Buenos Aires, 11/12/2017, edición Nº 1853

Marianela Núñez vuelve a San Martín para bailar en una gala solidaria

La figura del Royal Ballet de Londres, quien visitó la Escuela Municipal de Danzas de San Martín, donde se crió, bailará gratis el fin de semana.

(PBA) Marianela Núñez, bailarina argentina de muy alto renombre internacional, dejó el país a los 15 años -antes incluso de completar su formación en el Instituto del Teatro Colón– y poco después ingresó al Royal Ballet de Londres, donde aún continúa su extraordinaria carrera, que incluye, además, contratos con otras compañías del mundo.

Ahora bien, cuando ingresa a la Escuela Municipal de Danzas de San Martín, como ocurrió en la tarde del miércoles pasado, parece que nunca hubiera dejado el barrio. Una multitud de chiquitinas y adolescentes -reunidas especialmente para la ocasión porque, en realidad, están en plenas vacaciones de invierno- la recibe con fervorosa admiración; y cuando se les pregunta qué es lo que más admiran de Marianela coinciden en que es “una bailarina maravillosa y una persona muy sencilla”.

La Escuela de Danzas, creada hace unos años, está dirigida por Adriana Stork, a la que Marianela siempre llamó “mi primera maestra”. Aclara: “En realidad fue la segunda. Comencé muy pequeñita en el estudio de una señora que vivía cerca de mi casa y que había hecho su estudio en el garaje de la casa. Enseñaba todo tipo de danzas, bailes españoles, folclore, ballet, y yo desde el principio me lo tomé muy en serio. Hay por ahí una foto mía, en una muestra de fin año, en la que estoy retando a otra nena que había desenvuelto un chicle sobre el escenario”.

-Ya tenías una estricta conciencia profesional.
-(Se ríe) Sí, y con 4 años de edad. Y alrededor de los 5 ó 6 le dije a mi mamá que quería estudiar únicamente danzas clásicas. Entonces me llevó al estudio privado de Adriana Stork. Ella encontró que yo tenía muchas condiciones y que sería bueno que me preparara para ingresar al Instituto del Teatro Colón. Entonces comencé a tomar clases con SaraRzeszotko en Buenos Aires y, luego, entré al Instituto, aunque no dejé la escuela de Adriana. Y, además, seguí con toda la primaria, que la cursé en San Martín.

-Es decir, hacías todos los días la escuela primaria, más las clases privadas en San Martín y el Instituto del Colón, también todos los días.
-Mi mamá tenía en el auto siempre a mano una almohada y frazadas para que yo pudiera dormir en el viaje de ida y en el de vuelta. Me acuerdo de que mi abuela me preparaba las viandas, cosas preparadas con salsa blanca que sabía que me encantaba.

-¿Cuáles eran tus juegos cuando eras una nena?
-Mis amigas de la infancia eran del estudio de Adriana o del Colón. Pero en verdad no tenía demasiado tiempo para jugar. Y no lo digo quejándome, para nada. Era así.

-La gente de San Martín te reconoce, ¿no?
-Los vecinos de mi barrio son siempre los mismos. Cuando vivía mi abuelo y aparecía alguna nota de diario o revista que me habían hecho, él iba negocio por negocio para mostrarla y creo que incluso tocaba el timbre de las casas. Cuando yo ya vivía en Londres, apenas llegaba de visita a la Argentina, mi abuelo prácticamente me arrastraba para que fuera a saludar a todo el mundo. “Abuelo, me da vergüenza”, le decía yo. “Están esperándote desde hace un año”, me contestaba él. Y yo tenía que entrar al almacén, a la panadería, a todos lados… Hoy justo llegaba a la casa de mis padres, que es la misma en la que crecí, y estaba María, la almacenera, que me dijo: “¡Yo no puedo viajar ni en colectivo y esta chica se toma un avión todas las semanas!”.

-¿No te agota viajar tanto?
-No. Me encanta preparar valijas. Acabamos de terminar con el Royal Ballet una gira por Australia, pasé un día en Londres y enseguida tomé un vuelo para estar aquí. Me quedohasta el martes. Enseguida tengo una gira con el Ballet de la Scala de Milán en Los Ángeles, dos funciones y cinco días allí, y vuelvo después a Buenos Aires. Inmediatamente viajo a Córdoba, porque bailo Giselle con Alejandro (Parente, bailarín del Teatro Colón y novio de Marianela) y el Ballet de Córdoba. Terminado eso viajamos otra vez a Londres y de allí a Japón, donde haré diez funciones con un grupo de primeros bailarines de distintas compañías del mundo. Luego, temporada del Royal, después Milán de nuevo y en octubre, finalmente, bailo en el Teatro Colón. Pero es lo que siempre quise: estoy en la compañía que amo, que a su vez me dio la plataforma para que me inviten desde otras compañías; y puedo volver a la Argentina para estar con los que amo.

La estrella del Royal Ballet de Londres vuelve a presentarse en su barrio natal, en una gala solidaria, a beneficio del Hogar de Niños María Luisa, de Villa Ballester, mañana y pasado mañana.

Acompañada por los primeros bailarines Alejandro Parente y Edgardo Trabalón, así como con figuras del Ballet Estable del Colón, Marianela bailará un programa que incluye Cometa, el pas de deux de Coppelia y Llamas de París, y el pas de trois de El corsario, entre otros. NR


Fuente consultada: Clarín

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