados somos yeta viene de historias de antaño. Generalmente cuando voy por la calle y advierto que alguien al verme pasar se toca un testículo o una lola, freno y les pregunto por qué”, comenta Omar Fornattaro. Lleva tantos años de cabellera rojiza que tiene respuesta para todo: “Nosotros tenemos un gen mutado, el MC1R, pero para que un hijo salga pelirrojo, las dos partes deben tener el gen. Y no siempre de padres colorados salen hijos colorados”, advierte. “Por lo general son cada 4 generaciones que tienen más probabilidades de que salga un pelirrojo”, agrega Fornattaro. Y concluye: “Otro dato llamativo es, por ejemplo, que si los pelirrojo quisiéramos teñirnos de otro color, solo sería posible si se decolorase el pelo antes. Si no, la tintura no agarra, al revés de lo que se cree.”

Pelirrojos Club

Fuente: Tiempo Argentino

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