Buenos Aires, 23/05/2017

Martín Ron, el artista callejero del momento, llega a San Isidro

El joven artista que conquistó a todas las galerías, inaugura hoy su muestra "Menagerie" en la galería Quadro, en San Isidro

(PBA) Los artistas callejeros ya no son una especie furtiva que pinta de noche paredes robadas. Los más talentosos -o afortunados- son celebridades de las redes sociales que esparcen colores en las principales capitales del mundo. Martín Ron, muralista en auge, pinta de día, nunca a escondidas, y además se fabrica sus propias paredes portables para exhibir -y vender- su obra en una galería.

Primero Ron pintó su aldea, literal. Caseros ostenta más de 200 murales con su firma, y no hay vecino que no lo conozca. “Es como un gran living”, cuenta. Todo empezó cuando pintó su cuarto de adolescente. Más tarde, los de sus amigos. La siguiente invitación llegó de su colegio, y pocos años después ya tenía título de funcionario público: director artístico del Programa Embellecimiento Urbano en el Partido de Tres de Febrero por cinco años. Es decir, muralista oficial.

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Ahora ultima detalles de su segunda muestra puertas adentro, que inaugura hoy en la galería Quadro (la primera fue en Londres, donde dejó tres murales). Presenta pinturas de gran formato o murales pequeños, porque tienen por soporte placas cubiertas de cemento. La muestra se llama Menagerie, como las exhibiciones de animales exóticos de los aristócratas del siglo XVIII. “Las piezas del street art son también algo salvajes y no las podés llevar a tu casa”, dice. Pinta parado, inquieto, con diferentes materiales de artística con ferretería. “Trabajo por capas con veladuras. Primero le paso fijador al cemento, como en cualquier pared. Hago una base con esmalte y látex y me pongo más fino con óleos y acrílicos”, explica.

En su estilo personal hay surrealismo a base de hiperrealismo. Sus obras son trompe-l’oeil, con efecto 3D. Ballenas, rinocerontes, tiburones, seres fantásticos o extraños artefactos comparten escenas con personajes impávidos, en las situaciones más normales: una selfie, un café, un encuentro, un paseo en bicicleta. “En la calle, las imágenes deben ser fuertes para competir con la contaminación visual. A la pintura hay que tomársela en serio, porque es una compañera de vida. No es una moda”, define. Desde muy chico estudia pintura de caballete y sus padres guardan unos bodegones académicos con bastante orgullo, para horror de Ron.

Menagerie está en la galería Quadro, Av. del Libertador 14.354, San Isidro. NT

 

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