Buenos Aires, 21/07/2017

Marcas internacionales frenan su llegada a Buenos Aires por la caída del consumo

Las trabas a las importaciones que aún se mantienen y la resistencia de los fabricantes locales también hacen las veces de cepos por lo menos para este año.

(CABA) La caída del consumo, las trabas que aún existen para importar y la resistencia de una industria nacional que estuvo protegida durante los últimos años son algunas de las razones que explicarían la ausencia de las grandes marcas internacionales que se esperaba que llegaran o volvieran a Buenos Aires este año, con el nuevo gobierno nacional.

Pero de Louis Vuitton; Carolina Herrera; Forever 21; GAP o H&M, entre otras más de 30 marcas que se mencionaron el año pasado como las que ya se alistaban para llegar a suelo porteño, todavía no hay nada. No solo no desembarcaron en el país ni abrieron locales, si no que tampoco hay consultas por contratos de alquiler de espacios en los principales shoppings ni avenidas comerciales. Todas esas grandes firmas, presentes en las principales ciudades del mundo, demandan grandes extensiones para sus tiendas, por lo que su llegada suele conocerse por su impacto en el mercado inmobiliario antes que por sus competidores en sí. Y aunque a fines de 2015 circulaba el rumor de las marcas que estaban buscando locaciones, los principales operadores del Real Estate comercial aseguran que nunca hubo intensiones firmes.

La retracción del mercado interno en cuanto a consumo es uno de los datos clave para que las marcas todavía no hayan desembarcado en Buenos aires, a la que se suma que el horizonte de recuperación todavía no es claro. La segunda razón se encuentra en que los procesos para importar tampoco están del todo aceitados, sobre todo en sectores sensibles donde el empleo es central y sobre el que el gobierno no quiere que se registren impactos negativos.

Claudio Drescher, presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), apoya menciona esa idea. Dice que los empresarios nacionales no quieren una “economía cerrada” pero se oponen a una “apertura ingenua” del mercado. Explica que “lo que deseamos es que las marcas que lleguen al país vengan a producir al menos en parte de sus artículos en la Argentina. No queremos que nos usen como compradores y no generen empleo”, enfatiza.

Hace cinco años comenzó un éxodo de marcas de lujo que habían llegado a la Argentina en pleno crecimiento económico y ante un boom turístico que buscaba sus vidrieras en la Avenida Alvear o el Patio Bullrich. Pero esas firmas -como Louis Vuitton; Escada; Polo Ralph Laurent o Salvatore Ferragamo– se vieron imposibilitadas de importar sus colecciones por las DJAI, fueron perjudicadas por el cepo cambiario y por no poder girar utilidades al exterior, donde están sus casas matrices, y cerraron. Su ausencia, modificó la esencia de zonas comerciales que tradicionalmente mostraban marcas exclusivas de lujo internacional, como la Avenida Alvear, ahora marcadas por algunas firmas demandadas por un publico ABC1 pero nacionales (como Giesso, Evangelina Bomparola o Cardón) y por nuevos jugadores que aspiran a colocarse en ese segmento pero sin trayectoria, como Victoria Vannucci.

En el caso de marcas más populares internacionalmente, como Forever 21, H&M y GAP, que se aseguró que estaban interesadas en Buenos Aires, las zonas en donde podrían instalarse son más amplias porque incluyen shopping masivos o avenidas como Cabildo, Santa Fé o la peatonal Florida. NR

escada

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