Buenos Aires, 22/10/2017, edición Nº 1803

“Menos piropos, más respeto” 

Para la ex legisladora, las palabras de Mauricio Macri “sobre los piropos y los avances de los derechos de las mujeres muestran una ideología sexista y misógina, es decir discriminatoria hacia las mujeres”. (CABA) En efecto, el lenguaje sexista trasmite discriminación y violencia. “Que lindo c… tenés” expresa una actitud grosera, provocativa, de alguien que mira a una mujer como objeto y no como sujeto de derechos. Algo que se...

Para la ex legisladora, las palabras de Mauricio Macri “sobre los piropos y los avances de los derechos de las mujeres muestran una ideología sexista y misógina, es decir discriminatoria hacia las mujeres”.

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(CABA) En efecto, el lenguaje sexista trasmite discriminación y violencia. “Que lindo c… tenés” expresa una actitud grosera, provocativa, de alguien que mira a una mujer como objeto y no como sujeto de derechos. Algo que se agrava aún más cuando quien lo dice es una persona con poder, como un jefe de gobierno.

No se trata de negar o prohibir los mensajes de admiración. Se trata de repudiar el lenguaje procaz, grosero, y que golpea a las mujeres. Una conducta que cosifica y reduce el cuerpo de las mujeres a un contenido u objeto sexual a poseer y disfrutar.

Desde hace años grupos de mujeres de distintas partes del mundo desarrollan campañas no hablar de “piropos” sino de “acoso callejero”. Necesitamos cambiar estas conductas provocadoras o agresivas en los varones, que se convierten en formas de acoso y que están naturalizadas.

En la vida cotidiana muchas de estas palabras generan miedo e incertidumbre en las mujeres y minan la autoestima de niñas y jóvenes. Por eso, desde la Defensoría del Pueblo vamos a realizar el seguimiento del lenguaje sexista y discriminatorio detectado en los medios de comunicación, así como de otras formas de violencia de género.

Las expresiones de Mauricio Macri son indignas de varones formados en una cultura democrática. No es un buen modelo para nuestros jóvenes. El Jefe de Gobierno porteño se ampara en el mito del “macho latino”, buscando aprobación de la comunidad italiana, pero debería saber que los europeos tienen programas y desarrollos en materia de género de los que lejos está la Ciudad de Buenos Aires.

En la Ciudad que él gobierna, las políticas con perspectiva de género se han paralizado y se incumple con el Plan de Igualdad de Oportunidades y de Trato entre Varones y Mujeres.

Los servicios y programas de la Dirección General de la Mujer han retrocedido en atención y en cantidad de profesionales a cargo. No hay comprensión en el tema de los derechos de las mujeres, que pasó a ser una cuestión secundaria para la gestión del PRO.

Si bien ya anticipó una especie de retractación, el Jefe de Gobierno debería concentrarse activamente en impulsar una política de comunicación que no fomente el abuso verbal, la humillación, el acoso y la discriminación hacia las mujeres.

María Elena Naddeo es ex legisladora porteña y actual Directora General de Niñez, Adolescencia, Género y Diversidad de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

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